El deterioro político institucional y la instalación de las hegemonías del mercado no pueden narrarse sin el concurso de los grandes medios de comunicación. Gran parte del curso totalitario que ha tenido el relato neoliberal en nuestra región latinoamericana y en el planeta en general se debe a la imposición de realidades a través de estos medios, siempre en connivencia con el gran capital y sus representantes políticos. Esta es una historia bien sabida que hoy, sin embargo, parece agotada. No por haber finalizado su plan, sino por saturación y vicio.

Es importante y fundamental la emergencia a la luz pública de las grandes corrientes de sentir y pensar. De las comunidades, de los territorios, de las organizaciones y de la producción de ideas a través de sus propios canales de difusión y circulación. Cientos, miles de medios autogestionados son también productores de contenidos que expresan de forma directa y natural a las colectividades. El usuario más consciente en términos políticos y éticos finalmente ha comenzado a saltarse la valla de las agendas públicas oficiales amplificadas por los medios tradicionales para informarse de manera directa en estas otras fuentes.

La diversidad también requiere un orden, un canal si se quiere, como la función que tiene Redmedial, una flamante plataforma para cientos de medios digitales creada por el periodista chileno Bruno Sommer, fundador del periódico El Ciudadano, uno de los medios que mejor ha sorteado, aun cuando no sin sufrimientos, las diferentes crisis que han golpeado a la prensa chilena durante los últimos años.

Esta conversación, como casi todas las voces que hoy circulan, se ha realizado en momento especialmente malos para el periodismo chileno y, por cierto, para la ciudadanía. No solo por los recortes masivos que han realizado las grandes corporaciones de las comunicaciones, sino por el deterioro profundo y también impúdico de la gran prensa. Primero en la cobertura sesgada del estallido social y ahora con la pandemia. En ambos eventos, esta prensa ha pasado a ser aparato de difusión de los grandes poderes.

Decae la gran prensa como institución y crecen los medios independientes, alternativos, como vocación y expresión de realidades. Una expansión amplificada por las redes sociales con gran presente y mayor futuro. Un momento que Bruno Sommer, dada su gran experiencia en este campo, observa con atención, cautela y moderado optimismo, si todavía podemos usar esta expresión. “Pienso que cuando vienes de abajo, solo podemos ir hacia arriba, son ellos lo que pierden lectores y credibilidad junto con el sistema en curso, y la pierden porque nosotros existimos”.

Bruno Sommer

 

Al observar el portal, la plataforma de medios independientes RedMedial, nos llama la atención  a gran cantidad de medios de esta naturaleza en el mundo. Sin embargo, prevalece la hegemonía comunicacional y su impacto en las agendas políticas de los medios tradicionales. Podemos afirmar que el desbalance comunicacional es un asunto global.

 

La actual fase neoliberal del capitalismo ha significado un aumento de la concentración de la riqueza y, por ende, la conformación de grandes conglomerados mediáticos que hegemonizan los flujos de información en favor de su sistema y mercados financieros. Esto es un hecho, que hemos podido constatar. El desbalance como señalas es a nivel global, en cada nación existe un par de grupos económicos nacionales o trasnacionales que controlan los medios de comunicación de carácter masivo.  En otras zonas son los gobiernos y sus aparatos quienes intentan tener el control de la información. Pero en la otra vereda está el Tercer Sector, la ciudadanía  donde nos hemos encontrado con interesantes proyectos periodísticos, independientes o mejor alternativos, que intentan poner un contrapeso en una desequilibrada balanza. Estos medios en su gran mayoría son  plataformas digitales, no cuentan con ediciones impresas, radios o estaciones televisivas, pero hay algunas excepciones. Gran parte de estos medios han entendido que hay una batalla por el relato y que sus visiones de mundo no estaban siendo representadas por los medios de comunicación tradicionales.  Han logrado la emancipación narrativa. Sabíamos de la existencia de estos esfuerzos periodísticos, pero creímos que era momento de sistematizarlos y ordenarlos como una forma de visibilizarnos en conjunto y dar cuenta que estamos activos para disputar la agenda con temas que son inherentes a los pueblos y sus demandas de justicia social y medioambiental, demandas que son invisibilizadas o bien manipuladas, muchas veces, por la prensa del capital ultraconcentrado como nunca antes en la historia de la humanidad.

 

Nos interesa aquí dar una mirada al problema regional y local, en los casos latinoamericanos y en Chile. Aquí hay dos factores a tener en cuenta. El primero es la caída en las ventas en los medios tradicionales, prensa impresa, radio y TV, con muchos de ellos en grandes problemas financieros. Hay un cambio en el comportamiento del usuario, que prefiere las versiones digitales y distintos tipos de app para informarse.

En la región las izquierdas no han logrado construir industria medial, ni alternativa editorial que pueda hacer contrapeso unitario al relato hegemónico de los medios asociados a la SIP, Sociedad Interamericana de la Prensa, entidad que respondió a la CIA largo tiempo.  Existen intentos editoriales aislados y quizá pueda parecer que es la misma división característica de las izquierdas. Pues bien a ello, pero desde las comunicaciones vamos a ver si revivimos a Gramsci y ponemos la revista y nuestras distintas herramientas comunicacionales para el diálogo y los acuerdos de los pueblos y no de una élite que controla medios y banca.  Los medios tienen siempre una ideología sea explícita o implícita En Chile el desequilibrio es extremo sobre todo en prensa escrita donde hay provincias donde persiste situación de monopolio. En los rotativos diarios nacionales son solo hay dos grupos quienes tienen ese privilegio y ambos medios están atados a la banca, un pacto de no agresión entre  los Edwards y los  Saieh, en televisoras de importancia se repite el mismo fenómeno, en Canal 13, Luksic, también ligado a la banca y en Mega los dueños de Banco Falabella.

Es claro que hay un vuelco en la manera en que las personas se informan y que es más notorio en los últimos 5 años con la masificación de los smartphones. Hay un trasvasije de lectores, del notebook al teléfono en nuestras manos más digital que antes, de la tv al computador de escritorio, los medios impresos a los digitales, de la TV al consumo de video on demand. Quizá el único formato que no ha podido ser destronado por los podcast y radios online, sigue siendo la radio tradicional.  El cambio hacia lo digital ha sido rápido y vertiginoso. Muchas de las antiguas casas editoriales de Latinoamérica recién entienden que esto llegó para quedarse. La gente se informa hoy directamente , ya ni siquiera en medios, hablo del grueso de la población y no de aquellos que tienen el hábito de revisar cada mañana los principales medios de su país y del mundo. La gente se está informando principalmente por Redes Sociales, en primer lugar por Facebook, luego Instagram y Twitter. Facebook ya tiene más de dos billones de usuarios en el mundo, no es un medio de comunicación, o al menos ellos no quieren asumirlo como tal, pero es ahí donde las personas se enteran de las noticias. El problema es que esas Redes y la misma Internet dejó hace tiempo de ser neutral y hoy existe una «dictadura del algoritmo» , es decir, lo que esas plataformas consideran importante que veamos y lo que no.  Sin duda las personas prefirieron lo digital porque fue gratis mucho tiempo, pero ello también está cambiando y hoy vemos como los grandes medios  te cobran una suscripción si quieres acceder a sus noticias o algunos reportajes de mayor profundidad. Esa internet para informarte «gratis» o libremente , también se está acabando; o pagas o te comes la publicidad. No obstante, confío en que siempre existirán aquellos medios que simplemente busquen publicar para liberar la información y el conocimiento, para conquistar algún objetivo político, pero la  problemática va estar en el cómo hacer sustentable en el tiempo dichos desafíos periodísticos. Ideas como las de donaciones o crowdfounding digitales pueden ser ,sin duda, una alternativa.

 

Nosotros los medios independientes si bien tenemos grandes problemas para financiarnos, creo que tenemos la habilidad de reinventarnos con mayor rapidez que las estructuras organizacionales de mayor tamaño, pero las reglas del juego siguen siendo desventajosas para los pequeños.

 

A partir de esto, qué sucede con los medios independientes. ¿Cómo enfrentan esta crisis? ¿Afecta la crisis más a los medios tradicionales o a los independientes?

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Quizá los medios independientes estemos  más preparados, convivimos con la adversidad. No tenemos las concesiones  que ellos gozan, y la política pública sigue en un vacío respecto a fortalecer la democratización del sistema medial.  Nuestros desafíos de financiamiento en el mes a mes, no es tan alto, como el de los grandes medios.  Generar buen contenido es clave. La novedad de nuestros materiales también. Pienso que cuando vienes de abajo, solo podemos ir hacia arriba, son ellos lo que pierden lectores y credibilidad junto con el sistema en curso, y la pierden porque nosotros existimos. En Chile no quedan medios que defienden lo público pues los medios del Estado fueron sepultados como sucediera con La Nación y un TVN.  Quizá lo que estamos haciendo los medios alternativos es justamente defender lo que creemos debe ser público y lo estamos haciendo de la mano de la gente y un movimiento social que ha despertado de la mano de cientos de experiencias de comunicación alternativa desde el arte callejero en murales, la fotografía y portadas en papel que hemos hecho circular.   Nosotros los medios independientes si bien tenemos grandes problemas para financiarnos, creo que tenemos la habilidad de reinventarnos con mayor rapidez que las estructuras organizacionales de mayor tamaño, pero las reglas del juego siguen siendo desventajosas para los pequeños. Generalmente quienes generan la crisis, se benefician de ella de algún modo, traspasan los costos a las personas. En nuestro caso particular de El Ciudadano optamos por respeto total del autocuidado de nosotros mismos y de nuestro medio, y todos hacemos teletrabajo, optamos por tener cero despidos y lanzamos una campaña de donaciones donde las personas han comenzado a reconocer nuestro trabajo haciendo sus aportes.

 

Somos medios de comunicación «alternativos» del status quo, queremos cambios  y los queremos ver venir pronto. Somos medios que creemos y trabajamos por un mundo multipolar, donde las personas y las naciones pueden establecer relaciones sin barreras de ningún tipo.

 

¿Qué podemos entender como medios independientes? Es un blog que representa las demandas de una comunidad o territorio? ¿Es un colectivo de periodistas? ¿Es una plataforma para canalizar diversas demandas y denuncias? En la plataforma hay medios con estructuras muy diferentes, cuál ha sido el criterio para incluir a unos y a otros no en Redmedial?

Más que independiente, prefiero hablar de alternativo. Somos una sociedad interdependiente y cada vez más los unos de los otros. Prefiero hablar de alternativos, pues es justamente lo que somos es una alternativa al sistema medial tradicional que lo que hace es validar el sistema en curso. Nosotros hacemos periodismo propositivo, invitamos a soñar otros mundos posibles. Somos medios de comunicación «alterativos» del status quo, queremos cambios  y los queremos ver venir pronto. Somos medios que creemos y trabajamos por un mundo multipolar, donde las personas y las naciones pueden establecer relaciones sin barreras de ningún tipo. Por este motivo, condenamos los bloques económicos y restricciones unilaterales contra países hermanos. Somos medios que estamos comprometidos con la promoción y defensa de los derechos humanos, ya su vez con el cuidado y respeto de nuestro medio ambiente para las presentes y futuras generaciones. Los medios alternativos somos aquellos que  en su línea editorial no contiene elementos racistas, xenófobos, misóginos, supremacistas, homofóbicos, especistas, ni qué están por eternizar el capitalismo y el patriarcado.  Si muchas veces se puede tratar en experiencias locales de una territorio, comunidad  y  demandas en específico que solo levantan el medio o articula sus redes sociales para un objetivo político en específico frente a un conflicto medioambiental por ejemplo. Es cierto, somos medios con estructuras diferentes en  RedMedial, hay medios más grandes,  otros más pequeños, unos con financiamiento otros sin o en búsqueda, pero lo que nos asemeja o el criterio que nos hace incluir a otros o no, no tiene que ver con sus formas sino con sus líneas editoriales, somos medios que defendemos los derechos humanos y queremos un mundo más justo.

 

Qué vinculación tienen con una propuesta política?

Incidimos por medio de nuestras publicaciones y lectoría esa es nuestra principal fuerza política. Nuestra apuesta política es la de la transformación social por medio de la comunicación de una alternativa al modelo en curso.

 

¿Cómo se financian y qué incidencia tienen en las agendas públicas?

Cada medio de la Red tiene distintas estrategias de financiamiento.  Hay algunos que no las tienen y en una siguiente etapa, nos proponemos traspasar esas experiencias y construir formas de financiamiento como  Red  con donaciones de los medios asociados, de lectores, y de las visitas . Cada medio de la Red, algunos en mayor y otros en menor medida, inciden en las agendas públicas en sus respectivas localidades y territorios. Hay varios medios que hacen muy buena investigación periodística con independencia de los poderes de turno, todo ese contenido va generando conciencia en lo público. Cambiar las reglas del juego de lo público, pasan por formas de organización de las personas, más allá del trabajo de los medios. Por ejemplo el organizarse  político y comunicacionalmente para cambiar la Constitución de su país, esa creo es la incidencia pública final mayor en que los medios alternativos de Chile han cumplido un rol histórico.

 

¿Cómo surge la idea de Red Medial y cuál es el objetivo?

La idea surge de la inquietud por sistematizar distintas experiencias de comunicación que considero alternativas y dar la posibilidad al lector de conocer las más cercanas a su entorno, luego las internacionales y que pueda disponer de cuales leer en primer orden. Nace con el objetivo a corto plazo de visibilizarnos en conjunto y ordenadamente, con instantaneidad y sin intervención de nuestros contenidos. Nace con un objetivo a mediano plazo de cooperación  y   buscar alianzas que beneficien el desarrollo de la plataforma y de la comunidad medial. A largo plazo buscaremos incidir en conjunto no solo en lo local, en nuestros países, sino ahora en el periodismo mundial y la agenda pública global de los grandes temas que como humanidad nos terminan afectando sin que nadie nos pregunte nada.

 

¿De qué forma la pandemia está afectando el ejercicio del periodismo?

Aunque las mascarillas ya eran elemento del reporteo en las calles de Chile para hacer frente al tóxico gas lanzado por Carabineros para reprimir la manifestación social chilena, aunque también  se ocuparan  antiparras para no recibir un perdigón en los ojos por parte de las policías y perder nuestra visión, puedo decir que para los verdaderos periodistas el oficio de escribir, de preguntar  no ha cambiado. Solo que se nos ha limitado nuestra capacidad de desplazamiento libre por las calles y estamos en un confinamiento reporteando mucho desde un computador,  procesando datos encontrados en la red, haciendo una llamada telefónica o enviando un mail. Pero ese cambio al periodista tras un computador y no en la calle ya venimos asistiendo desde antes de la Pandemia. Tal vez la forma en que el Sars Cov2 afectará mayormente al periodismo en con desinformación y en la prensa del capital con despidos.

 

Por Paul Walder

 

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