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La humanidad en una encrucijada por el futuro de la naturaleza: nuevo informe de la ONU

A pesar de los avances alentadores en numerosas áreas, la naturaleza está sufriendo severamente y su situación sigue empeorando, advierte un nuevo informe de la Organización de las Naciones Unidas que llama a implementar con urgencia ocho transformaciones sistémicas para garantizar el bienestar humano y proteger el planeta.

El reporte surge mientras la pandemia de COVID-19 desafía a las personas a repensar su relación con la naturaleza y a considerar las profundas consecuencias para su propio bienestar y supervivencia que pueden resultar de la pérdida continua de biodiversidad y la degradación de los ecosistemas.

El quinto informe Perspectiva Mundial sobre la Diversidad Biológica (GBO-5), publicado por el Convenio sobre la Diversidad Biológica de la ONU (CDB), ofrece una visión general del estado de la naturaleza, resume el progreso hacia el cumplimiento de las 20 Metas de Aichi para la Diversidad Biológica y ofrece lecciones aprendidas y prácticas exitosas para ayudar a los países a mejorar el desempeño.

“Este informe emblemático demuestra que la humanidad se encuentra en una encrucijada con respecto al legado que desea dejar a las generaciones futuras”, dijo la secretaria ejecutiva del CDB, Elizabeth Maruma Mrema.

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“Están sucediendo muchas cosas buenas en todo el mundo y debemos celebrarlas y alentarlas. Sin embargo, la tasa de pérdida de biodiversidad no tiene precedentes en la historia de la humanidad y las presiones se están intensificando. Los sistemas vivos de la Tierra en su conjunto están comprometidos. Y cuanto más la humanidad explota la naturaleza en formas insostenibles, más socava su propio bienestar, seguridad y prosperidad”, agregó Mrema.

A medida que la naturaleza se degrada, surgen nuevas oportunidades para la propagación a humanos y animales de enfermedades devastadoras, como la COVID-19. Tenemos poco tiempo disponible, pero la pandemia también ha demostrado que las grandes transformaciones son posibles cuando nos vemos en la necesidad de realizarlas”.

“Las decisiones y las acciones que tomemos ahora tendrán profundas consecuencias, para bien o para mal, en todas las especies, incluida la nuestra”, dijo Mrema.

Con respecto a las Metas de Aichi para la Diversidad Biológica establecidas en 2010, un análisis basado en los sextos informes nacionales al CDB y los últimos hallazgos científicos, muestra que se han logrado siete de los 60 elementos que conforman las 20 metas y se muestra progreso en otros 38. En el caso de 13 elementos, no se avanzó o se indicó un alejamiento del objetivo, y se desconoce el nivel de avance en dos de los elementos. El informe concluye que, en general, de los 20 objetivos, seis (9, 11, 16, 17, 19 y 20) se lograron parcialmente dentro del plazo de 2020.

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El informe considera como logradas parcialmente aquellas metas en las que se ha cumplido al menos un elemento. Por ejemplo, se cumplieron los elementos de la Meta 11 sobre las proporciones de tierras y mares que debían ser protegidos, pero no los elementos relacionados con la calidad de las áreas protegidas. De manera similar, para la Meta 19, el conocimiento sobre la biodiversidad ha mejorado, pero no se ha compartido ni aplicado ampliamente. En el caso la Meta 20, la asistencia oficial para el desarrollo se duplicó, pero los recursos no aumentaron en todas las fuentes.

Los informes nacionales al CDB ofrecen evidencia de que las transiciones necesarias para proteger la biodiversidad ya han comenzado y que prácticamente todos los países están tomando medidas. El GBO-5 cita varias acciones y programas nacionales ejemplares, en ausencia de los cuales las condiciones ciertamente serían peores (habría mayores extinciones, por ejemplo). Adicionalmente, las tasas de deforestación continúan cayendo, la erradicación de especies exóticas invasoras de las islas está aumentando y la conciencia sobre la biodiversidad parece estar aumentando.

“Las acciones que se han tomado deben ampliarse significativamente, dejar de estar impulsadas por proyectos y convertirse en sistémicas y ampliadas”, dijo Mrema. “Además, es necesario cerrar la brecha entre la ambición y la acción de los países. El informe trata de hacer precisamente esto y proporciona ejemplos de los tipos de acciones necesarias para seguir avanzando”.

El informe llama a transformar una variedad de actividades humanas a través de ocho transiciones para las cuales se considera el valor de la biodiversidad, la necesidad de restaurar los ecosistemas de los que depende toda la actividad humana y la urgencia de reducir los impactos negativos de dicha actividad:

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·        Transición de tierras y bosques: conservar ecosistemas intactos, restaurar ecosistemas, combatir y revertir la degradación, y usar la planificación espacial a nivel de paisaje para evitar, reducir y mitigar el cambio de uso de la tierra.

·        Transición hacia la agricultura sostenible: rediseñar los sistemas agrícolas mediante enfoques agroecológicos y otras innovaciones para mejorar la productividad y minimizar los impactos negativos sobre la biodiversidad.

·        Transición hacia sistemas alimentarios sostenibles: facilitar dietas sostenibles y saludables con un mayor énfasis en la diversidad de alimentos, en su mayoría de origen vegetal, y un consumo más moderado de carne y pescado, así como disminuir drásticamente el desperdicio en las fases de suministro y consumo de alimentos.

·        Transición hacia pesquerías y océanos sostenibles: proteger y restaurar los ecosistemas marinos y costeros, recuperar las pesquerías, la gestión de la acuicultura y otros usos de los océanos para garantizar la sostenibilidad y mejorar la seguridad alimentaria y los medios de vida.

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·        Transición de las ciudades y la infraestructura: desplegar “infraestructura verde” y hacer espacio para la naturaleza dentro de los paisajes urbanos para mejorar la salud y la calidad de vida de los ciudadanos, y reducir la huella ambiental de las ciudades y la infraestructura.

·        Transición del agua dulce sostenible: promover un enfoque integrado que garantice los caudales de agua requeridos por la naturaleza y las personas, mejore la calidad del agua, proteja los hábitats críticos, controle las especies invasoras y salvaguarde la conectividad para permitir la recuperación de los sistemas de agua dulce desde las montañas hasta las costas.

·        Transición de acción climática sostenible: impulsar las soluciones basadas en la naturaleza, junto con una rápida eliminación del uso de combustibles fósiles, para reducir la escala y los impactos del cambio climático, al tiempo que se proporcionen beneficios para la biodiversidad y otros Objetivos de Desarrollo Sostenible.

·        Transición del enfoque Una salud que incluya la biodiversidad: gestionar los ecosistemas, incluidos los agrícolas y urbanos, así como el uso de la vida silvestre, a través de un enfoque integrado que promueva la salud de las personas y los ecosistemas.

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  1. Sería bueno que la ONU hiciera un informe mostrando las “cosas buenas” que anuncian ,a ver si nos mejora un poco la salud mental pandémica que nos tiene turulatos.

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