Política

Defender a la familia y a Dios, arenga Trump a los ultras reunidos en México

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Las primeras palabras de Donald Trump en la pantalla de CPAC México fueron para agradecer a Eduardo Verástegui. Luego, el recién reincorporado a Twitter dijo: “Es muy importante para los conservadores de todo el hemisferio que se unan para defender a Dios, la familia… Tenemos que asegurar nuestras fronteras y desmantelar los cárteles criminales que violentan a nuestra gente”.

Los asistentes de la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC) se habían puesto de pie desde que vieron a Trump aparecer en la pantalla, y aplaudían y gritaban, felices. Trump siguió en la imagen: “Necesitamos detener la propagación del socialismo y no dejar que continúe corriéndonos de nuestra región o de nuestras tierras… Y gracias de nuevo, Eduardo, por su destacado liderazgo”. Trump salió y entró a escena Eduardo Verástegui entre gritos de presidente, presidente.

Antes de Trump, la CPAC México había mostrado en la pantalla la imagen del presidente Andrés Manuel López Obrador, cuando hace unos días se refirió a esta reunión y habló de los fascistas, racistas y corruptos conservadores.

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Sin importar las buenas formas que han prevalecido entre Trump y López Obrador, Verástegui se fue de lleno contra el Presidente del socialismo autoritario, que aplica una agenda cultural de extrema izquierda, que ha lanzado un feroz ataque contra los valores de los mexicanos, que cancela los nacimientos navideños.

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El ex actor habló también de militarización, de que el Presidente busca desmantelar al INE (que es respetado internacionalmente) y de ataques a la libertad de expresión. Y resumió: con López Obrador hay más pobreza y más corrupción.

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Poco antes, había comenzado bajito: Gracias, señor presidente, pero el agradecimiento era, naturalmente, para Trump. Porque para López Obrador tuvo otro trato: Ya deja las mañaneras, ya olvida tu popularidad. Era más popular el Chavo del Ocho y nunca quiso gobernar.

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Dios, patria, familia. Las tres palabras fueron las más escuchadas en los dos días de la CPAC, movimiento surgido en 1974: la apertura fue un discurso de Ronald Reagan.

La primera edición en español –en realidad, en español, inglés y espanglish– de la CPAC es un océano de contradicciones insalvables que se resuelven con una consigna: sí a la vida (no a los derechos reproductivos), y con una convicción: ha llegado la hora de dejar de negar o de avergonzarnos de lo que somos, defensores de Dios, patria y familia. ¿Qué importa que una de nuestras líneas vitales sea la maldad del globalismo, al mismo tiempo que buscamos un movimiento global contra el socialismo?

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Los nombres del mal

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¿Se dijo socialismo? Los oradores que desfilan aclaran: el mal tiene nombres variados: comunismo, socialismo, progresismo, feminismo… Da igual: la maldad tiene nombres variados para el engaño.

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La boliviana Eva Sara Landau, residente en Las Vegas, vino a México a poner forma a la maldad y pidió perdón a los mexicanos porque “AMLO recibió aquí al narcopolítico Evo Morales”.

Con oratoria digna de pastor evangélico, Landau resumió los orgullos de esta conferencia: Vox en España, los bolsonaristas en Brasil y, por supuesto, Trump. Y también se refirió a una convicción general en este espacio: la derecha no pierde, la izquierda arrebata. Una cosa es perder una elección o tener difícil un triunfo por falta de apoyo electoral, y otra cosa es perder una elección por las prácticas normalizadas de fraude con las que estos criminales ganan las contiendas.

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Por momentos parece instalarse una suerte de competencia sobre quién dice la expresión más comprometida con la verdad, cuál frase es la mejor para dejar en claro que aquí está la verdadera derecha, la que no quiere pactar sino destruir al comunismo, la que no juega al centro, porque esa es una palabra de comerciantes, como dice Hermann Tertsch, eurodiputado de Vox.

En ese fraterno duelo de frases, la republicana Mercedes Schlapp, dueña de la franquicia de la CPAC con su esposo Matt, se refiere al presidente López Obrador: “Empieza a hablar de fascistas… Los izquierdistas siempre usan ese tipo de nombres para acusarnos de algo que no somos”.

Ellos nos señalan de lo que ellos son, dice la senadora colombiana María Fernanda Cabal, estrella en el firmamento conservador, a juzgar por los gritos de aprobación que provoca. La mano de hierro contra Petro, le llaman.

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Cabal tiene frases para dar y repartir: Un mitómano, un megalómano, un narcisista se vuelve terriblemente peligroso cuando llega al poder. La izquierda es persecución y quema de iglesias, tortura a opositores, aborto disfrazado de derecho, humanización de los animales y dictadura de las minorías; los progresistas buscan convertir a la juventud en una juventud promiscua, con deseos convertidos en derechos.

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Hacia el cierre del encuentro, los asistentes reciben de pie a otro presidenciable, el argentino Javier Milei, quien hace una larga intervención repleta de lugares comunes, pero envuelta en el fraseo de un economista que baja del pedestal para explicar a los mortales. Se resume en una frase: Están muy lejos de ser Dios, por eso lo único que pueden hacer (los socialistas) cada vez que meten mano en la economía es hacer daño.

Un partido católico

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¿Hay derecha en la política mexicana? Así se llamó una de las mesas. Dos ponentes, Elsa Méndez y Carlos Leal, ex diputados del PES, se sumaron a la idea del ex actor: hace falta un partido católico.

Ni hay ni hace falta. Urge un movimiento conservador que esté por encima de la derecha y la izquierda, dijo Juan Iván Peña Neder, priísta de muchos años, fugaz aliado de Elba Esther Gordillo y su partido Redes Sociales Progresistas, y ahora líder de una versión binacional del Partido Republicano.

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Un partido que apele al fervor nacional por la familia y al hecho de que 90 por ciento de los mexicanos son católicos. Eso, y que apunte a la clase media que no se somete al voto-despensa (aplausos).

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¿Cómo será en las calles una eventual candidatura de Verástegui? Una idea aproximada: en octubre de 2021, el ex actor fue estrella en una marcha contra la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), que declaró inconstitucional la penalización del aborto.

La marcha, aquel 3 de octubre de 2021, enfocaba sus baterías contra la SCJN, que en septiembre de ese año puso fin a la prisión para las mujeres que abortaran. Verástegui fue centro de atención y héroe de esa protesta.

Una gran manta fue extendida a lo largo del Paseo de la Reforma. Mostraba los rostros de Hugo Chávez, Lula, Evo Morales, Cristina Kirchner y, en el centro, López Obrador. Arriba de los rostros, el mensaje: Piensan como Marx, gobiernan como Stalin y viven como Rockefeller. Hipocresía socialista.

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Con mantas así volverán. Acompañadas de las frases como la que Verástegui soltó en su discurso: Somos la mayoría (y tenemos que) construir la verdadera alternativa.

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Luego miró al cielo y gritó: ¡Viva Cristo Rey! ¡Viva!, lo acompañó el auditorio entero.

 

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Por Arturo Cano

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La Jornada

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