Cultura

El secreto de los próceres: la lucha por el poder

En el artículo “La Relación entre Conflictos y Poder” firmado por José Antonio Esquivel Guerrero, Francisco Jiménez Bautista y José Antonio Esquivel-Sánchez, publicado en la revista de Paz y Conflictos de la Universidad de Granada, se expresa que “el conflicto es consustancial al ser humano, constituyendo un factor importante en la evolución de las sociedades y han acompañado a la humanidad, desde la Prehistoria.

Una variable de gran importancia que constituye una constante en la aparición de los conflictos es el poder, entendido desde una óptica más actual como un potencial humano para hacer algo, para conseguir objetivos específicos e intereses personales, para superar resistencias, para intentar conducir una situación conflictiva hacia un resultado favorable a los intereses propios, etc.

La utilización del poder puede determinar, entonces, tanto el surgimiento del conflicto como el posterior desarrollo del mismo, aun cuando puedan existir otras motivaciones en la aparición de las disyuntivas.

Por otra parte, a lo largo de la historia de la humanidad siempre ha existido esta dualidad entre conservadurismo y liberalismo, es decir, entre aquellos que tratan de mantener el statu quo oponiéndose a los cambios y aquellos que son partidarios de introducir cambios que mejoren la calidad de vida de toda la población.

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En el artículo anteriormente señalado se estipula que “el cambio de paradigma ético-social que la Revolución Francesa supuso, -de lo jerárquico a lo igualitario, de lo heroico a lo utilitario, del apego afectivo hacia el pasado al entusiasmo por la construcción de un futuro racional-, es lo que produce y acota la respuesta conservadora. El conservadurismo, por lo tanto, es, desde sus orígenes, “reactivo”, genera “contra- conceptos” y subrayarlo es, probablemente el principal acierto de Mannheim al analizar la mentalidad conservadora.

En este sentido, el conflicto puede ser entendido como una regeneración de las sociedades humanas (Morín, 2005), lo que conduce a que el conflicto no solamente es un factor de distorsión, sino que incluye también el germen de la paz. Por tanto, el conflicto posee tanto la vertiente de crisis como la de oportunidad de cambio, tanto la idea de enfrentamiento como la de mejorar situaciones y relaciones, lo que convierte a los conflictos en procesos que pueden conducir a distintos resultados según sean su desarrollo.”

Es el hilo conductor del tercer tomo de “El Secreto de los Próceres”, escrito por Erwin Ramdohr y editado por la Sociedad de Escritores de Chile.

En este tomo, el autor, con una buena pluma, conduce al lector a través de la historia de Chile situando este relato, en la llamada década de la anarquía y nos la cuenta por medio de la historia de dos hombres que, a pesar de estar separados por sus diferencias sociales, los une la amistad y el deseo de la libertad y desarrollo de su pueblo.

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En este tomo, el autor nos muestra la formación de la clase media en Chile y como se va enfrentando a una aristocracia decadente que ve como, sus antiguos privilegios desaparecen de manera inexorable y que utiliza todo lo que tiene a su alcance, incluso el odio, para destruir lo que “lo amenaza”.

En esta novela, como en las dos anteriores, la narración ayuda a entender el contexto histórico, mostrando un cierto aire cansino en la vida de los personajes y vemos como poco a poco, los actores principales de del proceso emancipador van cediéndole el lugar a otros protagonistas como Ramón Freire, Manuel Blanco Encalada, Francisco Antonio Pinto, Andrés Bello, José Joaquín de Mora, Isidora Zegers, José Zapiola, Carlos Drewetke, Francisco Bilbao, José Victorino Lastarria, Hermógenes Irisarri, Juan Bello, Manuel Antonio Matta, Aníbal Pinto, Diego Portales y tantos otros que empezaron a forjar la identidad nacional republicana.

El autor, narra estos acontecimientos valiéndose de Luis Manuel García-Lazcano, un aristócrata masón y su fiel secretario y amigo Juancho, que recorren la vida por caminos separados por sus diferencias sociales y al mismo tiempo unidos por la amistad, la lealtad  y por un mismo ideal: la libertad de su pueblo y en toda la trama, se le revela al lector, el enfrentamiento entre los pipiolos-liberales y los pelucones- conservadores que buscaban borrar la participación de los masones, especialmente, en el proceso independentista.

Como buena novela histórica la trama, a esos personajes tan lejanos del presente, los vuelve cercanos entregando al lector una historia cotidiana, más común y cercana a las penas y alegrías de todo el mundo.

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