
Los partidos de la derecha latinoamericana, en sus versiones extrema, neoconservadora, democristiana, liberal, han renunciado a cualquier propuesta nacional. Han convertido el territorio, su población y sus riquezas en mercancías baratas para las trasnacionales. Sus dirigentes abrazan el trumpismo. Saludan la invasión a Venezuela, el secuestro de su presidente y compañera,













