Debate Opinión política

Reflexiones sobre “centristas” e “independientes”

Sobre ‘independientes y centristas’, reflexiones subjetivas; ergo, falibles pero honestas

 

Conversando animadamente con un viejo y querido colega, compañero y amigo, Patricio Bascuñán, que vive desde hace largos años en Toronto, Canadá (alto dirigente de la “Casa Salvador Allende”, en Toronto), surgieron las necesidades de explorar, un tanto más, en ciertos conceptos que las añosas cofradías políticas han logrado enquistar en la ciudadanía, y que no corresponden a la exacta verdad, ni mucho menos.

 

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Los últimos comicios efectuados los días 15 y 16 de mayo de este año 2021 (llamados ‘históricos’), revivieron en el suscrito las conversaciones sostenidas con Patricio; y los puntos en los cuales consensuamos nuestras opiniones volvieron a fulgurar como un llamado de alerta que se enciende a objeto de no pisar palitos nuevamente, ni tropezar dos veces con la misma piedra.

 

Hace ya varios años la Derecha se autodefinió como “centroderecha”, a sabiendas que ella no era tal, sino simplemente “Derecha”, con todas sus letras, valores e intereses. Patricio Bascuñán afirma que si exceptuamos a algunas individualidades de la derecha, específicamente a quienes han demostrado tener mentalidad republicana o democrática, podríamos llamarles “Centro Derechistas”; sin embargo, y pese a ello, las direcciones de esas tiendas partidistas (RN/UDI) están hegemonizadas por los sectores ubicados a la derecha de la  derecha. Porque, ¿con que criterio de digna verdad se podrí aceptar que la  UDI y los Republicanos de José Antonio Kast ocupan en el “centro” de la derecha? Los viejos ‘comandantes’ de la UDI, y la UDI misma, son nostálgicos vástagos del pinochetismo, y los partidarios de JA Kast (y Kast mismo) son “negacionistas” del genocidio cometido por la dictadura cívico-militar.

 

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Definitivamente, en honor a la dura realidad, no hay atisbo alguno de “centroderechismo” en los partidos políticos que conforman el bloque llamado “Chile Vamos”, al que Atilio Borón  -uno de los más respetados analistas contemporáneos de América Latina- define expresamente como “la derecha chilena”.

 

¿La centro izquierda?, otra definición errónea. Este bloque es simplemente la social democracia chilena. El PS que forma parte de ese conglomerado llamado hoy Unidad Constituyente, señaló en un documento de 92 páginas que el “neoliberalismo no es superable en este minuto”. Entonces, decide no combatirlo y, peor todavía, unirse a él para ayudar a administrarlo en beneficio de quienes depredan el país y expolian a la sociedad civil. ¿Qué más centristas que el PPD y el PRSD?…y para qué decir el PDC, todos ellos coadministradores del sistema neoliberal, asociados con quienes fueron no sólo sus adversarios, sino sus predadores, sus asesinos. Es inentendible. Eso no es “izquierda”, jamás lo ha sido…tal vez la ‘izquierda’(o un símil medianamente respetable de ella), pueda encontrarse hoy día en el Frente Amplio y en el bloque “Chile Digno” (coalición conformada por el Partido Comunista y la Federación Regionalista Verde Social, ​ además de otros movimientos políticos y sociales como Izquierda Libertaria, Acción Humanista e Izquierda Cristiana).

Eso, en lo referido a partidos políticos, mismos que han resultado vapuleados con dureza por el electorado en los últimos comicios…y no sólo allí, pues ya venían siendo zarandeados por el pueblo desde el estallido social y el plebiscito constitucional.

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¿Dije “últimos comicios”? Los grandes triunfadores para ocupar puestos en el gran equipo de 155 personas que redactará una nueva Carta Magna,  fueron las mujeres y, en especial, los independientes, quienes en la Convención Constituyente son la mayoría con 48 asientos, y en lo político (elección de alcaldes, concejales y gobernadores), obtuvieron un contundente 56,8%.

Se ha desatado una legítima alegría porque los independientes pueden marcar el camino hacia el nuevo Chile que millones de personas deseamos.  Sin embargo, hay que tener muy presente que en ese grupo existen “independientes” como Marcela Cubillos, Sergio Melnick, Felipe Harboe  y muchos otros que explotan el apellido “independiente” para trabajar en beneficio del statu quo defendiendo la Constitución de las Bayonetas.

La confianza está puesta en “La Lista del Pueblo”, una mezcla de anarquistas, maoistas, leninistas, ex PC, independientes de izquierda, ex MIR, ex PS, radicales republicanos  y socialistas cristianos,  que podrían anular a los nostálgicos del pinochetismo enquistados en la Convención, derechistas que, recordemos, siempre se opusieron a la redacción de una nueva Carta Magna y a llamar a plebiscito.

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También hay independientes que se autodefinen “de centro”, enemigos de la política partidista y de las ideologías, lo que en términos concretos podría implicar la presencia de elementos de buen corazón, de magníficas intenciones, pero algo ingenuos y muy posible de ser confundidos por los viejos politicastros –de aquí y de allá- que querrán arrastrarlos hacia los covachas de sus intereses “partidistas e ideológicos”.

 

Por cierto, tampoco debemos olvidar a aquellos independientes que sientan sus reales exclusivamente en el conocimiento de la ley, en el Derecho Romano, en la historia de las constituciones, en la jurisprudencia y en el bagaje academicista, los que intentarán  dominar el, escenario, y copar el paisaje, a objeto de transformar la discusión constitucional en un debate de leguleyos, algunos de los cuales (es necesario alertar de ello ya) obedecen órdenes “ideológicas” provenientes no sólo de los partidos políticos,  sino también de gremios empresariales, e incluso de alguna rama de las fuerzas armadas.

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Esto de los independientes es un tema a debatir, Ya tendremos claridad para determinar quién es quién entre ellos, toda vez que aún no poseen liderazgos reconocidos, ni sabemos cuáles ni cómo son sus estructuras orgánicas…acaso las tienen.

 

Son todavía un enigma y algo que hoy los caracteriza es su actitud monotemática, ya que carecen en general de una visión de proyecto de país, les falta globalidad y son profundamente anti partidos ‘per se’.

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El trabajo de la Convención Constituyente será largo, exigirá muchos meses de labor continua…tal vez dos calendarios. Los convencionales ‘independientes’  no lograrán incidir seriamente en los resultados constitucionales y políticos si se auto excluyen de la institucionalidad (por vapuleada que esta se encuentre); de lo contrario,  sólo serán aves de paso  ya que no bastarán los territorios, los cabildos o las asambleas, cuyas decisiones, al no ser vinculantes, para tener peso y poder de decisión al interior de la Convención, requerirá  de una presión ejercida por el pueblo, el que deberá adueñarse de la calle y mostrar unidad y fuerza de manera permanente.

 

De lo contrario,., poco se podrá avanzar en las materias que los chilenos –en su gran mayoría-  desean ver satisfechas.

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Por Arturo Alejandro Muñoz

 

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