Crónicas de un país anormal Latinoamérica

El negro porvenir que espera a Bolivia y las complejas elecciones de este domingo

A pesar del golpe de Estado, preparado por Estados Unidos y la OEA, (en esta última institución sobresale, un personaje vendido a los Estados Unidos, el uruguayo, secretario general, Luis Almagro), el día 18 de octubre de 2020 se llevará a cabo el acto eleccionario de Presidente, vicepresidente y Parlamento en ese país.

La OEA ha tenido la audacia y el cinismo de presentarse como veedor de las elecciones en Bolivia cuando es evidente que su secretario general es un golpista, y sus funcionarios carecen de toda capacidad para arbitrar unos comicios.

El gobierno de la Presidenta de facto, Jeanine Áñez, no dejó ventilador por robar, y su gobierno está lleno escándalos, (afortunadamente renunció, en los últimos días, a competir en estas elecciones). El personaje principal de este gobierno dictatorial es el Ministro de Gobernación, Arturo  Murillo, un fascista de tomo y lomo.

La derecha boliviana es tan limitada que no logra entender que la única manera de ganar al Movimiento al Socialismo (MAS), es unirse y llevar un solo candidato, a fin de evitar que el candidato del MAS, Luis Arce, (constructor del milagro económico boliviano), gane en la primera vuelta, (como ocurrió con la última elección del Presidente Evo Morales, a quien los militares golpistas le robaron el triunfo, por instrucciones precisas de la OEA y de Estados Unidos).

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En las próximas elecciones del 18 de octubre, si se contaran los votos efectivos, es decir, que se elimine los blancos y nulos, el candidato Luis Arce, si nos atenemos a las encuestas, llevadas a cabo a siete días de las elecciones, tendría el 42,2% de las preferencias; el historiador Carlos Mesa, un 33,1%; el tercer lugar lo ocupa Luis Fernando Camaño, con 16,7%. Al candidato del MAS sólo le faltaría un punto para ganar en primera vuelta, (la ley boliviana exige un 40% y el 10% de diferencia con el segundo en votación).

Si Carlos Mesa logra pasar a la segunda vuelta sería, de seguro, el triunfador, por consiguiente, su única tarea en la campaña consiste lograr que se dé una segunda vuelta, pues los demás candidatos son todos fanáticos enemigos del MAS, por consiguiente, golpistas.

Hasta hoy, el número de indecisos es de un 13%, y los votos blancos alcanzarían el 8,6%, y los nulos, 1,3%. En los indecisos y los que no manifiestan claramente su preferencia, estaría la decisión de una posible segunda vuelta que, de todas maneras, la ganaría la derecha.

Evo Morales, el único indígena que ha sido Presidente de un país Latinoamericano, quedó fuera de la competencia por decisión del gobierno de facto. En Bolivia, como en la mayoría de los países de América Latina, los mestizos hijos de vascos, extremeños y andaluces, son repugnantemente racistas, que lindan en el nazismo.

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Si revisamos las encuestas desde el punto de vista de los distintos departamentos, Luis Fernando Camaño, líder de Santa Cruz, obtendría un 30% en este departamento, y sería el único lugar en que ganaría. Carlos Mesa, por su parte, triunfaría en dos departamentos; Chuquisaca y Tarija; el resto de departamentos serían ganados por Arce, en especial La Paz y Cochabamba, los más poblados de Bolivia.

Los tres desafíos en la próxima elección boliviana son: en primer lugar, que los resultados, si son favorables al MAS sean reconocidos y que no se produzca un nuevo golpe de Estado; en segundo lugar, que Mesa logre pasar a la segunda vuelta y, en consecuencia, gane la derecha; en tercer lugar, que el fraude de la derecha sea tan evidente que el pueblo, de una vez por todas, se rebele.

El historiador Carlos Mesa, que es un buen profesional en su especialidad, es un muy mal político: ya gobernó interinamente una vez, y lo hizo en forma desastrosa. Bolivia, en la actualidad, a causa del gobierno de facto de Áñez, se encuentra en un verdadero descalabro económico, (no tiene nada que ver con el 5% de crecimiento al cual lo condujo el antiguo ministro de Economía, Luis Arce, durante el gobierno de Evo Morales).

De todas maneras, para Bolivia se aproxima un negro porvenir en todos los campos, y pagará muy caro, además, a causa del Covid-19.

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Rafael Luis Gumucio Rivas (El Viejo)

14/10/2020

 

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  1. Hernán Montecinos says:

    Dos puntos. Los traspasos de votos en una segunda vuelta nunca ha sido una pura y simple aritmética. De otra parte, las encuestas no reflejan fehacientemente los lugares rurales más apartados de Bolivia, , en donde el MAS arrasa.

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