
Acuerdo entre EE.UU. e Irán abre el estrecho de Ormuz, pero ataques de Israel en Líbano siguen amenazando la paz regional
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En un giro diplomático que podría redefinir el equilibrio de poder en Medio Oriente, Estados Unidos e Irán anunciaron este domingo un acuerdo de paz que pone fin a más de tres meses de conflicto y abre la puerta a la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz, principal arteria del comercio mundial de petróleo. Sin embargo, la continuidad de los bombardeos israelíes sobre Líbano muestra que la estabilidad regional sigue siendo frágil.
El acuerdo, confirmado por el presidente estadounidense Donald Trump y por el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, contempla un cese permanente de las hostilidades entre Washington y Teherán y será formalmente firmado el próximo 19 de junio en Suiza. La mediación de Pakistán, junto con Qatar, Arabia Saudita y Turquía, fue clave para destrabar las negociaciones.
La reapertura de Ormuz: alivio para la economía mundial
Uno de los puntos centrales del pacto es la reapertura del estrecho de Ormuz, paso marítimo por el que transita cerca del 20% del petróleo y gas natural licuado que se comercializa en el mundo. Su cierre parcial o total durante el conflicto provocó fuertes alzas en los precios internacionales de la energía y temores a una recesión global.
Trump anunció este domingo el levantamiento del bloqueo naval estadounidense y autorizó la apertura “libre de peajes” del estrecho, mientras Irán confirmó que restablecerá el tránsito comercial de manera inmediata. El acuerdo también contempla un período de 60 días para negociar cuestiones pendientes, especialmente el programa nuclear iraní.
La reapertura de Ormuz tiene implicancias directas para la economía mundial y para países importadores de energía como Chile. Una mayor estabilidad en la región podría traducirse en menores precios internacionales del petróleo y aliviar las presiones inflacionarias que han afectado a numerosas economías durante 2026.
Un acuerdo histórico, pero aún incompleto
Aunque el pacto representa el mayor acercamiento entre Washington y Teherán en décadas, varios temas permanecen abiertos. Entre ellos destacan el enriquecimiento de uranio iraní, el destino de las reservas de material nuclear altamente enriquecido y el eventual alivio de sanciones económicas estadounidenses. Estas materias serán abordadas en negociaciones técnicas durante las próximas semanas.
Analistas internacionales advierten que el acuerdo es más bien un marco político que una paz definitiva. La experiencia regional muestra que la persistencia de conflictos paralelos puede socavar rápidamente los avances diplomáticos.
Líbano: la guerra que no termina
Precisamente, el principal foco de incertidumbre se encuentra en Líbano. A pesar de que el acuerdo entre EE.UU. e Irán incluye un compromiso de cesar operaciones militares en todos los frentes, incluido el territorio libanés, Israel continuó realizando bombardeos contra posiciones de Hezbolá en Beirut y el sur del país durante los últimos días.
Este sábado, Israel lanzó ataques contra el suburbio de Dahiyeh, en Beirut, tras el lanzamiento de proyectiles desde territorio libanés hacia el norte israelí. El ejército israelí afirmó haber atacado centros de mando de Hezbolá, mientras el movimiento chiita respondió con misiles y drones. Los enfrentamientos amenazaron incluso con hacer fracasar las negociaciones entre Washington y Teherán.
La situación en el sur de Líbano sigue siendo especialmente grave. Según estimaciones publicadas esta semana, la ofensiva israelí iniciada a fines de febrero ha dejado cerca de 2.900 muertos, destruido decenas de miles de viviendas y desplazado a aproximadamente 1,4 millones de personas. Diversas organizaciones internacionales han denunciado daños severos a infraestructura civil y sanitaria.
Además, Israel ha sostenido que mantendrá su “libertad de acción” militar en territorio libanés mientras considere que persiste la amenaza de Hezbolá, organización respaldada por Irán. El grupo, por su parte, rechaza cualquier tregua que no incluya la retirada israelí del sur del país.
Un Medio Oriente en transición
El acuerdo entre Estados Unidos e Irán constituye, sin duda, uno de los hechos diplomáticos más importantes del año. La reapertura del estrecho de Ormuz reduce el riesgo de una crisis energética global y abre una oportunidad para la desescalada regional.
Sin embargo, la continuidad de la guerra en Líbano y la autonomía militar de Israel respecto del proceso negociador revelan que la paz en Medio Oriente continúa siendo precaria. La firma oficial del acuerdo en Suiza y las conversaciones nucleares de las próximas semanas serán determinantes para saber si la región entra en una nueva etapa de estabilidad o si el actual respiro diplomático será apenas una pausa antes de nuevas confrontaciones.
Fuentes: The Guardian, El País, Reuters + Redacción Clarín





