Opinión Política

La política internacional de Chile, un caso de soberanía frustrada

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“Se entiende por relaciones internacionales tanto el complejo de relaciones que se establecen entre entes organizados en estado y también entre sujetos internacionales inter se, o sea entre grupos sociales más allá de las fronteras estatales, como la disciplina que estudia tal ‘complejo relacional’.

Por su parte, el conjunto de las relaciones, materiales y jurídicas, que se establece entre entidades políticas tomadas de por sí, es definido más precisamente como política internacional”. (1)

La expresión política internacional “indica en los términos más generales, el conjunto de relaciones que se establecen entre los estados entendidos ya sea como aparatos, ya sea como comunidades o sociedades; implica, por lo tanto, la distinción de una esfera específica de relaciones internacionales respecto de la esfera de las relaciones internas de los estados”. (2)  Es decir, se refiere a las relaciones internacionales y el Estado soberano.

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Pues bien, como describe el título de esta nota, me quiero referir a la política internacional de Chile, especialmente a partir de los gobiernos post dictadura.

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Parto por expresar que, desde mi primera colaboración en este medio, he planteado que la Concertación nunca ha sido de centroizquierda. Copio los dos primeros párrafos de esa nota, publicada en Clarín con fecha 24 de mayo de 2008:

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“En general, se piensa que la Concertación de Partidos por la Democracia que gobierna Chile desde 1990, estaría ubicada, desde el punto de vista ideológico tradicional, en la izquierda del centro político. Esto no sólo se estima en nuestro país, sino en algunos medios académicos extranjeros.

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En un reciente artículo publicado en este medio, Inmanuel Wallerstein incluye a Chile en el elenco de países que se ubican a la izquierda del centro político en el subcontinente latinoamericano. Sin embargo, si se analiza con detenimiento el papel que han jugado los gobiernos de la Concertación, no queda más que concluir que se han cargado siempre más a la derecha del centro que a la izquierda”.

Hasta aquí los dos primeros párrafos de la nota en comento. Obviamente, en la extensión del texto, hago un repaso por los gobiernos de Aylwin, Frei Ruiz Tagle, Lagos y los primeros dos años del gobierno de Bachelet, con el objeto de demostrar lo que afirmo en el segundo párrafo.

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Como mi interés es analizar con mayor detenimiento las decisiones del gobierno de Gabriel Boric, sólo haré mención de algunos hechos de los gobiernos anteriores:

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Gobierno de Patricio Aylwin: sólo recordar que fue producto de un acuerdo de la Concertación con el Departamento de Estado de los Estados Unidos, para poner fin a la dictadura cívico-militar, comandada por Augusto Pinochet. Debían cumplirse ciertas reglas y, por ningún motivo, infringirlas. Como custodio de aquello, el Departamento de Estado instaló en la jefatura de comunicación de la Presidencia de la República, a Federico Willoughby-Mc Donald, que había sido el vocero de la dictadura y uno de los principales civiles gestores del Golpe de Estado de 1973.

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Gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle: los múltiples rayados en los muros de las diferentes ciudades y, sobre todo en las universidades, sintetizaba, con meridiana claridad, la política exterior, especialmente respecto de la economía del país: “SE VENDE CHILE, TRATAR CON FREI”.

Gobierno de Ricardo Lagos: además de no cumplir con su lema de campaña “crecimiento con equidad”, fue en su gobierno en el que se entregaron más concesiones a empresas extranjeras, especialmente en autopistas y carreteras del país. En un discurso en Estados Unidos expresó que Chile “admiraba la democracia y los valores del pueblo norteamericano”. ¿Nos preguntó si los chilenos admirábamos la democracia norteamericana y los valores de su pueblo? Hay que reconocerle, eso sí, que se opuso a la invasión de Bush a Irak.

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Gobierno de Michelle Bachelet: Conocida es su relación con el Departamento de Estado de Estados Unidos a través de su Curso Superior de Defensa Continental en el Inter-American Defense College (IADC), en Washington D.C., dependiente de ese organismo gubernamental. Pero el vasallaje de su gobierno a los Estados Unidos quedó demostrado, con mayor claridad, en el bullado caso de la termoeléctrica Campiche de AES- Gener (hoy de nuevo en la palestra): los famosos cables de Wikileaks revelan las intervenciones del gobierno yankee y el consiguiente servilismo de Bachelet en la aprobación de esa termoeléctrica y el cable del entonces embajador de E.E.U.U. sobre “dar a Chile el liderazgo, pero sin hacerlos parecer que son nuestras marionetas o representantes”. El cargo que detentó en ONU-Mujer, fue creado especialmente para ella, por los servicios prestados a la patria…norteamericana.

Primer gobierno de Sebastián Piñera:  sólo recordar, que durante su gobierno, el ministro de defensa, señor Andrés Allamand, tuvo a bien instalarnos una base militar norteamericana en nuestro país. Es así, que, desde principios del año 2012, en el Fuerte Aguayo, en la localidad de Concón, en la Región de Valparaíso, está operando un cuartel militar estadounidense para el trabajo de un comando de Operaciones Militares en Territorios Urbanos, MOUT por su sigla en inglés. La base está bajo el mando del Pentágono y específicamente del Comando Sur del Ejército de Estados Unidos, encargado de todo tipo de operaciones militares de esa potencia en Latinoamérica.

Aprovecho de recordar que, en esa época, hubo apenas una alharaca de algunos diputados dizque de centroizquierda, por la instalación de la mentada base, para luego, todos volver a sus quehaceres cotidianos.

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Segundo gobierno de Michelle Bachelet: en este segundo gobierno, Bachelet le entregó la batuta de la política internacional a su ministro de Relaciones Exteriores, Heraldo Muñoz, quien ejecutó, con singular entusiasmo y un denodado vasallaje, las órdenes del Departamento de Estado. Se dedicó a pelear con Evo Morales, en ese entonces presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, sin aportar ninguna solución al conflicto por la salida al mar del país altiplánico. Sin embargo, dedicó todo el tiempo que le quedó disponible, para atacar, constantemente, al gobierno de Nicolás Maduro. En un artículo publicado en este medio con el título “Heraldo Muñoz: ¡Por qué no te callas!”, le critico toda su labor como ministro de Relaciones Exteriores; copio una parte del último párrafo de esa nota:

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Resumiendo, señor ministro de Relaciones Exteriores de Chile, ¿por qué si en lo más recóndito de su alma, desea ser recadero, vocero y representante del Departamento de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica, no renuncia a tan digno cargo que, por supuesto, no se merece, y le pide a su  íntima amiga y compañera de curso en la Universidad de Denver, señora Condoleezza Rice, ex secretaria de Estado de George W. Bush, que le consiga un puestecito de asesor en esa repartición que usted  tanto venera?

Segundo gobierno de Piñera: ¡UFFFF! Basta con recordar el ridículo de su “ayuda humanitaria” a Venezuela, que iba a entregar en Cúcuta. A propósito, ¿quién se habrá quedado con esa ayuda humanitaria? Pero no contento con eso, en su viaje a USA y durante su encuentro con el presidente Trump, en un acto de arrojo caritativo, le obsequia nuestro país (al que ya le había declarado la guerra), incrustándole la bandera chilena con su estrella, para adherirnos como su estado número 51.  (Artículo 22 de la Constitución Política de Chile: “Todo habitante de la República debe respeto a Chile y a sus emblemas nacionales”).

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Y llegamos al gobierno actual del Presidente Gabriel Boric: Copio el primer párrafo de reciente artículo sobre la primera falta de prolijidad de la votación en las Naciones Unidas del gobierno:

“Con la votación a favor de la expulsión de Rusia del Consejo de los Derechos Humanos, en el seno de la Asamblea General de las Naciones Unidas, misma que fue solicitada por Estados Unidos, el país más terrorista del mundo (Noam Chomsky dixit), el gobierno de Chile ha tomado la decisión de conducir al país en la huella de Cúcuta, iniciada por el narciso y vende patria Sebastián Piñera”.

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Pero Boric insiste en cometer los mismos “errores” de las administraciones anteriores, especialmente la de Sebastián Piñera: homologando el llamado de Tatán a Guaidó para prestarle su apoyo y decirle que cuente con él, pues en Chile tiene un amigo, Boric llama al mediocre payaso y psicópata Zelenski, presidente de Ucrania, para solidarizar y ofrecerle ayuda humanitaria:

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“Acabo de conversar con el Presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, a quien le expresé mi solidaridad y nuestra disposición a apoyar las condenas a la invasión en organismos internacionales. Los 18 muertos hoy en Odessa son inaceptables»,

«También le manifesté que puede contar con el apoyo de Chile en temas humanitarios. Ucrania tiene un amigo en América del Sur, tanto ahora como cuando termine la guerra. Mucha fuerza y un abrazo».

Según informa El Ciudadano, Zelenzki habría mencionado que discutió la posibilidad de que Chile envíe especialistas para desminar territorio ucraniano.

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Primero: me parece muy bien que Boric tenga la disposición a apoyar las condenas a la invasión en organismos internacionales. Hasta donde sabemos, no ha apoyado ninguna condena a las invasiones de la OTAN dirigida por Estados Unidos con cientos de miles de muertos en Irak, Libia, Somalia, Siria, Yemen, Afganistán, etc. ni la invasión que dura desde 1967 a Gaza, Cisjordania, y toda la tierra palestina por parte de Israel con un régimen total de apartheid.

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Dice que los 18 muertos en Odessa son inaceptables. ¿Todos los asesinatos que comete el Estado sionista de Israel contra jóvenes y trabajadores palestinos no son inaceptables? ¿La masacre de más de 47 inmigrantes que se produjo en Melilla con gran responsabilidad del gobierno de su amigo Pedro Sánchez no es inaceptable?

Y las masacres (van 49 durante 2022) y los asesinatos de líderes sociales (van 94     en 2022) en Colombia durante su amigo Iván Duque, no son inaceptables.

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Segundo: Igual que Piñera en su llamado a Guaidó, Boric le dice a Zelenzki que tiene un amigo en América del Sur. Además, le ofreció ayuda humanitaria. ¿Va a acompañar esa ayuda humanitaria en el avión que viaje a Kiev? Si es así, debe ir pronto, pues los parlamentarios del Partido Republicano le ganaron el quien vive, ya que fueron a apoyar a Zelenski en su guerra contra Rusia. Tal vez el presidente Gabriel Boric desea opacar a Piñera cuando quiso erigirse como el gran líder latinoamericano, ostentando el título del gran líder de los Derechos Humanos de América del Sur, pero para toda la Europa Occidental, gobernada por la OTAN y su mayor regente Joe Biden.

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De acuerdo al twitter de Boric, se despide con las mismas palabras de Piñera a Guaidó: “mucha fuerza y un abrazo”.

Tercero: en el colmo del cinismo e hipocresía del psicópata Zelenzki, solicita ayuda de especialistas para desminar el territorio ucraniano, territorio minado por su propio ejército. Rusia ha pedido al propio secretario general de la ONU, que le exija a Kiev que desmine sus puertos con el objeto que puedan arribar los barcos y así exportar los granos que tiene almacenado el gobierno ucraniano y que no pueden llegar a las poblaciones que más los necesitan.

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El último desaguisado de política internacional del gobierno: como informa Clarín en una nota publicada el 3 de julio reciente, “La canciller Urrejola se reúne con su par español para pedir ‘diálogo’ y ‘elecciones libres’ en Caracas”. Estimado lector, los conmino a leer el artículo y, sobre todo, los comentarios al final. Yo sólo voy a preguntarle al presidente de la República de Chile, señor Gabriel Boric, quién le entregó “oficialmente” el derecho a de erigirse como el gendarme de América Latina y decidir cuál de los gobiernos es democrático y cuál no.

Señor Gabriel Boric, al igual que para comer pescado, para tomar decisiones en política internacional, hay que tener muchísimo cuidado. Déjese de ser el lacayo de Estados Unidos, y de arrastrar a Chile a ser un paria en el contexto de América Latina. Usted ha dicho y reiterado que le interesa profundizar la integración entre nuestros países, pero, con su actuación de dárselas de gendarme, hace justo lo contrario.

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Por último, instruya a sus asesores en política internacional que se informen en medios que entregan diferentes versiones sobre el conflicto en Ucrania y así, no lo hagan cometer tan graves “errores” en la toma de decisiones.  La OTAN ha sido identificada como la organización más terrorista del mundo. Hay fotografías y videos de personas en varios países de la eurozona, recurriendo a los recipientes y bolsas de basura para buscar algún alimento, mientras sus gobiernos se preocupan por cumplir con los acuerdos de al OTAN, como lo expresó el taradito de Pedro Sánchez, que hará todo lo posible para aumentar el presupuesto en defensa al 2% del PIB de España.

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Las acciones de las fábricas de armamentos de Europa, subieron, después de la declaración de la cumbre de la OTAN en Madrid, un 30% en un solo día.

Interpol ha solicitado a todos los países miembros, que hagan la trazabilidad de las armas que occidente está enviando a Ucrania, pues debido al caos de la guerra, dichas armas están llegando a grupos terroristas. Incluso se venden en las redes sociales y con grandes descuentos. El problema, es que no son sólo armas de uso personal, sino que, además, incluyen misiles de varios tipos.

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Termino parafraseando la canción y baile del “Cuándo”: Cuándo se llegará el día de aquella feliz mañana que elijamos a un presidente con moral soberana.

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Por Hugo Murialdo

Notas:

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  • Umberto Cori, en Norberto Bobbio y Nicola Matteucci, Diccionario de política, Siglo XXI, México 1982, pp. 1428-1425.
  • Sergio Pistone, en Cit., pp. 1269-1280.

 

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Periodista, escritor, magíster en Ciencias de la Comunicación y magíster en Filosofía Política

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  1. Felipe+Portales says:

    En efecto; así como la Concertación (NM) se subordinó completamente a los grandes grupos económicos nacionales al legitimar, consolidar y “perfeccionar” el modelo neoliberal heredado de la dictadura, así también se subordinó a las grandes potencias y grandes grupos y finanzas internacionales. Desgraciadamente -aunque no sorprendentemente- el nuevo gobierno ha dado todos los indicios de seguir por el mismo camino.

  2. Margarita Labarca Goddard says:

    Compañero Murialdo, hace unos días escribí un comentario sobre este asunto. Pero al otro día mandaron el artículo comentado y todos los comentarios, a la página 2, que creo que no la lee nadie.
    Ahora te pongo esto, a ver qué pasa:

    Señora Antonia Urrejola, ministra de relaciones exteriores ¿Por qué se reúne usted con José Manuel Albares, ministro español, para condenar a Venezuela? Todo el mundo sabe que España es el mejor aliado de EE.UU. en Europa, y que forma parte de la OTAN. Fuera de que nunca han dejado de considerar a Latinoamérica como su colonia, y nos laman despectivamente sudacas.
    ¿Acaso pretende usted que José Manuel Albares interceda para que Chile pueda ingresar a la OTAN? No sería mala idea para darles a los milicos y a los pacos un trabajo más interesante que atacar a los chilenos y sacarles los ojos. Pero en la OTAN sí tendrían que arriesgarse ellos, toda sumisión tiene su precio.
    Desde luego, sería innecesaria la reunión, porque todo el mundo sabe que las elecciones en Venezuela son democráticas. Lo han declarado siempre los observadores internacionales. Ahora la señora Isabel Santos, jefa de la delegación de la Unión Europea que fue a supervisar las elecciones regionales celebradas en Venezuela en 2021, declaró que observaron progresos, como “una administración electoral más equilibrada, con representación de los partidos de la oposición”, pero también un “acceso desigual a los medios de comunicación”. ¿Será porque allá sólo hay un diario impreso como El Mercurio, financiado por los avisos estatales? O a lo mejor se equivocó la señora Isabel Santos y estaba pensando en Chile.
    Si a usted le preocupan tanto los derechos humanos, sería mucho mejor que se reuniera directamente con Antony Blinken, secretario de Estado de Estados Unidos y le pidiera que dejen de matar negros en su país, que dejen de prohibir totalmente el aborto y también que impidan que todo el mundo pueda cargar armas de alto calibre para matar niños en cualquier escuela.
    Y principalmente, dígale que por favor dejen de apoyar al gobierno de Israel, donde los soldados les disparan a los niños palestinos, igual que los nazis les disparaban a los niños judíos.
    En suma, señora Urrejola, parecería que usted se ha propuesto llevar a este gobierno por la ruta de la sumisión o más bien de la perdición. La perdición porque a este paso va a perder el “Apruebo”.

  3. Hugo Murialdo says:

    Estimada Margarita: gracias por repetir el comentario sobre el artículo al que hago mención. Justamente, en esta nota, le pido a los lectores que lean ese artículo y sus comentarios.
    Saludos, Hugo Murialdo

  4. Renato+Alvarado+Vidal says:

    Nuestra política internacional es la dimensión que con mayor agudeza me hace preguntarme ¿Qué rayos hace el Partido Comunista en este gobierno?

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