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Entrevista: ¿Tiene solución el conflicto infinito en Yemen?

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La República Árabe de Yemen (Yemen del Norte) y la República Democrática Popular de Yemen (Yemen del Sur) se fusionaron el 22 de mayo de 1990 para crear la República de Yemen (al-Yaman). La estabilidad de esa unión siempre ha sido frágil: Yemen de Norte, de influencia occidental, pro Arabia Saudí, nunca pudo realmente juntarse con Yemen del sur, de influencia soviética, más conectado con Irán. Las guerras civiles se han sucedido a lo largo de la historia de este País. Hace unos meses solamente, se ha logrado una tregua, vigente hasta el 2 de octubre. Pero también ese hilo de paz parece muy frágil: ¿cuáles serían entonces las soluciones posibles?

 

Para reflexionar acerca del tema, El Clarín de Chile encuentra a Nabeel Bin Lasem, Jefe del Departamento de Comunicación y Coordinación del Consejo de Transición del Sur (CTS)[1], durante la sesión número 51 del Consejo de Derechos Humanos que se está realizando en Ginebra, en la sede de la ONU por los Derechos Humanos.

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¿Qué tan importante es estar hoy acá en Ginebra durante la sesión número 51 del Consejo de Derechos Humanos?

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Felipe Román, Nabeel Bin Lasem y Elena Rusca en Ginebra

El Consejo de Derechos Humanos en Ginebra es un lugar muy importante. Estamos aquí como parte de la estrategia de compromiso internacional, y eso es para comprometernos con las partes interesadas en las conversaciones sobre el intento de resolución respecto a Yemen.

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Estamos aquí para hablar con los diversos grupos de países que formaron y siguen siendo parte del proceso de paz en el Consejo de Derechos Humanos, y estamos hablando con ellos para aclarar nuestra visión, para aclarar nuestros objetivos en la CTS, la causa del Sur y también sobre los temas específicos relacionados con la resolución de Atlanta.

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La guerra de Yemen ha sido descrita como la peor crisis humanitaria del mundo.

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Desde el 2 de abril de este año, las partes han logrado una tregua que se terminará el 2 de octubre. Sin duda estamos preocupados por la fecha que se va acercando: ¿Qué nos puede contar sobre ese tema?

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Ciertamente, la tregua es una tregua frágil y hay ciertos peligros. Hay peligros que posiblemente limitan la probabilidad de una extensión de la tregua. Hay una duración de tiempo de dos semanas hasta que las opciones caduquen. Así que hay un problema real en este momento.

El Consejo de Transición del Sur (CTS) quiere se extienda la tregua.

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Para que quede claro: nuestros opositores están jugando un juego y creemos que están capitalizando la tregua actual para reagruparse, fortalecerse y prepararse para una nueva ronda de guerra y seguir adelante.

Como todos saben, los acuerdos incrementales como esa tregua siempre benefician a la potencia en ascenso, que en este caso son los Hutíes del norte quienes han usado este momento de la tregua para fortalecerse militarmente.

Esperamos que esta reciente declaración del Consejo de Seguridad reafirme que la tregua se mantendrá, y nosotros esperamos que así sea. Solo tenemos que esperar y ver si se extenderá en las próximas dos semanas.

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Quisiéramos preguntarle sobre los intereses de las naciones extranjeras en esta guerra entre el Norte y el Sur, especialmente los intereses económicos.

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Yemen es un país rico en recursos. Tenemos depósitos de petróleo y de gas natural y en los últimos tiempos debido a la guerra hay una zona gris respecto al destino de estas ganancias. Específicamente en estos momentos de tregua, los Hutíes han obtenidos enormes beneficios tras la re-abertura del puerto de Hodeidah y del aeropuerto de Sanaa.

Así que los Hutíes se han beneficiado y reforzado económicamente gracias a la tregua y actualmente están exigiendo que el Consejo Presidencial de Gobierno (PLC) pague los salarios de los empleados públicos, lo cual es absurdo, cuando ellos mismo no están respectando su parte en los acuerdos del cese al fuego.

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La economía en Yemen siempre ha sido controlada por unas pocas familias de la elite y la guerra ha exacerbado ese fenómeno ya que es aún más difícil entender dónde termina ese dinero.

Yemen tiene un gran potencial debido a sus abundantes recursos, especialmente en el Sur dónde hay grandes reservas de petróleo y gas natural. Para poder aprovechar de estos recursos es necesaria una estabilidad.

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Debido a la mala gestión de las anteriores administraciones, especialmente del presidente Abd-Rabbu Mansour Hadij, se ha perdido el control sobre los recursos, muchos de los cuales fueron depositados en bancos en el extranjero. Este es uno de los grandes problemas, el dinero fue extraído del país, no fue invertido.

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Esperamos que con la creación del PLC, con los comités auxiliares, este tipo de problemas puedan ser resueltos. Nosotros de la CTS estamos trabajando para eliminar la corrupción y lograr que las instituciones del Sur puedan ser un modelo en este sentido, este es nuestro desafío.

En concreto, ¿Cómo están imaginando un proceso de paz? ¿Cuáles serían sus puntos clave? ¿Este proceso de paz llevaría de nuevo a una separación del Yemen del Sur y del Yemen de Norte?

El objetivo estratégico de la CTS es claro: exigimos la restauración de un Estado independiente del Sur, conocido anteriormente como la Republica Popular Democrática de Yemen. Este es nuestro objetivo, pero somos realistas. Nos damos cuenta que esto no ocurrirá en lo inmediato. Hemos colaborado en lo posible con la Oficina del Enviado Especial de la ONU, Hans Grundberg y su equipo.

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Nosotros de la CTS hemos comprometido en el proceso de paz, de hecho hemos firmado dos acuerdos de paz, el primero en 2019, llamado el Acuerdo de Riyadh. El cual firmamos por tres razones principales: para garantizar los servicios y la seguridad del pueblo en el Sur, y también para ser representados en el proceso de paz. El Acuerdo de Riyadh estipulaba que debía existir una delegación conjunta de negociación entre la CTS y el Gobierno del Yemen.

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El segundo acuerdo en el que participamos fue el de la formación del PLC en abril de este año. Este acuerdo, parte del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo (Gulf Cooperation Council, GCC), garantiza, de nuevo, los servicios de seguridad al pueblo y garantiza que la causa del Yemen del Sur va a ser representada en las negociaciones políticas y en el proceso de paz de la ONU. Por este motivo estamos comprometidos y esperamos que las negociaciones tomen en cuenta la causa del Sur y que el enviado especial Hans Grundberg tome en cuenta este punto y que sea incluido en esta primera parte de las negociaciones políticas. De esta manera, durante el período de transición, porque habrá un período de transición como parte de los acuerdos políticos, la causa del sur podrá ser discutida. Somos realistas, no estamos diciendo que todo se resolverá el día de mañana ni que queremos un Estado de inmediato. No, sabemos y entendemos que es necesario un proceso, pero es muy importante escuchar nuestro llamado y entender que el problema en Yemen no es sólo el golpe de los Hutíes en el Norte, sino que hay una causa en el Sur que debe ser escuchada y que es crucial para lograr una paz sostenible en Yemen y en la región.

¿Cómo imagina los acuerdos entre el Nord y el Sur y las relaciones futuras?

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El Sur es un Estado que nunca tendrá como principio la confrontación. Queremos construir buenas relaciones. Relaciones donde se comparten intereses mutuos entre el Norte y el Sur. Eso es lo que queremos construir.

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Queremos que haya paz en la región. Y nunca puede haber paz y estabilidad si los vecinos pelean entre sí. Entonces queremos que prevalgan las buenas relaciones.

Tenemos relaciones con el Norte. Hay valores culturales similares. Entonces, hay algunos valores que crearán una base sobre la cual podemos construir, no como parte de un estado, porque eso no es viable, sino como parte de una relación entre dos estados. Un Estado en Yemen del Norte, y la creación de un Estado independiente o la restauración de un Estado independiente del Sur en el sur. Ese es el mejor camino para la paz y para sostener esta paz en la región.

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¿Cuál es la reacción del pueblo frente a la tregua? ¿Cuáles son sus expectativas?

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La tregua ciertamente ha reducido el número de víctimas civiles, y eso es algo muy bueno, y esperamos que continúe. Por otro lado, está la situación económica. El día a día sigue siendo muy difícil. Por otra parte, respecto a la situación financiera, la inflación es muy alta. Los salarios no se pagan a tiempo. Entonces pueden imaginar que los civiles están pasando por un momento muy difícil. A pesar de que las bajas se han reducido.

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Todavía viven una situación muy dura, una situación muy difícil para ellos. Y se requerirá un esfuerzo real y el desarrollo de capacidades y el apoyo técnico brindado al PLC y a sus organismos auxiliares, brindando ayuda a estos organismos para mejorarlos, porque al final de día está en juego el sustento de las personas. Y lo más importante en este momento para el PLC es atender la situación humanitaria, brindar servicios adecuados y pagar los salarios. Estas son las prioridades que tenemos en la CTS y en las cuales queremos involucrarnos de manera prioritaria.

 

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¿Cómo acoge el enviado especial de la ONU, Hans Grundberg, la idea de que puedan existir dos estados Yemenitas?

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Esa es la pregunta de un millón que todo el mundo quiere saber. Nosotros no sabemos lo que él piensa en este momento, lo que realmente queremos es que el Enviado especial entienda y reconozca la importancia de la causa del Sur en el proceso de paz.

No habrá paz, no puede haber paz sin abordar los Objetivos del Sur: el CTS se unió al PLC para lograr ser representado en el proceso de paz.

Esperamos que como parte de las consultas del GCC, la necesidad de incluir a los sureños ayude a negociar la causa del Sur. Esperamos que el Enviado Especial, Hans Grundberg, escuche este hecho y lo haga presente en su trabajo. Creemos que es lo más viable.

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Hemos oído hablar de un proceso de paz inclusivo e integral. Así es como debería ser y nosotros creemos en este hecho. Un proceso de paz que no aborde la causa sureña no puede ser llamado tal. Así que sentimos que tiene que haber algún tipo de reestructuración o de revisión en el proceso porque este es un argumento crucial para la paz en la región.

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Nuestra gente ha luchado durante mucho tiempo, desde la invasión del Norte al Sur en 1994, durante el movimiento Al-Hirak en 2007, y hasta la creación CTS en 2017. El objetivo siempre ha sido reclamar o restaurar un estado soberano e independiente. Ahora se está intentando lograr esto a través de un medio político pacífico. Y esta es nuestra manera de involucrarnos en el proceso de paz. Y estamos comprometidos con el Enviado Especial, con los países de la región. Estamos participando aquí en Ginebra, y tenemos la esperanza de volver a enfatizar ese punto, de que nuestra visión es una solución pacífica al conflicto y que nuestra causa, la causa del Sur, es un tema crucial y un aspecto crucial para lograr la paz.

 

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Génesis del conflicto

La región del sur de Arabia (actual Yemen) estuvo bajo el colonialismo británico durante 129 años. En ese momento, la ciudad de Adén y sus provincias representaban el centro de la colonia británica en el sur. A principios de los años 50 del siglo pasado se formó una resistencia popular contra el poder colonial. Se formaron varios frentes de liberación política y tomaron a Adén como centro de su lucha. La revolución contra los colonialistas se declaró, así, el 14 de octubre de 1963.

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Este fue el inicio de la lucha armada contra los británicos en el Sur, que más tarde condujo a la firma de la Declaración de Independencia el 30 de noviembre de 1967.

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El Frente de Liberación Nacional (FNL), que junto a otras facciones lideraron la lucha contra los colonizadores británicos, representó al Sur en la firma de este acuerdo en Ginebra. Como resultado, nació la República Popular de Yemen del Sur, reconocida por la comunidad internacional y aceptada como miembro de las Naciones Unidas el 14 de diciembre de 1967.

Después de la independencia, las FNL se autodenominaron Frente Nacional (FN). La nación siguió el camino socialista-comunista, hasta cierto punto maoísta, y adoptó el sistema de poder centralizado que se practicaba en el campo socialista y comunista bajo el liderazgo de la Unión Soviética. Las otras facciones conservadoras del sur fueron vistas como grupos que representaban el colonialismo británico y algunas fueron expulsadas del país.

Debido a una divergencia en la política exterior, al modelo económico a seguir y a la repartición del poder, un conflicto interno en el Partido Socialista desembocó en un enfrentamiento violento el 13 de enero de 1986. El ataque de un bando contra otro inició un conflicto bélico que duró diez días. El ala del partido que perdió la guerra, el bando del presidente Ali Nasser Mohammed, se refugió en Sanaa (República Árabe de Yemen), entre ellos los líderes militares leales al presidente Ali Nasser Mohammed, incluido el actual presidente, Abd Rabbu Mansour Hadi.

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Con motivo del aniversario de la independencia del Sur, el 30 de noviembre de 1989, llegó a Adén una delegación de Sanaa, encabezada por Ali Abdallah Saleh, entonces presidente de la República Árabe de Yemen. Saleh conversó con el Secretario General del Partido Socialista de Yemen, Ali Salim Al-Bidh, sobre la unificación de los dos países. A pesar de la oposición al proyecto de unificación por parte de importantes sectores de los dos países, los dos presidentes acordaron apresuradamente, durante una gira en Adén, el proyecto de unificación.

La unificación fue proclamada el 22 de mayo de 1990, sobre la base de un documento de 10 párrafos, entre la República Árabe de Yemen y la República Democrática Popular de Yemen: de allí nace la República de Yemen.

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Desde ese entonces empieza un equilibrio muy frágil que jamás logro estabilizarse

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¿Cuáles fueron las razones que llevaron La República Árabe de Yemen (Yemen del Norte) y la República Democrática Popular de Yemen (Yemen del Sur) a fusionarse el 22 de mayo de 1990, siendo el equilibrio de esta unificación muy frágil?

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La visión de ambas facciones es muy diferente desde la unificación del país, la tradición tribal del Norte los llevó a concebir la idea de un Estado centralizado mientras que las aspiraciones del Sur eran las de un estado descentralizado. Con dos visiones tan contrastantes es imposible crear un estado democrático, desde aquel entonces estos dos puntos de vista opuestos han llevado a la guerra y a la invasión de nuestros territorios. Sin embargo, tenemos confianza en que lograremos una salida pacífica al conflicto.

 

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Elena Rusca & Felipe Román Lozano, Ginebra, 13.09.2022

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[1] El Consejo de Transición del Sur (CTS), fue fundado el 4 de mayo de 2017 bajo la presidencia de Aydarus Al-Zubaydi, representa al pueblo del sur de Arabia (Yemen del Sur) a nivel regional e internacional y busca obtener la independencia del Estado del Sur, la República Popular Democrática de Yemen, como antes del 22 de mayo de 1990.

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  1. Una sola acotación: Que mal encabezamiento de esta entrevista, que no dan ni ganas de leerla. Primero, si el CONFLICTO ES INFINTO, POR LO TANTO NO TIENE SOLUCIÓN. Si el conflicto es infinito, por lo tanto no tuvo un génesis, es decir, un comienzo, ni va a tener un final. Donde se meten los gringos y sus amigotes proxy, siempre van a haber problemas.

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