
El "factor Trump" actúa como un elemento de recomposición política inesperado: lejos de fortalecer un bloque de derechas homogéneo, expone las contradicciones internas de sus aliados naturales europeos y ofrece un eje de unidad potentísimo a todo el arco político (de izquierdas, progresistas y centristas) que se le opone.














