
Es We Xipantu y Julia Chuñil continúa desaparecida
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Es tiempo de We Xipantu, de regreso del sol para los mapuche, de Inti Raymi para los Aymara, de Maraq Sacha para los quechua. Viene el nuevo ciclo, desde la madrugada del 21 de junio, el solsticio. Pero en el Wallmapu, Julia Chuñil, la dirigente mapuche desaparecida, por segunda vez no está participando en alguna ceremonia del We Xipantu (o We Tripantu), la celebración tradicional a la que siempre asistía invitada por alguna comunidad.
Ella ya no fue a saludar el regreso del sol como hacía tal vez después de haber preparado el muday (bebida ancestral), buscar harina tostada y su metahue (cántaro de greda), vestirse y abrigarse con su ükülla (su manto negro), quizás ir en su caballo Zorzalito y con Cholito. Y así llegar a hacer la rogativa en el rehue, recordar a los ancestros y rogar por una buena temporada, buena siembra y salud para su familia, bailando purrun con su pueblo alrededor de la fogata. Este año la Asociación Mapuche Wenuleufu celebró como siempre el We Tripantu en un sector cercano a la ribera del Río Ranco, en la comuna de Río Bueno, Región de Los Ríos. Quizás allí alguna papay haya recordado a Julia Chuñil cuando al inicio de la ceremonia una autoridad ancestral relató la historia de quienes ya no están en este plano pero han dejado su huella y su caminar.

El siglo pasado en Los Ríos, territorio que Julia habitó, el Estado chileno y los colonos habían tenido éxito no sólo en despojar de sus tierras a la mayoría de los mapuche, sino también en desaparecer su cultura, su lengua y tradiciones, tal como relata el documental Testimonios de Máfil (Mafil ñi pu tukulpazugun, de Víctor Gutiérrez https://www.youtube.com/watch?v=rt51BthaZtE&t=1356s). Julia Chuñil y su comunidad tuvieron una labor fundamental desde que se organizaron, para recuperar la tierra pero también las costumbres y prácticas tradicionales, tales como el We Xipantu y el Trafkintu, que es el intercambio de semillas y saberes.
En algunas comunidades precisamente este tiempo de regreso del sol se promueve también la realización de trafkintu. Esa práctica ancestral ha sido adoptada también por huerteras no mapuche o de áreas urbanas y estos días comenzarán también a realizarse los trafkintu para intercambiar semillas y saberes. Otras lamngen y lideresas sabrán recordar y traer al corazón a la papay Julia Chuñil, cuidadora de semillas, del agua, bosques y animales, una mujer sabia que tenía su huerta y conocía las semillas tradicionales, asociadas a su cultura y su espiritualidad. Julia Chuñil plantaba e intercambiaba las semillas antiguas. Le encantaba asistir a trafkintus e iba a comunidades de Loncoche o Río Negro, entre otras localidades, porque según decía “lo que más me gusta es rescatar la semilla nuestra, la que nosotros tenemos que tener”. (se puede ver un short en que Julia habla sobre el trafkintu aquí: https://youtu.be/PW4fJWskW00).
No sólo desapareció Julia Chuñil. La justicia criminalizó a su familia, destruyó su huerta y su hogar, invisibilizó el rol de Julia como defensora ambiental, y no encuentra a los verdaderos responsables de su desaparición, mientras mantiene en prisión preventiva a uno de sus hijos.
Desaparecer la semilla
Ahora el gobierno también quiere hacer desaparecer la semilla tradicional, con una nueva regulación del SAG en consulta pública. De este modo sería “legal” prohibir el libre intercambio de semillas, los trafkintu dejarían de existir, y las guardadoras como Julia y como tantas mujeres sabias campesinas e indígenas, ya no tendrían razón de ser y existir. Así, el campo queda libre de soberanía alimentaria y disponible para las semillas industriales y las editadas genéticamente en laboratorio y registradas sin etiqueta de OGM (Organismo Genéticamente Modificado). Es una resolución que sólo beneficia a las grandes semilleras como Bayer/Monsanto, Chem/Syngenta, Corteva y sus socios nacionales, como von Baer, listos para controlar totalmente nuestro estómago y alimentación. La idea es convencernos de que toda semilla es una mercancía con un dueño, patente y etiqueta.
El espíritu (Pülli) de Julia y el de todos los pueblos, responde que no. Está repartiendo la semilla del buen vivir, la semilla que se conecta con el espíritu de las mujeres. No podrán desaparecer la semilla ni la memoria de Julia. Es más fuerte la vida, no podrán detener la primavera. El ciclo del sol está recomenzando y nacerán los nuevos brotes. Y allí estará presente Julia Chuñil, en cada semilla antigua de huerta, en cada nuevo trafkintu, en los futuros We Xipantu, en el buen vivir de cada comunidad y pueblo que salude la vida, el agua y los bosques.
Fuente: Dia a Dia por Julia Chuñil





