Poder y Política Portada

Pase Cultural: del uso irregular a la ofensiva política contra el acceso a la cultura

Tiempo de lectura aprox: 2 minutos, 52 segundos

El Pase Cultural, una de las políticas públicas más innovadoras del último período en materia de democratización del acceso a la cultura, quedó en el centro de la polémica tras un reportaje televisivo que reveló usos irregulares del beneficio por parte de algunos de sus beneficiarios. Sin embargo, lo que comenzó como una denuncia puntual derivó rápidamente en una ofensiva política que apunta no a corregir fallas del programa, sino a desmantelarlo, adelantando el enfoque que tendrá el próximo gobierno de José Antonio Kast en esta área.

El beneficio, anunciado en julio de 2025 por el presidente Gabriel Boric, consiste en un aporte único de 50 mil pesos destinado a jóvenes de 18 y 19 años y a adultos mayores pertenecientes al 40% más vulnerable del Registro Social de Hogares. Los recursos, depositados en la Cuenta RUT, están destinados exclusivamente a la compra de bienes y servicios culturales: libros, entradas a conciertos, cine, teatro y otras expresiones artísticas.

En apenas seis meses, el Pase Cultural fue activado por cerca de 94 mil personas, una cifra que desde el Ministerio de las Culturas ha sido leída como una señal de éxito de una política pública inédita en el país, especialmente en un contexto de precarización del consumo cultural tras la pandemia.

La denuncia y sus alcances reales

El reportaje de Canal 13 mostró testimonios de jóvenes que, a través de la anulación de compras y el posterior reembolso del dinero en su cuenta personal, lograron usar los fondos para fines ajenos a la cultura, como consumo en locales nocturnos o compra de alcohol. Los registros difundidos en redes sociales evidencian un vacío en el diseño operativo del sistema de pagos y reembolsos, más que un fraude estructural.




Desde el Ejecutivo, la reacción fue inmediata pero proporcional. La ministra de las Culturas, Carolina Arredondo, confirmó que el ministerio puso los antecedentes en conocimiento del Consejo de Defensa del Estado (CDE), con el fin de investigar eventuales responsabilidades y exigir la restitución de los recursos mal utilizados al Tesoro Público, tal como lo establece el reglamento.

“El mal uso de recursos públicos no se avala”, señaló la ministra, subrayando que las irregularidades deben ser investigadas caso a caso, sin generalizar ni deslegitimar una política que ha permitido a miles de jóvenes y adultos mayores acceder por primera vez a bienes culturales básicos.

La reacción del futuro gobierno: suspender antes que corregir

La controversia escaló cuando el futuro ministro de las Culturas del gobierno de Kast, Francisco Undurraga, anunció que a partir del 11 de marzo el Pase Cultural será suspendido, solicitando además una auditoría a la Contraloría General de la República. “Basta de abusos”, afirmó, dando por sentado que el problema no es corregible sino terminal.

La declaración fue respaldada por el exministro Luciano Cruz-Coke, quien recordó que durante el primer gobierno de Sebastián Piñera se desechó una política similar por considerarla “difícil de controlar”, proponiendo reasignar esos recursos a otros fondos patrimoniales.

La señal es clara: frente a una falla de implementación, la respuesta no es mejorar los mecanismos de control, sino eliminar el derecho.

Boric y la defensa del acceso a la cultura

El presidente Gabriel Boric salió al paso de las declaraciones del futuro ministro, marcando una diferencia de fondo. “Si hay unos pocos que hacen mal uso del Pase Cultural, deben ser investigados y el dinero devuelto. Pero eliminarlo es un perjuicio para todos quienes han accedido a cultura gracias a esta política pública”, afirmó.

El Mandatario puso el acento en lo que parece quedar fuera del debate de la derecha: la cultura no es un lujo ni un subsidio prescindible, sino un derecho social que incide directamente en la educación, la cohesión social y la igualdad de oportunidades.

Desde el Ministerio de las Culturas reforzaron esta mirada, descartando que exista un uso irregular generalizado y recordando que el programa ha permitido, por ejemplo, que estudiantes compren libros universitarios que de otro modo serían inaccesibles para sus familias.

Más que un problema técnico, una definición ideológica

Más allá de los hechos, el episodio revela una disputa más profunda. La reacción del futuro gobierno no se limita a la eficiencia del gasto público, sino que se inscribe en una visión restrictiva del rol del Estado, coherente con un programa que ha anunciado recortes fiscales, reducción de políticas sociales y una concepción subsidiaria extrema.

En ese marco, el Pase Cultural aparece como un blanco fácil: una política dirigida a jóvenes, asociada simbólicamente al mundo cultural y artístico, y defendida por un gobierno saliente al que la derecha busca desacreditar. El argumento del “mal uso” opera así como una cortina de humo que oculta una decisión ideológica: retirar al Estado de la promoción del acceso cultural.

La pregunta que queda abierta no es si el Pase Cultural debe ser perfeccionado —algo que incluso sus defensores reconocen—, sino si el próximo gobierno está dispuesto a reconocer que la cultura es parte del bienestar social y no un gasto superfluo a eliminar ante el primer tropiezo.

En esa definición, lo ocurrido estos días no es un detalle menor, sino una señal temprana de lo que viene.



  1. alfredo kirkwood says:

    suena a voucher neoliberal. En lugar de estimular libros baratos, por ejemplo, se opto por el voucher neoliberal. Ahi tienen 50 lucas y callense!

    • Serafín Rodríguez says:

      Nada de qué preocuparse! Los pases culturales ya se agotaron por la alta demenda que tuvo el Festival de Cine Porno, todo un éxito financiado con el aporte de 65 millones por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio! Otro gran logro del gobierno que se suma al proyecto «Cómo dibujar un clítoris» financiado por el Ministerio de la Mujer (2023).

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *