Opinión Política Portada

Detrás de Boric, ¿gobierna Lagos?…

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El inesperado Plan “B” de La Moneda frente al próximo plebiscito que definirá el destino de la histórica propuesta elaborada por la Convención Constitucional para una nueva Constitución Política de Chile provoca un remezón que puede tener consecuencias impredecibles en el país.

Sorpresivamente el presidente Gabriel Boric se ha puesto en la eventualidad de un triunfo del Rechazo,  y anticipa que en ese caso convocará a otro proceso constituyente que deberá ser aprobado por el Congreso Nacional, echando por tierra  el trabajo de un año de los 154 convencionales elegidos democráticamente, incluyendo por primera vez a representantes del mundo social y de los pueblos indígenas.

Las palabras de Boric en un programa televisivo se prestan a distintas interpretaciones, pero lo concreto es que provocan desánimo entre los partidarios del Apruebo que a estas alturas esperaban un reforzamiento de la campaña por esa opción de parte de todos quienes están por los cambios estructurales.

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A la vez han sido saludadas jubilosamente por la derecha y el empresariado, que proyectan que el nuevo proceso quedará en manos de sectores conservadores que mantendrán los privilegios de aquellos afortunados que ostentan la concentración económica en la sociedad chilena.

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Lo  anunciado por el primer mandatario es considerado un balde de agua fría sobre las mayorías progresistas.  Estas ya habían manifestado amplia satisfacción por la propuesta constitucional que significa un Estado activo,   más democracia, igualdad, solidaridad, naturaleza, descentralización, paridad, pueblos originarios y derechos sociales, todo lo cual hasta ahora permanece excluido.

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Estos valores no aparecen en la actual Carta Magna dejada por la dictadura que la promulgó en 1980 en medio de un régimen de terrorismo de Estado que significó miles de muertos y desaparecidos,  a la vez que un sistema  socioeconómico  estructurado a la medida de los poderosos y que es un atentado contra los pobres y menos pobres.

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Pareciera que el actual presidente  recibe muy de cerca la influencia del ex mandatario Lagos Escobar,  un antiguo rostro social demócrata maquillado como “socialista”. Lagos estima que las dos opciones del plebiscito son lo mismo y que el proceso constituyente no solo no ha terminado sino que tiene que continuar y desde ya propone una serie de reformas que no planteó durante su gobierno de principios de siglo que duró seis años.

Ex convencionales han reaccionado con desazón en las redes sociales. Desde los Movimientos Sociales Constituyentes, la Coordinadora Plurinacional y otros colectivos independientes dicen sentirse basureados por el giro presidencial y hay quienes se preguntan  si detrás de Boric no está gobernando verdaderamente el citado político Lagos, figura de otrora, siempre contrario a los cambios.

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El actual presidente y el del tiempo pretérito parecen adherentes de una de las tantas instancias de la derecha que se conoce bajo el nombre de fantasía “Una que nos una”.  En realidad  lo que no permite  la unidad de los chilenos es la enorme desigualdad que divide a la sociedad de este país, la que se expresa en los ingresos, las oportunidades,  las redes de influencia, el acceso al dinero y los bienes, etc.

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Cuesta imaginar a Luksic buscando la unidad con los pobres de un campamento de tránsito, o a Ponce Lerou o a Matte acercarse a los comerciantes ambulantes que están en la calle por falta de otra alternativa. En la medida que sigan vigentes el modelo neoliberal y el mercado depredador la inequidad impedirá que unos y otros lleguen de la mano a la llamada “casa de todos”.

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A menos de 50 días del plebiscito no hay espacio para nuevas fórmulas improvisadas que hagan bajar los brazos a la ciudadanía, que ha esperado largos años por cambiar la Constitución fraudulenta y tramposa dejada como desgraciada herencia por la tiranía pinochetista. Solo es hora de intensificar la campaña informativa sobre el Apruebo y los avances que la nueva Carta Magna tendrá para el pueblo.

El alcalde de Valparaíso, Jorge Sharp, integrante del movimiento Transformar y  líder ciudadano, afirma que los mismos de siempre tienen miedo de perder sus privilegios y por eso han desplegado  todo  su poder por el Rechazo, pero ese miedo no puede llegar a La Moneda. Agrega que el Apruebo es la única opción para avanzar en justicia y democracia para todos.

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Por Hugo Alcayaga Brisso

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Valparaíso

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  1. Qué duda hay? Todo esto se sabía desde hace mucho. Jackson tenía reuniones privadas con Bachelet ya en 2011. IA era íntima del Atria socialista ya en 2011. El PC, supuestamente a la izquierda en AD, es parte de la Concerta de 2012, y sus dirigentes le tiraron flores a Lagos et al tupido en mayo de 2021 durante las primarias.

    Lo que sorprende es que se quiera venir a “descubrir el agua tibia” 2 lustros después. Dejemos el cinismo de lado. El mismo PS, del cual Alcayaga dijo ser miembro hasta 2016 hace poco en una entrevista, fue fundamental en los dos más grandes ataques al movimiento obrero desde el golpe (subcontrato en 2006-7, eliminación del derecho a huelga en 2014), ataques mayores de lo que fue “el ladrillo” del hermano del ex presidente en los 1980s. La responsabilidad política está clara para quien la mire, esto aunque se intente “tapar el sol con un dedo”.

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