
El salvajismo de los aztecas que Hernán Cortés redimió
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“México no existió hasta que llegaron los españoles”, sentenció hace unos días la militante del Partido Popular1 y Presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en plena asamblea de la ciudad que dirige. Y después agregó, en un intento por acallar las pifias y chiflidos que provocó su discurso, “quiéranse un poco más, pregúntenle a la Presidenta mexicana qué hay en la calle Guatemala 24 de Ciudad de México, qué hay bajo tierra. Pregúntenle cuál es el pasado de México antes de que nos uniéramos en mestizaje, que es lo que ha defendido mi gobierno porque es la verdad y la historia de todos. Pregúntenle a Sheinbaum qué hay debajo y por qué no lo abre al público, porque a lo mejor habrá que empezar a pedir disculpas por tanta mentira y por tanto agravio para vivir de la pobreza, que es lo que siempre hace el comunismo para crear dependencia, para crear agravio, para que la gente esté podrida”. Confieso que me ha costado puntuar esta retahíla de sandeces y aún intento encontrarle algo de coherencia, sin embargo lo que no pasaría de ser una anécdota risible en la variable relación España-México, se revela como parte de la estrategia de confrontación que la derecha hispanoamericana ha diseñado para acabar con los pocos gobiernos progresistas de América Latina. Pero esta historia comienza antes, hace casi dos semanas, con el viaje de Díaz Ayuso a Ciudad de México, su reinvindicación de Hernán Cortés como gestor de unidad y armonía intercultural, y su apología de la conquista y el coloniaje como empresas “de amor, esperanza y alegría”. Veamos.
Isabel Díaz llegó a México invitada (no se sabe si también financiada) por personajes destacados de la nueva derecha continental como el empresario Ricardo Salinas Pliego y la Alcaldesa de la Delegación Cuauhtémoc Alessandra Rojo de la Vega. Venía acompañada del cantante y compositor Ignacio “Nacho” Cano (ex integrante de la banda pop Mecano), que a su vez presentaría su obra musical Malinche en el Frontón México de la citada Delegación. Sabido es que la famosa Malinche (Malintzin), indígena entregada como esclava a Cortés por las tribus mayas que éste derrotara en Centla, Tabasco (1519), sería la principal intérprete de la lengua náhuatl al español, pieza fundamental en la comunicación que el Capitán General estableció con Moctezuma, Cuitláhuac y Cuauhtémoc, los últimos gobernantes (Huey Tlatoani) del imperio mexica antes de que las tropas españolas (y sus aliados tlaxcaltecas) lo arrasaran. Por ser una colaboradora estrecha del conquistador, al punto de tener un hijo con él (Martín Cortés), Malinche ha sido durante cinco siglos un personaje polémico, analizado y vuelto a examinar desde ópticas que van desde la compasión y la empatía (presentándola como una víctima del abuso machista de Cortés) hasta el total repudio como traidora a su raza y cultura. Nacho Cano se inclina por el lado del almíbar y compone con Malinche y Cortés una especie de My fair lady estilo siglo XVI, resalta el amor entre ambos y los ofrece al público como protopareja simbólica del mestizaje europeo-americano: Adán y Eva en el paraíso colonial que los españoles crean al destruir Tenochtitlán.
En este contexto, ya suficientemente crispado y polisémico, Isabel Díaz Ayuso inicia la jugada que la llevó a México: enfrentarse a través de los medios con la Presidenta Claudia Sheinbaum y realizar una apología de la expugnación como no se había visto desde el apogeo de la dictadura franquista. El antecedente remoto de su invectiva era la exigencia, hecha en 2019 por el ex Presidente Manuel López Obrador, de que el gobierno español se disculpara por el genocidio y las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la conquista. Exigencia que no tuvo eco entre las autoridades peninsulares hasta que la recién electa Presidenta Sheinbaum la repitió en 2024. Como la Corona siguió sin darse por enterada, Sheinbaum decidió no invitar al Rey a su toma de posesión. Sólo en marzo pasado, Felipe VI dio pasos para superar el asunto al declarar que “hubo mucho abuso” en el período en cuestión y que “hay cosas que […] en nuestro criterio de hoy en día, con nuestros valores, pues obviamente no pueden hacernos sentir orgullosos”. El tema pareció definitivamente zanjado con la presencia de Sheinbaum en la cumbre En defensa de la democracia, realizada a mediados de abril en Barcelona. Al respecto, el Presidente Pedro Sánchez afirmó que tiene “una gran sintonía” con la Presidenta mexicana y que ambos acordaron “continuar estrechando nuestros especiales lazos culturales, económicos y sociales”.
Esto explica la general indiferencia con que Sheinbaum recibió (se limitó a mostrar en conferencia de prensa el decreto del rey Carlos I a la muerte de Cortés)2, el discurso neocolonial de Díaz Ayuso en el acto Celebración por la Evangelización y el Mestizaje en México: Malinche y Cortés. Lo notable aquí es que dicho acto se realizara en la Delegación (municipio) que lleva el nombre del último emperador de Tenochtitlán, Cuauhtémoc, al que Cortés torturó para que revelara el destino del llamado “tesoro de Moctezuma” y que más tarde mandó ahorcar en Honduras (1525). La Alcaldesa priísta3 Rojo de la Vega fue la gentil anfitriona de esta ceremonia y no se le movió un pelo al reforzar las palabras mixtificadoras de su invitada. Donde sí hubo movimiento y revuelo fue en Aguascalientes, siguiente parada de Isabel Díaz. Allí se reunió con la Gobernadora del Estado Teresa Jiménez, el Gobernador de Querétaro Kuri González, y las Gobernadoras de Guanajuato (Libia García Muñoz Ledo) y Chihuahua (María Eugenia Campos), todos panistas4. Esa visita estuvo marcada por protestas y movilizaciones populares que obligaron a la mandataria madrileña a salir rápidamente del estado, buscar breve refugio en Cancún y adelantar en tres días su retorno a España.
Queda, para la reflexión de síntesis, la evidencia de que estos hechos se repiten cíclicamente con parecidos protagonistas. Los sectores oligárquicos dominantes y los partidos que los representan, incapaces de ofrecer alternativas de cambio social que beneficien a los trabajadores y reparen las patentes desigualdades de un sistema económico expoliador e inhumano, nos envían cada tanto emisarios fantoches cuya misión es agitar las aguas de la opinión pública recurriendo a la mentira, la falsificación histórica y el descaro publicitario. Es el modelo del Emperador del Norte (¡cómo quisiera ser Emperador del Universo!) que sus sirvientes latinoamericanos y españoles imitan hasta el hartazgo. Se trata de deformar la realidad hasta que nadie entienda nada y todos se rindan, impotentes, frente a la expectativa de un futuro distópico inevitable. Para ello siempre tendrán cobertura mediática (los medios de comunicación, a fin de cuentas, les pertenecen) y la amplificación de la ignorancia, la manipulación, el error contumaz e incluso el disparate se vuelven planetarios. ¿Qué diferencia hay entre Fox News, TV Azteca, El Mercurio, ABC, el Miami Herald, El Universal, Univisión, La Nación o el Washington Post? Pareciera que ninguna a la hora de exhibir su galería de héroes y villanos. En Estados Unidos, México, Argentina, Chile o España, en el resto de nuestro continente o en la red globalizada que los difunde, estos medios comparten similar impronta conservadora y una mirada sospechosamente idéntica sobre quiénes deberían estar en el poder.
Para refrendar esto último, Isabel Díaz Ayuso reparte premios y certificaciones de buena conducta a granel. Ha condecorado a Javier Milei, María Corina Machado, Daniel Noboa, Juan Guaidó, Edmundo González Urrutia, Volodimir Zelenski y, recién la semana pasada, le entregó a Donald Trump, en calidad de receptor presidencial, la Medalla Internacional de la Comunidad de Madrid dedicada a Estados Unidos como “principal faro del mundo libre”. Que ese faro libertario haya provocado en 1898 una guerra artificial para arrebatarle a España la posesión colonial de Filipinas, Cuba, Puerto Rico y la Isla de Guam no parece ser importante. Tampoco lo es que Guam y Puerto Rico sigan como neocolonias norteamericanas y sean enclaves militares importantes del Pentágono. Pero lo que definitivamente constituye una fruslería inmencionable, un banal accidente, es que el pueblo cubano esté viviendo el acoso criminal del gobierno de Trump y que éste se prepare para aniquilar su independencia y soberanía, exactamente como lo hizo el 3 de enero pasado con Venezuela.
Es posible que el siguiente condecorado de Díaz Ayuso sea el Presidente José Kast, quien reúne con creces los criterios de sus galardones. Es posible que la tengamos en Chile nuevamente, donde ya estuvo en 2024 reuniéndose con la plana mayor de la SOFOFA y dando sesudas entrevistas a El Líbero. Es posible que ese viaje termine en Lima o Bogotá, dependiendo de los próximos resultados de sus respectivas elecciones presidenciales. Es posible que en Santiago hable del modesto pasado colonial chileno como Capitanía General y tal vez, sólo tal vez, mencione como al pasar que sin Alonso de Ercilla el pueblo mapuche sería insignificante.
Cerremos el círculo de estas notas y revelemos el misterio que las inició: ¿qué hay en la calle Guatemala 24 de la Ciudad de México? Pues el mayor hallazgo arqueológico mexicano del siglo XXI, el Huei Tzompantli descubierto en 2015. Su nombre deriva de las palabras náhuatl tzontli (cabeza o cráneo) y pantli (hilera o fila). Consiste en una torre circular de calaveras unidas con cal y argamasa, de 4.7 metros de diámetro y 1.8 metros de altura. Este gran altar de varios centenares de cráneos sólo se conocía por la mención de algunos cronistas y es hoy una muestra concreta para estudiar el sentido del sacrificio humano en la cosmovisión mexica. Esto es lo que llevó a Isabel Díaz a sugerir la crueldad y salvajismo de los aztecas y cómo Hernán Cortés, al someterlos, fue el catalizador de su reconversión civilizatoria. La arqueóloga Lorena Vásquez Vallín, jefa del proyecto de estudio y cuidado del monumento, explica la auténtica versión: “el Tzompantli era una expresión de reciprocidad. Los hombres alimentaban a los dioses con sangre y vida, y los dioses respondían sosteniendo el universo. Era, al mismo tiempo, un acto de poder y una siembra simbólica: cada cráneo era una semilla que aseguraba la continuidad de la vida”5. Cualquiera que visite la Ciudad de México puede ver el Tzompantli en el sitio arqueológico del Templo Mayor, a un costado de la imponente Catedral, construida en 242 años (1571-1813), y a pasos del Palacio de Gobierno, en el zócalo capitalino. Como dice Serrat en una de sus canciones: «nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio».
J. Flores-Vera
1 Partido de la derecha española, fundado en 1989 para reemplazar a Alianza Popular, una federación ultraconservadora que aglutinó en 1976 a los diversos sectores del franquismo.
2 Cédula Real de 1548 (Cortés había muerto el año anterior) en que se ordena la total liberación de los indígenas que el capitán, más tarde investido como Marqués del Valle, había esclavizado. El edicto también menciona la matanza de Cholula, Puebla (1519) con más de 5.000 víctimas, según diversos cronistas.
3 Militante del PRI (Partido Revolucionario Institucional). Órgano político oficial de la Revolución Mexicana de 1910. Con tres reconstituciones importantes, gobernó ininterrumpidamente en México desde 1929 a 2000. Hoy es un partido de tendencia neoliberal que en la última elección presidencial obtuvo sólo el 9.54 % de los votos.
4 Militantes del PAN (Partido de Acción Nacional) que agrupa a la derecha tradicional mexicana, sectores católicos reaccionarios y la clase empresarial del país.
5 Página web de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México.






Felipe Portales says:
Increíble que todavía haya gente que justifique el peor genocidio cometido en la historia de la humanidad. Se calcula que a través de matanzas directas, muertes por hambre, explotación laboral sin límites y enfermedades ¡desapareció el 90% de la población aborigen de América! Por eso los hispanos y portugueses se vieron «obligados» a llevar personas de raza negra de Africa, que también murieron por millones. Sólo en los viajes en cuatro siglos se calcula que murieron dos millones de personas, de acuerdo a Hugh Thomas…