Política Global

Helicóptero estadounidense derribado en Ormuz: Estados Unidos e Israel atacan posiciones iraníes; China y Rusia exigen el fin de la escalada

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Las esperanzas de un acuerdo de paz se han desvanecido en medio de una nueva y peligrosa escalada entre Estados Unidos e Irán. La detonación se produjo el lunes, cuando un helicóptero de ataque Apache del Ejército estadounidense fue derribado sobre el estratégico estrecho de Ormuz, un incidente que Washington atribuye directamente a las fuerzas iraníes. Horas después, el presidente estadounidense, Donald Trump, autorizó una serie de ataques de «autodefensa» contra objetivos en Irán, lo que representa un nuevo capítulo de hostilidades en un conflicto que se creía en vías de solución.

Los bombardeos estadounidenses, que continuaban este martes y que según fuentes oficiales incluían una tercera ola de ataques, se centraron en baterías de defensa aérea y sistemas de radar iraníes en las proximidades de la estratégica vía fluvial. Medios iraníes informaron de seis explosiones en las regiones de Sirik, la isla de Qeshm y la ciudad de Minab, activando las defensas aéreas en el sur del país. Desde el Pentágono, el Mando Central de EE. UU. defendió la operación como una «respuesta proporcionada a la agresión injustificada de Irán».

Este episodio contrasta radicalmente con el optimismo que el propio presidente Trump había expresado apenas horas antes, cuando aseguró que las conversaciones para poner fin al conflicto con Irán se encontraban en sus «últimos coletazos» y que un acuerdo podría cerrarse en «dos o tres días». La combinación de diplomacia y presión militar parece ser una constante en la estrategia de Washington. «Estados Unidos mantiene dos vías paralelas: mantener las negociaciones, aunque sean a largo plazo, y mantener la maquinaria militar estadounidense en su lugar», explicó el analista político Amer Sabaileh al Jordan Times, sugiriendo que la Casa Blanca busca forzar a Irán a negociar bajo sus propios términos.

Mientras tanto, Teherán niega haber derribado el aparato de forma deliberada y ha emitido una advertencia clara contra cualquier nueva provocación. El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abás Araqchi, declaró que sus fuerzas armadas «permanecen en plena preparación para responder a cualquier ataque o amenaza». Araqchi también criticó la presencia de fuerzas extranjeras en sus fronteras y advirtió que estas se encuentran en «riesgo constante». Irán no ha confirmado si sus fuerzas fueron las responsables del derribo del helicóptero, en una situación de «dijo, dijo» que exacerba la desconfianza.




 

El papel de Rusia y China: aliados cautelosos ante la guerra

Mientras las potencias occidentales guardan silencio o apoyan a sus aliados, la mirada del mundo se ha centrado en las dos grandes potencias aliadas de Teherán: Rusia y China.

Rusia ha condenado enérgicamente los ataques, calificándolos de «violación cínica de la moralidad humana y el derecho internacional» tras la muerte del líder supremo de Irán. Sin embargo, el apoyo del Kremlin ha sido principalmente retórico. Según analistas de la BBC, Moscú, que mantiene fuertes lazos militares y comerciales con Irán, evita cuidadosamente cualquier paso que pueda llevarle a un enfrentamiento directo con Estados Unidos.

China, por su parte, se ha posicionado como un firme defensor de la paz. El portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Lin Jian, instó a «Estados Unidos, Israel e Irán a poner fin a la escalada militar», advirtiendo que «los medios militares no pueden resolver ningún problema». Pekín, que es el mayor socio comercial de Irán y su principal cliente de petróleo, también se ha opuesto históricamente a las estrategias de cambio de régimen impulsadas por Estados Unidos, lo que pone de relieve la compleja red de intereses en juego en esta crisis.

Implicaciones económicas y estratégicas

El conflicto se reaviva en el estrecho de Ormuz, un pasaje crítico por el que transita aproximadamente una quinta parte del consumo mundial de petróleo. A pesar del temor a una interrupción del suministro, los precios del crudo experimentaron una caída de alrededor del 5% el miércoles, con el Brent bajando de los 90 dólares por barril por primera vez desde abril. Los mercados parecen valorar la fragilidad de las conversaciones de paz, que, aunque han sufrido un revés, no se han roto del todo.

Sin embargo, el escenario sigue siendo volátil. El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, se ha reunido de urgencia con sus homólogos de la OTAN para abordar la crisis, mientras que la red eléctrica de Irán ha sufrido los efectos de los bombardeos y se teme un nuevo ciclo de represalias. Con el alto el fuego del pasado abril tambaleándose, la comunidad internacional observa con cautela si esta escalada es un último intento por ganar ventaja en la mesa de negociación o el preludio de un conflicto regional más amplio.

 

Leopoldo Lavín Mujica



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Leopoldo Lavín

B.A. en philosophie et journalisme, M.A. en Communication publique de l’Université Laval, Québec, Canadá.

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