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Las grietas que abre la pandemia

Especulando.

Lo primero que se puede o pudo haber pensado con la lamentable aparición y llegada del virus COVID-19 o SARS-COV2, fue en un rápido (y loco si se quiere decir) análisis internacional situándose en la perspectiva del realismo político; concluyendo que China está dando avisos oficiales que ya es el nuevo país hegemónico e imperialista por sobre los ya existentes, y por su puesto sobre Estados Unidos. Que no fue necesaria una guerra mundial para dejarlo clarificado, sino un virus. Situación que igual provoca muertes, miedo, y más aún terror; préstamos, deuda, y dependencia. Cuestión de mirar por el retrovisor a EE.UU. prestando dinero a Europa finalizadas las guerras.

 

Así hace su juego la economía capitalista, con el miedo:

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“La gente experimenta lo que los psicólogos llaman la “heurística de la afectividad”, un concepto acuñado por Paul Slovic, que dice que las personas toman decisiones con base en eventos que les provocan temor” (Shiller, 2020)

 

Capitalismo.

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La crisis económica que provoca el sistema capitalista es una constante histórica, dado que el sistema está lleno de contradicciones en lo que dice y en lo que hace. Su visión de libertad es contradictoria, su destrucción del otro para vivir el uno, ignorando la teoría del equilibrio de John Nash por situarse en una contraparte tibia, y obviamente evitando en todo espectro la visión filosófica Marxista, para ser perfectamente más radical. La economía capitalista se “pisa la cola” constantemente, y los perjudicados de tal efecto son las explotadas y los explotados, la clase trabajadora que además está endeudada, y los aún más pobres:

 

“… las crisis que son un resultado inevitable de la acumulación capitalista, al mismo tiempo desempeñan, al menos potencialmente, una función de saneamiento: destruyendo valores (fuerza de trabajo y medios de producción, por despidos y cierre de actividades), crean eventualmente las condiciones para restaurar la rentabilidad, y así, reanudar la acumulación” (Arrizabalo, 2014)

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Es importante repasar en nuestra memoria que el crédito provoca una posibilidad de hacer, una deuda, y un largo tiempo de dependencia o moderna esclavitud – llevándonos a todos ahí; entonces más que dinero tenemos una deuda con un prestador, y las leyes capitalistas no perdonan vidas. Lo que se pretende seguir explicando sobre la crisis capitalista, es que ya venía avanzando, y la pandemia sólo la aceleró y la golpeó fuerte. Si consideramos la guerra económica entre Estados Unidos y China, la competencia mercantil constante a nivel local y externo (bajar los costos para aumentar la ganancia) y, por ende, la obsesión recurrente del capitalismo mundial por aniquilar las fuerzas productivas; nos demuestra claramente la inestabilidad del sistema económico. De hecho, Naciones Unidas informaba:

 

 

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“Debido al impacto de conflictos comerciales prolongados, la economía mundial ha experimentado su crecimiento más bajo en una década, solamente un 2,3 % en 2019. (ONU, 2020)

 

 

Pero esto no provocará el derrumbe del sistema, los ricos harán sus ofertas para recuperar el oxígeno, y los Estados (súper estructura protectora de la burguesía) acudirán a salvarlos. Es algo así como una cooperación familiar, pero en tal caso, de personas de la misma clase social (la clase que se salvará para seguir explotando a la otra). El capitalismo en sus errores constantes huye hacia adelante”, como lo explica profundamente el profesor de economía Xabier Arrizabalo en su libro “Capitalismo y Economía Mundial”. Escapa sin salir del problema, creyendo solucionarlo, pero solamente posponiéndolo; entendiendo esa huida como lo expone el fisiólogo de Harvard Walter Cannon, en razón de la problemática psicológica y el surgimiento del cerebrocentrismo (Cannon, 2004)

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Así las cosas, los y las cesantes acudirán a las filas de las ofertas del mercado laboral porque quieren natural y sensatamente seguir viviendo, y para ello, sólo pueden vender su fuerza de trabajo, entregando parte de su vida que no volverá, que les será arrebatada – no por el trabajo en sí, sino por todos los componentes de la explotación como bien lo desarrolla y analiza Marx en sus manuscritos de 1844 (Marx, 2005), así permaneceremos alienados creyendo que no hay otra realidad, como los mismos seres encadenados de la caverna que describía Platón en su libro “La República” (Platón, 1994)

 

Chile

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Cuando no se entiende por la razón, se entiende por la fuerza, o viendo de cerca la desgracia humana. Fuerte decirlo y violento escribirlo, pero más violento es que a la clase en el poder no le preocupa en demasía la realidad de la cuestión social, y en su estrecho horizonte sólo alcanzan a visualizar sus privilegios. Lo que es entendible desde la mirada de la ciencia política, pues, siempre se debe preservar el poder. Se denota al parecer, que así funciona la sociedad, o parte de la estructura de la sociedad; ese grupo que cómodamente mantiene el estado de las cosas – el statu quo, creyendo y auto convenciéndose que todo va bien, que tenemos la mejor economía, y quizás puede ser. ¿sí?, pero ¿cómo se distribuye? (24.000 dólares per cápita se esperan este año, lo que es igual – vale decir- a 18 millones de pesos por personas) ¿la mejor economía para quién?

 

Lo anterior se puede ejemplificar cuando su escuchan comentarios de que somos un modelo para los países de la región, o que tenemos incluso el “mejor sistemas de salud del planeta” o del universo. (Mañalich, 2019)

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La pandemia llega haciendo materialmente visible el porqué de las protestas sucedidas desde el 18 de octubre de 2019, ese inolvidable día en que “Chile despertó”.

 

Cuando el sistema prima en el individualismo, genera naturalmente egoísmo, y así las injusticias. La cesantía sopló bajo la alfombra y se aparecieron las deudas que cubríamos mes a mes, pero no hay plata suficiente y hay que comer. En Chile la explotación es múltiple y parecemos ciegos. Primero somos explotados con la riqueza creada y la plusvalía acumulada, luego por los bajos sueldos; a su vez, los mismos se quedan con una parte de nuestro salario y lo administran en AFPs. Después, nos prestan nuestro propio dinero y nos endeudan aplicando – también – los intereses. Ya jubilados esas pensiones son miserables. ¡Que explotación más grande! Importante tema para un exclusivo análisis.

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Entonces se nos aparecen dos catástrofes, una respecto a la sanidad y otra a la cuestión económica. ¿y si detenemos el tiempo?

 

En ocasiones se pueden plantear ideas o generar propuestas, pero cuando es la simple palabra de uno, puede con mucha razón no ser creída, o válidamente cuestionada. En tal situación es mejor que hablen otras voces, para luego soportarse en ellas, pues, suele suceder que ya entonces tu opinión sea valorada. Hace ya un mes aproximadamente conversaba con esas personas en que uno confía ciertas locuras, y les hablaba de detener el tiempo económico, que por cuestión de la pandemia era necesaria una cuarentena general – pero real, y que el Estado acudiera al soporte y cuidado de las familias chilenas hasta salir de esta situación crítica de salud. ¿Cómo? No se debe trabajar, con la excepción de los servicios vitales; entonces no se pagarán sueldos, y si no se pagan sueldos no se cobra nada. Se detiene el tiempo económico hasta reactivarlo. Se genera entonces un efecto dominó positivo. No se producen despidos, no se pagan créditos, ni servicios básicos, y el Estado subsidia (de hecho, lo hace siempre con los bajos impuestos) a esas empresas de servicios, es decir: Agua – que es privada -, electricidad, comunicaciones, y otras. Por supuesto podríamos pensar con buena lógica en la deuda que se acumularía con éstas empresas, pero en razón de lo justo, el Estado resuelve de la misma manera en como perdona los fraudes. Se debe pensar también en las ganancias obtenidas históricamente por ellas. Bien, toda idea es discutible y eso es lo entretenido.

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Desde lo anterior, la loca propuesta era (o es) de 3 mil millones de dólares (US$3.000-.) por 3 o 4 meses dividiendo y distribuyendo a 5 millones de familias aprox., dinero que sólo se destinaría a la compra de alimentos y medicina (acá, es importante recordar la colusión de farmacias). Si la idea se hace materia, se puede lograr el objetivo de acortar los plazos de confinamiento, evitar una catástrofe de salud (que lamentablemente ya es), y disminuir los riesgos de la recesión económica. Es decir, sólo contraer la economía para luego reactivar la vida acostumbrada. No teniendo que recurrir a bonos burocráticos, despidos, y falsas leyes de protección al empleo que es otra burla más. Entonces, como no se está inventando la rueda, al pasar casi un mes, y con fecha 22 de mayo, se entrega un resultado de análisis económico a petición del Colegio Médico, donde proponen solicitar al gobierno un gasto o inversión de 12 mil millones de dólares (Latercera.com, 2020), y otras fuentes proponen 15 mil millones, todas válidas y necesarias en la realidad actual. También en una carta de hace pocos días, un grupo de profesionales y especialistas recomienda congelar los pagos básicos de los hogares. “Hay locuras para la esperanza” dice un trovador cubano.

 

Es importante recordar que Chile aún está despierto, y de hecho debería estarlo más; ya que, con tanta noticia de pandemia: al pueblo, a los trabajadores y a las trabajadoras, se les esconden otras informaciones como lo es la afectación del teletrabajo – sobre todo a las mujeres, el blindaje a las AFPs y la condicionalidad para cambiarse de fondos, formas legales de debilitamiento a las organizaciones sindicales, y una burda protección a grandes y explotadoras empresas. O sea, el Estado protege a los ricos y no a quienes producen la riqueza. ¡Justo es entonces que la crisis la paguen los ricos!

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Con todo, sólo me queda recordar la clara y precisa frase de una de tantas grandes mujeres de la historia:

 

¡Socialismo o Barbarie! Rosa Luxemburgo.

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Primeros días de junio de 2020. JWCS

 

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Bibliografía

 

Arrizabalo, X. (2014). Capitalismo y Economía Mundial. Madrid: Instituto Marxista de Economía.

 

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Cannon, W. (2004). El surgimiento del Cerebrocentrismo. Revista española de Neuropsicología, 28.

 

Latercera.com. (22 de mayo de 2020). La propuesta económica del Colegio Médico para hacer frente a los efectos del coronvirus.

 

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Mañalich, J. (2019). Entrevista en televisión. EL Mostrador.

 

Marx, K. (2005). Manuscritos Económico-Filosóficos. Santiago: Centro Grafico Limitada.

 

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ONU. (16 de Enero de 2020). news.un.org. Obtenido de Asuntos económicos :

 

https://news.un.org/es/story/2020/01/1468032

 

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Platón. (1994). La República. Santiago: Texido.

 

Shiller, R. (25 de mayo de 2020). Crisis económica por el coronavirus: “No existe una pandemia, sino dos”. (C. Barría, Entrevistador)

 

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Por José Cáceres S.

 

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Cientista Político

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