
Reino Unido: las primeras dos semanas del gobierno de Andy Burnham entre altas expectativas y enormes desafíos
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Han transcurrido apenas dos semanas desde que Andy Burnham asumió como primer ministro del Reino Unido. En este breve período, el nuevo gobierno ha comenzado a delinear sus principales prioridades, combinando medidas de aplicación inmediata con ambiciosas reformas estructurales cuyo éxito dependerá, en gran medida, de los recursos disponibles y de la evolución de la economía británica.
El programa presentado por Burnham busca responder al descontento acumulado durante los últimos años y recuperar el respaldo de sectores que se alejaron del Partido Laborista. Sin embargo, muchas de sus promesas requerirán inversiones de gran magnitud y difícilmente podrán concretarse antes de las próximas elecciones generales, previstas para 2029.
Medidas populares de aplicación inmediata
Entre las iniciativas que podrían implementarse en el corto plazo destacan varias propuestas con amplio respaldo ciudadano. El gobierno ha anunciado la eliminación del IVA en las facturas de la electricidad, el establecimiento de un límite de dos libras para los viajes en autobús y una reducción de tarifas e impuestos que afectan a pubs y locales de música, sectores que han enfrentado serias dificultades en los últimos años.
Se trata de medidas relativamente rápidas de ejecutar y con un impacto político inmediato, aunque su efecto sobre el costo general de la vida será limitado.
Reformas más complejas
Burnham también ha planteado objetivos que gozan de apoyo popular, pero cuya materialización será considerablemente más difícil. Entre ellos figuran la eliminación de la situación de calle, un mayor control sobre las empresas de servicios públicos y una profunda descentralización del poder político desde Westminster hacia las regiones y los gobiernos locales.
Son propuestas que exigen importantes cambios institucionales, nuevas fuentes de financiamiento y un amplio consenso político.
Proyectos de largo plazo
El tercer grupo de iniciativas corresponde a transformaciones estructurales que requerirán años para mostrar resultados y supondrán un enorme esfuerzo presupuestario. El gobierno pretende construir un gran número de viviendas de bajo costo, enfrentar la crisis del sistema de atención social y promover una política de reindustrialización vinculada al fortalecimiento de la industria de defensa.
La viabilidad financiera de estos proyectos sigue siendo una incógnita. Hasta ahora, los anuncios no han estado acompañados de estudios detallados sobre sus costos ni de un presupuesto que permita evaluar su factibilidad.
La primera prueba electoral
Uno de los primeros exámenes políticos para el nuevo gobierno fue la elección parcial para la alcaldía del Gran Manchester, realizada el jueves 31 de julio.
Burnham renunció a ese cargo para competir por un escaño parlamentario, requisito indispensable para convertirse en primer ministro. La elección de su sucesor incorporó una novedad importante: por primera vez se utilizó un sistema de representación proporcional mediante preferencias.
Los resultados entregan algunas señales sobre el estado de la opinión pública. El candidato laborista obtuvo el 47% de los votos de primera preferencia y alcanzó el 66% tras contabilizar las segundas preferencias. Sin embargo, la participación fue de apenas un 25%, un nivel demasiado bajo para interpretarlo como un respaldo contundente al nuevo gobierno.
En las tres elecciones anteriores, Burnham había superado ampliamente el 60% de los votos.
Un escenario político fragmentado
La elección también mostró que la derecha británica continúa dividida.
Reform UK, que había logrado importantes avances en recientes elecciones locales dentro del Gran Manchester, fue derrotado en esta oportunidad. El partido obtuvo un 21% de las primeras preferencias y un 34% tras la redistribución de los votos. Según diversos analistas, este resultado podría estar relacionado con las controversias generadas por las cuantiosas donaciones recibidas por Nigel Farage y otros dirigentes del partido, cuya declaración ha sido cuestionada.
Por su parte, el Partido Verde, que esperaba capitalizar el impulso generado tras la elección de Polanski como líder con un perfil más claramente izquierdista, consiguió apenas un 12% de los votos.
Más a la derecha aún apareció Restore Britain, que alcanzó un 9% a nivel general y hasta un 14% en algunos de los distritos más desfavorecidos del Gran Manchester. Mientras tanto, el Partido Conservador quedó relegado al 8%, confirmando que todavía no logra recuperarse de su derrota electoral.
En conjunto, estos resultados sugieren que el Partido Laborista de Burnham ha logrado recuperar parte del electorado perdido tanto hacia la izquierda como hacia la derecha, mientras el espacio conservador continúa fragmentado entre varias fuerzas políticas.
¿Una luna de miel breve?
Las encuestas nacionales muestran por primera vez en muchos meses al Partido Laborista nuevamente en el primer lugar de las preferencias. Sin embargo, aún es demasiado pronto para concluir que Burnham logrará consolidar ese apoyo.
La fecha decisiva será el próximo 28 de octubre, cuando el canciller presente el Presupuesto del Estado. Ese día quedará claro cuánto dinero estará realmente disponible para financiar las promesas anunciadas durante estas primeras semanas de gobierno.
Aunque las medidas de corto plazo han sido bien recibidas, difícilmente modificarán de manera significativa el costo de la vida. Si el gobierno no logra ofrecer nuevas respuestas a las dificultades económicas de la población, el respaldo inicial podría erosionarse rápidamente.
Defensa, política exterior e inmigración
Uno de los aspectos que genera mayor debate es el fuerte compromiso del nuevo gobierno con el aumento del gasto militar.
El canciller es un firme defensor de incrementar el presupuesto destinado a la preparación para un eventual escenario de guerra, mientras Burnham ha respaldado importantes inversiones en el programa de submarinos nucleares británicos.
La sustitución del sistema Trident ha sido estimada oficialmente en unas 31.000 millones de libras, aunque algunos especialistas sostienen que el costo final podría acercarse a los 200.000 millones, considerando la experiencia de otros grandes proyectos del Ministerio de Defensa.
En política exterior tampoco se anticipan cambios relevantes. La continuidad del respaldo británico a Israel y a la política de Estados Unidos en Medio Oriente hace pensar que difícilmente regresarán al Partido Laborista muchos de los votantes que abandonaron la colectividad por su posición frente a Palestina e Irán.
En el Ministerio del Interior permanece Shabana Mahmood, por lo que tampoco se esperan modificaciones importantes en materia migratoria y de seguridad. El gobierno mantiene una línea cada vez más dura frente a los solicitantes de asilo, incluyendo propuestas para trasladar refugiados a terceros países, al mismo tiempo que ha endurecido la respuesta contra manifestaciones callejeras y acciones de solidaridad con Palestina, llegando a calificar algunas de ellas como actos vinculados al terrorismo, con las consiguientes condenas de prisión.
Factores económicos que podrían complicar al gobierno
A los desafíos políticos se suman riesgos económicos que podrían afectar rápidamente la popularidad del nuevo Ejecutivo.
Más de la mitad de los alimentos consumidos en el Reino Unido son importados. La intensa sequía que afecta gran parte del país —considerada incluso más grave que la registrada en 2025— reducirá la producción agrícola nacional. Situaciones similares se observan en otros países productores.
Al mismo tiempo, el prolongado cierre del estrecho de Ormuz, tras la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, ha dificultado el transporte de petróleo y fertilizantes, provocando escasez y un aumento de los precios internacionales. Todo ello hace prever un incremento del costo de la vida durante los próximos meses.
A este escenario podría sumarse una nueva ola de conflictos laborales. Para octubre no se descartan huelgas de sectores estratégicos, entre ellos profesores y trabajadores municipales, que demandan aumentos salariales frente a la inflación.
Un gobierno con poco margen de error
Las primeras semanas del gobierno de Andy Burnham han estado marcadas por un clima de expectativas y un discurso orientado a reconstruir el Estado social británico. Sin embargo, la distancia entre las promesas y los recursos disponibles aparece como el principal desafío de su administración.
Con un presupuesto decisivo en octubre, una economía sometida a fuertes presiones internacionales y un escenario político aún fragmentado, la denominada «luna de miel» del nuevo primer ministro podría ser considerablemente más breve de lo que sugieren hoy las encuestas. Los próximos meses serán determinantes para saber si el Ejecutivo logra convertir sus anuncios en políticas concretas o si el desgaste comienza mucho antes de las elecciones de 2029.
Abelardo Clariana-Piga
corresponsal de El Clarín en Reino Unido





