Opinión política

El alcalde, la pobreza y el automóvil del poeta

Por alguna razón extraña, ignorancia cultivada con esmero o simple mala leche, muchos personajes de la ultraderecha chilena y otros no tan extremos, postulan que los comunistas tienen que vivir en un ascetismo tal, que una contravención a ese principio, comer, vestirse o vivir bien, serían una especie de pecado meritorio del paredón.

¿Es comunista y usa I phone, maneja un Audi, viste en Zara, va a restaurantes? ¡Qué feo!

¿Pero por qué no?

 

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Hasta donde se conoce, quienes se imponen votos de pobreza son ciertos religiosos. De hecho, el cristianismo lo reivindica como una condición para acceder al cielo.

No es precisamente Lenin quien prescribe que será más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico en el reino de los cielos.

 

Ni es Das Kapital la obra que avisa que la avaricia capitalismo es opuesta a los principios cristianos.

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Entonces resulta muy risible que se exija ser siempre pobres a los comunistas que luchan precisamente porque todas las personas tengan acceso a los beneficios y goces que en el capitalismo solo son del usufructo de un puñado de sinvergüenzas.

Pensándolo bien, debe ser porque hace mucho tiempo los comunistas fueron efectivamente, gente pobre. Normalmente eran flacos, estragados, ojerosos del mal comer y del trasnochar, con caras de ser perseguidos desde nación. Olían a humo de cigarrillos y a adobes.

 

Entonces es comprensible el rol de esos periodistas que intentaron diseccionar al candidato Jadue en vivo y en directo. La idea que tienen de los comunistas es que, por definición, es gente pobre, hijos de pobres, padres de pobres, amigos de pobres y que, peor aún, les gusta ser pobres.

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Es cierto que hasta hace poco los comunistas que llegaban a ser profesionales elegían títulos que no ofrecían un futuro muy cómodo. Muchos de sus dirigentes eran profesores y la mayoría hicieron sus mejores despliegues laborales en la construcción, las minas, las salitreras y oficios que hoy se recuerdan con nostalgia.

 

No hay palabra que guste más a los comunistas que la historia y su empeño histórico es cambiar esa determinación que define pobres y ricos como si fuera un orden natural o porque la sociedad no puede organizarse si no hay ricos que mandan y pobres que obedecen

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Los periodistas Del Río y Santamaría debieran leer algo más que no sean las instrucciones que reciben de sus patrones.

 

Sobre todo, asumiendo que son ambos muy cristianos, y lo de la reivindicación de los pobres viene del Nazareno, a quienes, quizás ellos mismos, rinden sus preces los domingos en la misa. O cuando bautizan sus hijos. O cuando consagran su matrimonio ante la mirada admonitoria del que crucificaron por pobre, rebelde, mal vestido y amigo de gente dudosa.

Algo así como un comunista del siglo I.

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Entonces como que cierta gente se acostumbró a ver a comunistas siempre con la misma ropa, con los zapatos calientes y gastados, con camisas viradas y vuelta a virar, con autos rusos, y entones se les instaló la idea de que los comunistas, incluidos los que no son pobres, deben serlo.

 

Extraña extrapolación.

 

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En la historia ha habido comunistas famosos que no han rehuido a un buen pasar ganado sin necesidad de explotar o humillar a otros. La gracia que han tenido es que, sin que haya ninguna obligación, compartieron su riqueza con su partido y/o con los trabajadores.

Pero, aceptémoslo. Los periodistas Del Río y Santamaría saben todo esto y si utilizan esos argumentos imbéciles no es porque lo sean.

 

Sólo cuidan sus trabajos por la vía de tener conciencia pura que sus auditores son gentes imbéciles que, en efecto, van a exigir al alcalde Jadue que cambie su auto por un Dodge del 1930, como el que tenía el padre comunista del poeta Jorge Teillier.

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Por Ricardo Candia Cares

 

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Escritor y periodista

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  1. Mónica Quilodrán says:

    Sr Ricardo Candia, cuando un comunista se viste con ropa de marca, tiene un Audi, propiedades y etc etc etc, tiene que demostrar que eso lo compró con el fruto de su trabajo, lo que se llama con el sudor de su frente, pero si es producto de los impuestos de todos los chilenos, y su sueldo como Alcalde que debe vordear entre 5 a 6 millones de peso, más todos los negocios que comporta una Alcaldía, por ahí hay un dicho que dice que la mujer del cesar no solo tiene que serlo, sino tambien parecerlo. Cuando tambien se condena a sus propios camaradas a la pobreza y a una vida pauperrima con un salario mínimo como ingreso creame que el tener al frente dirigentes que gozan de todos los privilegios de las clases dominantes no es gracioso, y lo que hizo Ud. es una inmerecida defensa.

  2. Y si los dirigentes del partido comunista anduvieran con ojotas, se movilizaran en carretelas y vivieran pidiendo prestado donde la tía rica, luego este imbecil de del Río, representativo de la derecha política y económica y muchos, muchos chilenos de abajo, lo acusarían de que este comunista Jadue lo que quiere,si es predidente, es que todos los chilenos anden con ojotas, se movilicen en carretas y que usen avioncitos de papel para comunicarse con otros chilenos. Es decir, PALOS PORQUE BOGAS, PALOS PORQUE NO BOGAS.

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