Política

De pandemias, anticristo y apocalipsis: Dios, con la derecha no está ni ahí

Desde tiempos inmemoriales se ha utilizado la Religión, por parte de inescrupulosos, para infundir temor, resignación y obediencia ciega a los líderes, todo ello puesto al servicio de los poderes establecidos en la sociedad.

Imperios, reinos, gobiernos y caudillos de turno y todas las formas de dominación, a través de la historia, han utilizado la religión como instrumento para sus fines. La estructura de poder político, económico y militar, no sólo fue capaz de crear religiones funcionales a sus objetivos, sino que también fue capaz de establecer alianzas con cúpulas religiosas externas a fin de mantener o aumentar su capacidad de dominación, como ocurrió en el maridaje del Imperio Romano y la Iglesia Católica en gran parte del mundo.

En líneas generales, la relación de la religión con el poder terrenal ha sido de complicidad, al punto de establecer una influencia determinante en la vida de las personas, lo que permitió que algunas religiones pasaron a formar parte del Estado, estableciendo leyes religiosas para normar la vida en sociedad, como es el caso en los Estados Islámicos o lo que fue durante centurias la Iglesia Católica en Occidente.

Líderes de distinto tipo, políticos y también político-religiosos, entre ellos pastores, obispos y otros, han surgido en el último tiempo anunciando el apocalipsis para la humanidad. El fenómeno no es nuevo, cada cierto tiempo se reedita la predicción del cumplimiento de profecías antiguas para “los últimos tiempos” y, también, la cercanía del “juicio final”. Esto, sin duda, produce un profundo impacto en quienes adhieren a alguna determinada religión y, en muchos casos, no es menos impactante para quienes son proclives a creer en que la vida humana está regida por leyes divinas, más que por leyes creadas por los propios humanos.

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La vida en sociedad, no obstante, es dinámica, cambiante, renovadora de costumbres y creencias, y las cosas que en otros periodos de la historia constituyeron leyes sagradas e inconmutables, terminaron por transformarse en visiones anacrónicas y, muchas veces, a la luz de los hechos, en la visión opuesta de lo que representaron en el pasado. Recordemos alguna de ellas:

La teoría geocéntrica del universo; en que la tierra era considerada el centro de todo lo que existía, basada en un pasaje bíblico del antiguo testamento, (Josué 10:6-15) y que fue desafiada por la teoría heliocéntrica de Nicolás Copérnico (1532) y más de un siglo después   comprobada por Galileo Galilei, quienes sobrevivieron a la inquisición, a diferencia de otros que fueron condenados a la hoguera, por atreverse  a sostener visiones contrapuestas a las “verdades de la Iglesia”, como fue el caso del sacerdote Giordano Bruno. En tiempos actuales, nadie osaría discutir que esas “verdades religiosas” no pudieron sostenerse, hasta dar paso a la aceptación del avance inevitable de la ciencia y el pensamiento moderno.

En la actualidad, la pandemia del Corona Virus (Covid-19) está siendo usada, por falsos líderes religiosos, a través de redes sociales, como otra forma de amenaza y castigo para la humanidad, según ellos, por no obedecer los mandatos de Dios. Otro intento por atemorizar a los pueblos con las penas del infierno.

La lista de ejemplos, que demuestran cómo la sociedad evoluciona hacia la mejor comprensión de los fenómenos naturales, sociales y humanos, podría resultar larga, pero a manera de recordatorio de tiempos recientes podemos citar otros casos. El divorcio, que antes era considerado uno de los pecados capitales, hoy día lo practican inclusos aquellos que hace unos años eran opositores a él, como es el caso de la pareja Allamand-Cubillos, entre otros. Los temas sobre la sexualidad de las personas, asociado a distintos grupos, por ejemplo, la condición de homosexsual,  lésbica, transexual y otros, eran considerados hasta hace poco como personas afectadas por una patología  y, sobre todo, de una transgresión casi mortal para las verdades de la iglesia. Hoy, ha quedado en evidencia que, incluso entre los líderes de las iglesias, existen personas activas que pertenecen a algunos de esos grupos.

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Por lo anterior, no resulta extraño que frente a cambios drásticos que experimenta la sociedad, los retardatarios de siempre, los falsos religiosos y falsos cristianos hayan vuelto a invocar leyes divinas para detener los cambios sociales en Chile, siguiendo una tendencia continental en que han surgidos líderes como Bolsonaro en Brasil, Áñez en Bolivia y otros  en distintos países del área, todos con un denominador común: utilizando la religión y la fe cristiana  para detener el avance de movimientos liberadores para los pueblos. Estos líderes, al igual que otros en el pasado, han diseñado la imagen de un Dios puesto al servicio de los intereses de los partidos de derecha y,  recientemente,  asociado al pensamiento y fanatismo religioso de la ultraderecha.

Quienes sostienen que Dios no tolera una vida alejada de los precepto bíblicos,  son precisamente los que más distanciados viven de aquella doctrina que dicen profesar. Muchos de los líderes religiosos en Chile, se identifican con los partidos de derecha y ultraderecha, registran domicilio en la UDI Y Renovación Nacional y, recientemente, en el llamado Partido Republicano. Sus campañas políticas las han hecho al alero de esos partidos que tienen una historia de complicidad con las violaciones a los derechos humanos ocurridos en dictadura. El quinto mandamiento: ¡No matarás! No era aplicable entonces. No, al menos, para la gente que no pensaba como ellos.

Varios de esos falsos líderes, se han enriquecido históricamente con las ofrendas de los feligreses en la Iglesia Católica, y de forma más reciente lo han hecho en las Iglesias Evangélicas, como es el caso del Obispo Durán, que entre otras cosas es adultero, admirador de Pinochet y está siendo investigado por malversación de fondos, enriquecimiento ilícito, a través de la apropiación de los dineros de su congregación.

Si, a lo anterior, agregamos que esos falsos líderes cristianos hacen exactamente lo opuesto a la doctrina que Cristo  transmitió a sus  apóstoles y seguidores, como fundamento para una iglesia en donde el amor entre los seres humanos, la fraternidad, la solidaridad, la compasión, la justicia debían constituir la esencia para la vida en comunidad, tenemos que ellos, en cambio, practican lo contrario, como es el abuso por parte de los poderosos, la usura, la mentira, la hipocresía, la explotación de sus semejantes , la acumulación de la riqueza, la injusticia, la envidia, el egoísmo.

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Si la profecía del anticristo se encarna en alguien es, precisamente, en aquellos que dicen ser cristianos y hacen justamente lo opuesto a las enseñanzas de Jesucristo.

Por cierto, Jesucristo, “como representante de su padre” no muestra un ápice de la imagen que ciertos líderes religiosos le han atribuido al Dios padre. Al contrario, a la luz de los hechos, si Dios  alguna postura tuviera en la escena política de la sociedad actual, no podría ser otra que al lado de los pobres, donde siempre estuvo, jamás al lado de los poderosos.

La imagen más clara y potente del mensaje de Jesucristo es entrando al templo en Jerusalem,  expulsando a los mercaderes, a latigazos, en un arranque de furia humana que,  en nada se parece a las sanciones de los tribunales de justicia en Chile, “condenando” a delincuentes de cuello y corbata a clases de ética, en una acción que constituyó una burla más para la mayoría de la gente humilde del país.

Me imagino, en cambio, a Dios felicitando al Cardenal Raúl Silva Henríquez y a sus colaboradores de la Vicaría de la Solidaridad, por las acciones profundamente cristinas realizadas para salvar vidas durante la  dictadura  genocida  que gobernó al país durante 17 años. A las Iglesias Cristianas (Evangélicas y otras) que formaron parte del FASIC, trabajando codo a codo con comunidades católicas por salvar vidas y aliviar en parte los sufrimientos de los perseguidos, de acuerdo al mandato de Jesucristo.

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Al Obispo Luterano Helmuth Frenz, quien fuera expulsado del país, por la dictadura, por haber tenido la valentía y decisión de salvar vidas amenazadas, por los mismos que hoy día enarbolan la bandera de una derecha que si alguna relación se le pudiera atribuir con Dios, no puede ser otra que la más absoluta desobediencia a sus mandatos, por haber hecho en momentos cruciales, justamente, lo contrario de lo que debían hacer, de acuerdo a la religión que dicen profesar.

Me parece de justicia señalar que fueron muchas las personas que, en virtud de su fe y creencia religiosa, dieron muestras de consecuencia con una doctrina cristiana, piadosa y fraterna. En esta hora, ante la reciente partida del cura obrero, el sacerdote Mariano Puga, expreso un sentido reconocimiento por su labor cristiana en favor de los perseguidos y abusados por el sistema injusto imperante en Chile.

 

DIOS Y LA DERECHA EN CHILE, SIN DUDA, SE SITUAN EN LADOS COMPLETAMENTE OPUESTOS.

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Higinio Delgado Fuentealba

 

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