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Vendimias entre el trabajo el rito: vinos de autor en D-Copas

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“Ven a brindar con vino (…)

y te voy a cantar viejas canciones

que nos hacen soñar

con el momento de volver al hogar”




(José Vélez, “Vino Griego”)

 

Abril debería ser un mes festivo en el cual tendríamos que sentirnos convocados a celebrar la vendimias, las cuales podrían ser eventos populares y culturales que nos permitan celebrar parte de lo que somos, en las dimensiones humanas y divinas como han cantado nuestros payadores, en un lugar de en encuentro entre los relatos del Mulato Taguada y Don Javier de la Rosa, uniendo un territorio que no es sólo el del valle central sino que de norte a sur, de cordillera a mar, así como vemos los paisajes atravesados por las parras.

 

Por suerte se vienen realizando varias fiestas de vendimias y ferias de vinos, algunas rurales otras urbanas, en la provincia y en la capital. No todas estas celebraciones logran rescatar un sentido auténtico, sin embargo no está mal que se realicen y ojalá en algún momento logren una reorientación de sentido que permita lograr un arraigo más genuino, estamos globalizados, pero la memoria sigue siendo un acto de resistencia que persiste en algunas formas de existencia.

 

Curiosamente creo que el vino tiene más protagonismo en las ferias de vino que en las fiestas de vendimias que han caído en algo más relacionado al espectáculo, curiosamente las ferias que me parecen mejor organizadas se dan en Santiago y algunas de éstas se extienden por otras ciudades. Entre estas ferias creo que lo más fundamental es cuando los productores son lo verdaderos protagonistas, algunas de estas ferias son bien conocidas y son muy respetables, a pesar que no siempre logran un nivel importante, cuestión que es parte de la espontaneidad que es tan vital como los mismos vinos.

 

Algunas vienen en ascenso, con conceptos nuevos y sin perder el centro de que lo importante son los vinos y sus productores. Creo que la feria D-Copas ha entendido bien esta cuestión destacando el lugar fundamental que tienen los productores. Sin ir más lejos, este fin de semana en el Patio Bellavista se realizó una nueva versión con el objetivo de celebrar las vendimias. Participaron varias viñas de norte a sur, de cordillera a mar, logré visitarla y me dí el gusto de probar varios expositores y vinos que no conocía.

 

Quiero destacar algunos, entre ellos, un par de Viognier Malhen Barricas de Cauquenes, Vermentino de Améstica del valle de Casablanca, un rosé de Clos des Fous que es cien por ciento de Cinsault de Itata y pura mano de Paco Leyton, un País de Las Alas de Itata, un blend de País y Carignan de Casa Hernández de Cauquenes, el Syrah Cheuzeca de Wayra con ese sabor del norte y el notable Carmenere Prime de El Cuento.

 

D-Copas una feria de vinos que ya ha logrado posicionarse en Santiago y algunas otras ciudades, siempre entregando un ambiente hospitalario y lúdico en donde lo que importa son los autores, los vinos, la fruta junto a la posibilidad de generar vínculos que permitan fortalecer la cultura del vino en Chile. En esto Juan Carlos Torres es un verdadero embajador de los vinos chilenos logrando interpretar las bondades y los dones de aquellos que ponen el cuerpo y el espíritu en su trabajo en la tierra. El mundo del vino en Chile, además de sus buenos vinos requiere de buenos relatos, eso sólo es posible con la bondad entre contertulios.

 

Alex Ibarra Peña.

Dr. En Estudios Americanos.

@apatrimoniovivo_alexibarra



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