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El gobierno de Gabriel Boric, la farsa del progresismo

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Los defensores del gobierno del Frente Amplio en Chile justifican el apoyo, al igual que lo hacen sus miembros, en tener como referente político la figura de Salvador Allende. Parece existir una necesidad histórica de usar su figura como escudo para sus decisiones. Dicen ser los herederos de su legado y, si se me apura, hasta los apellidos de algunos de sus ministros coinciden. Son hijos o nietos de quienes dieron su vida por el gobierno de Allende. En otras palabras, hay continuidad entre el gobierno de la Unidad Popular, su presidente Allende y el programa del Frente Amplio.

Pero la realidad es tozuda. Estamos a 50 años del golpe de Estado civil-militar, cuyo acto iniciático fue el bombardeo del Palacio de La Moneda, símbolo de la democracia republicana. De sus cenizas, hoy se pretende ver, en el gobierno de Gabriel Boric, el renacer de una ilusión. Es más, Boric, en su campaña electoral, señaló que si Chile fue la cuna del neoliberalismo en América Latina, también será su tumba. Pero no sólo no lo enterró, le ha dado nuevos bríos e inyectado más savia.

Para deshacer este entuerto, me per­mito comparar medidas adoptadas por el gobierno de la Unidad Popular y las desarrolladas por el Frente Amplio. Vayamos por partes. Si hoy, el gobierno del Frente Amplio está orgulloso de los 30 años de una economía y sociedad de mercado, se entiende que están orgullosos del capitalismo en Chile. Lo cual de ser cierto, y no lo pongo en duda, asistimos a un orden fundado en relaciones sociales de explotación con un bagaje poco o nada democrático. Así, podemos constatar que las desigualdades en Chile han crecido y la pobreza se perpetúa mediante sueldos de miseria, condiciones laborales indignas, trabajos basura y una creciente aporofobia entre las élites gobernantes. En otras palabras, Chile está en guerra contra los pobres y no contra la desigualdad. Alejandro Canales y Dídimo Castillo, en su reciente libro Contra la desigualdad, contribuciones para un discurso de emancipación social, son contundentes: la desigualdad mata. Y en Chile lo hace a diario, debido a un sistema de sanidad, planes de pensiones y educación privados, con acceso asimétrico a bienes y servicios: agua, luz, vivienda, ocio, alimentación, transporte o ambiente.

Ahora veamos la distancia entre ambos proyectos. La Unidad Popular fue un gobierno de transición al socialismo, la gestión de Boric es de profundización del capitalismo. La administración de la Unidad Popular nacionalizó las riquezas básicas; Boric vende el litio a las trasnacionales. La Unidad Popular disolvió el Grupo Móvil, fuerza de choque de Carabineros; el Frente Amplio les compra armamento y refuerza el rol represivo de Carabineros en las manifestaciones. La Unidad Popular mantuvo una posición de no alineamiento, restableció relaciones diplomáticas con Cuba, uniéndose a México y Canadá; Boric se alinea con Estados Unidos en la guerra ruso-ucrania y legitima al gobierno golpista en Perú. La Unidad Popular reconoció los derechos del pueblo mapuche; Boric mantiene la militarización de la Araucanía, entrega sus tierras a las empresas madereras y protege a los latifundistas. La Unidad Popular protegió a la infancia, desarrolló políticas como el medio litro de leche; con Boric las ollas comunes, el hambre y la desnutrición infantil crecen.

La Unidad Popular y en especial su presidente, Salvador Allende, frenó y actuó sin contemplación ante la corrupción. Cualquier cargo público o dirigente del gobierno imputado de malversar fondos, tráfico de influencias fue apartado inmediatamente. Hay que decirlo, hubo pocos casos. La dictadura buscó infructuosamente, tras el golpe de Estado civil-militar, y la historia lo demuestra, casos de corrupción en ministros, diputados, senadores y dirigentes de la Unidad Popular, no halló ninguno, por el contrario, el gobierno del Frente Amplio bate récord en corrupción, malversación de fondos públicos, tráfico de influencias y Boric agacha la cabeza. El gobierno de la Unidad Popular profundizó la reforma agraria y protegió al campesino, el Frente Amplio alienta los megaproyectos de las grandes trasnacionales de la soya, el agroturismo, impulsando el capitalismo verde.

El gobierno de la Unidad Popular abrió la universidad a la clase trabajadora, facilitó su incorporación mediante becas y convenios con la CUT; el Frente Amplio mantiene las políticas de acceso a la enseñanza superior mediante créditos personales. La Unidad Popular construyó vivienda pública, legalizó y dio títulos de propiedad a los pobladores que construyeron sus casas sobre terrenos baldíos, un acto de dignidad; Boric asienta su política de vivienda en la empresa privada y la especulación. La Unidad Popular defendió y potenció la libertad de prensa; Boric mantiene el duopolio, empresarial del clan Edwards ( El Mercurio) y Alvaro Saieh (Copesa) y el secuestro del diario El Clarín iniciado con la dictadura de Pinochet. Podríamos seguir, pero creo que estos ejemplos dejan claro que no existe parecido entre el gobierno de la Unidad Popular y el del Frente Amplio y su presidente Boric. Más bien, ambos están en las antípodas. Boric entroniza la economía de mercado y el capitalismo. A los hechos me remito.




Por Marcos Roitman Rosenmann

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Las opiniones vertidas en esta sección son responsabilidad del autor y no representan necesariamente el pensamiento del diario El Clarín

 



Profesor titular de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid y profesor e investigador invitado en la Universidad Nacional Autónoma de México así como docente en diferentes centros de América Latina. Columnista del periódico La Jornada de México y Clarín digital de Chile.

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  1. Ricardo Rojas says:

    «Hoy día, Occidente posee tecnología inédita para manipular a la opinión pública» ( Renata Ávila, investigadora ) , y ello especialmente en sociedades dependientes. Las enormes «vueltas de carnero», tanto de la opinión como de algunos líderes , en Chile , pueden ser muestras de aquello.

  2. Patricio Serendero says:

    El problema es que, de haber en el FA gente honesta, todavía engañada por un falso discurso de izquierda, uno se pregunta donde están los críticos en su interior para romper con esa dirección derechizante. No los hay o no tienen fuerza suficiente para romper el pensamiento – real – oficial?

  3. Al parecer , este prestigioso académico no pudo contener su rabia contra Boric y por ende su articulo no constituye un aporte al debate político . Me permito solicitarle al autor del escrito que señale con precisión cuáles son las tierras que el gobierno ha entregado a los forestales.

    • El prestigio académico y docente del señor Roitman es reconocido tanto en España como en Mexico
      En mi opinión el artículo aclara y acierta en las diferencias del gobierno Boric respecto al gobierno de la unidad popular . Sus líneas estratégicas en política internacional, el desarrollo formativo e integrador de la clase trabajadora y el mundo universitario, en fin , no desprende rabia el artículo desprende claridad

  4. Gino Vallega says:

    Boric y el FA….es cierto que le entregan tierras a las madereras? De una u otra forma, el intentar adueñarse de los propósitos de la UP y el compañero Allende, es un esfuerzo propagandístico sin razón que se transforma en un agravio.

  5. Felipe Portales says:

    Y no sólo contrasta con el gobierno de Allende; sino que además el gobierno de Boric y el Frente Amplio se han subordinado completamente a las dos derechas respecto al futuro de Chile, al haber aceptado el «acuerdo infame» (como tan bien lo calificó Miguel Lawner) que le atribuyó la elaboración de una «nueva» Constitución a una «comisión experta» designada por el Congreso constituído y sobre 12 bases fundamentales impuestas también por éste. Un diseño grotescamente antidemocrático digno de estar en el Libro de Record de Guinness…

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