Chile al Día

Seguir el dinero de Cerimedo: la trama del Rechazo que todavía proyecta su sombra sobre La Moneda

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La investigación sobre Cerimedo entra en una nueva etapa. Registros del Servel permiten seguir aportes realizados por su socio chileno a una organización del Rechazo, mientras nuevas revelaciones muestran la infraestructura tecnológica internacional detrás de Numen. Fiscalía y la Cámara tienen ahora la posibilidad de reconstruir quién pagó, quién contrató y qué quedó de esas redes.

Hasta hace pocas semanas, buena parte de las preguntas sobre Fernando Cerimedo en Chile giraban alrededor de fotografías, encuentros y relaciones personales. Quién lo conocía, con quién se reunió, qué dirigentes participaron junto a él en la campaña del Rechazo y cuáles de esas personas terminaron después instaladas en La Moneda.

Esas preguntas siguen siendo pertinentes. Pero los últimos antecedentes permiten avanzar hacia un terreno bastante más concreto: el dinero, las sociedades y la infraestructura tecnológica que hicieron posible las operaciones políticas y comunicacionales en las que Cerimedo participó en Chile.

Y allí comienza a aparecer una trama que ya no depende solamente de testimonios.




Registros oficiales del Servel muestran que Enrique García Arancibia, socio chileno de Cerimedo y responsable de la operación local de Numen, aportó $4 millones a una organización que hizo campaña por el Rechazo en 2022. Otro de sus financistas trabaja actualmente en el gabinete del ministro de Seguridad, Martín Arrau. Al mismo tiempo, nuevas investigaciones permiten conocer con mayor detalle la infraestructura tecnológica internacional con la que trabajaba Cerimedo y sus vínculos con Brad Parscale, el estratega digital que condujo la campaña presidencial de Donald Trump en 2016.

Y, por primera vez, una Fiscalía chilena ha abierto una investigación penal destinada precisamente a establecer qué hizo Cerimedo en Chile, quiénes participaron en sus operaciones y si detrás de ellas existieron delitos.

Las piezas comienzan a acercarse.

El socio de Cerimedo y el dinero del Rechazo

La primera pista está en los registros del Servicio Electoral.

Una investigación de CIPER estableció que Enrique García Arancibia entregó $4 millones a “Unidos Somos Más Fuertes” el 10 de agosto de 2022, en plena campaña del plebiscito constitucional.

García no es un personaje circunstancial en esta historia. En septiembre de 2020 constituyó en Santiago Numen SpA, con el mismo nombre de la empresa fundada por Cerimedo en Argentina, y posteriormente figuró en la página de Numen como socio y country manager para Chile.

El propio Cerimedo reconoció públicamente esa relación.

“Unidos Somos Más Fuertes”, por su parte, fue una de las 75 organizaciones de la sociedad civil inscritas para realizar campaña por el Rechazo. Recaudó $32,91 millones, de los cuales aproximadamente $27 millones fueron destinados a propaganda radial.

La organización difundió la campaña “Así No”.

CIPER revisó sus mensajes radiales y volantes y detectó al menos tres afirmaciones falsas y dos engañosas sobre la propuesta constitucional. Entre ellas, que el nuevo texto quitaría a Carabineros la función de mantener el orden público y que eliminaría el bono de libre elección de Fonasa.

Existe, por tanto, una secuencia documental: el socio chileno de Cerimedo aportó dinero a una erimedocaso corganización que financió propaganda del Rechazo que contenía información falsa.

Pero hay que detenerse exactamente allí.

No existe hasta ahora evidencia que demuestre que Cerimedo o Numen diseñaron la campaña “Así No”, ni que los $4 millones aportados por García fueran utilizados específicamente para financiar desinformación.

La legislación excepcional aplicada al plebiscito dejó precisamente ese agujero.

El Servel exigió identificar aportes y contratación de propaganda, pero estas organizaciones no tuvieron que presentar una rendición detallada que permitiera conocer a todos los proveedores que diseñaron sus campañas. Por eso hoy sabemos quién puso parte del dinero, pero no necesariamente quién diseñó la estrategia comunicacional.

Las 52 organizaciones que nadie conoce

Ese vacío adquiere otra dimensión al recordar lo que el propio Cerimedo contó sobre su trabajo en Chile.

En una entrevista para la investigación internacional Mercenarios Digitales, Cerimedo afirmó que inicialmente un grupo de empresarios chilenos quiso contratarlo. Dijo que finalmente eligió otro mecanismo: consiguió reunir 52 organizaciones civiles, les presentó una propuesta y fueron ellas quienes pagaron por sus servicios.

Nunca identificó públicamente a esas 52 organizaciones.

La aparición de “Unidos Somos Más Fuertes” plantea entonces una pregunta elemental:

¿Fue esta organización una de las 52 entidades que contrataron a Cerimedo?

Por ahora no lo sabemos.

Pero es una pregunta perfectamente investigable.

Y no es la única.

Otro aportante a “Unidos Somos Más Fuertes” fue Tomás Yáñez Pelay, quien entregó $1.080.000 el 29 de agosto de 2022 y actualmente integra el gabinete del ministro de Seguridad, Martín Arrau.

Esto tampoco demuestra que Yáñez haya trabajado con Cerimedo. Ni que Arrau tuviera relación alguna con aquella operación.

Lo relevante es otra cosa: personas que participaron financieramente del ecosistema político y comunicacional del Rechazo reaparecen posteriormente dentro del aparato gubernamental encabezado por José Antonio Kast.

De Casa Común a La Moneda

Ese fenómeno ya había aparecido por otra vía.

Investigaciones anteriores reconstruyeron el paso de Cerimedo por Casa Común, una de las estructuras que trabajaron por el Rechazo, donde coincidió con personas que posteriormente llegaron al círculo presidencial.

Entre ellas se encuentran Alejandro Irarrázaval, actual jefe de asesores del Segundo Piso; Ignacio Dülger, quien formó parte de ese equipo; y Felipe Costabal, actual responsable de la Secretaría de Comunicaciones de La Moneda.

El presidente Kast ha reconocido que conoce personalmente a Cerimedo y que coincidió con él en actividades internacionales, pero ha negado que el argentino haya trabajado para sus campañas o para su Gobierno.

No existe hasta ahora evidencia pública que contradiga directamente esa afirmación.

Pero la cuestión que comienza a emerger es más amplia que una eventual contratación personal de Cerimedo por Kast.

Se trata de saber qué ocurrió con las estructuras políticas, empresariales, comunicacionales y tecnológicas creadas durante las campañas constitucionales y cuánto de ese ecosistema continuó funcionando posteriormente.

Porque Cerimedo no trabajaba solo.

El hombre que puso “toda la infraestructura”

Aquí aparece una segunda pieza que puede ser todavía más importante.

Una investigación de El Mostrador publicada este sábado reconstruyó la relación de Cerimedo con Brad Parscale, el estratega estadounidense que dirigió la operación digital de Donald Trump.

La relación no es una conjetura.

El propio Cerimedo la explicó en términos extraordinariamente claros cuando fue consultado por The New York Times:

“Brad puso toda la infraestructura con la que yo trabajo”.

¿Qué significa “toda la infraestructura”?

Esa es probablemente una de las preguntas más importantes que todavía no tienen respuesta en Chile.

Parscale está vinculado a plataformas destinadas a gestionar campañas políticas, segmentar públicos, organizar simpatizantes, producir mensajería digital y analizar en tiempo real el comportamiento de las audiencias.

Desde marzo de 2025, Cerimedo fue presentado además como representante y licenciatario exclusivo para América Latina de Campaign Nucleus y EyesOver, dos plataformas tecnológicas asociadas a Parscale.

Campaign Nucleus permite, entre otras funciones, organizar información sobre simpatizantes y clasificarlos según su probabilidad de asistir a actos, aportar dinero o participar activamente de una campaña. EyesOver realiza análisis en tiempo real de opinión y comunicaciones políticas.

No existe evidencia pública de que estas plataformas específicas hayan sido utilizadas durante los plebiscitos chilenos. La relación formal conocida es posterior.

Pero Cerimedo dice que Parscale proporcionaba la infraestructura con la que trabajaba.

La pregunta inevitable es entonces: ¿qué tecnología utilizó Numen en Chile en 2020 y 2022?

¿Dónde quedaron los datos?

Esta pregunta conduce hacia un problema que hasta ahora ha recibido muy poca atención.

Una operación moderna de marketing político no produce solamente propaganda. Recoge información.

Analiza audiencias, identifica tendencias, segmenta electores, registra interacciones, prueba mensajes y mide qué contenidos provocan determinadas reacciones.

Si Numen utilizó ese tipo de tecnología durante sus operaciones en Chile, hay preguntas que nunca fueron respondidas.

¿Qué datos recopiló?

¿Quién era su propietario?

¿Dónde fueron procesados?

¿En Chile o en servidores extranjeros?

¿Quién tuvo acceso posteriormente a ellos?

¿Pudieron reutilizarse en otras campañas?

Nada de esto demuestra que se haya cometido una ilegalidad. Pero tampoco son preguntas extravagantes cuando el propio protagonista sostiene que trabajaba con una infraestructura tecnológica internacional.

Y ahora existe una institución con facultades para intentar responderlas.

La Fiscalía entra en escena

La Fiscalía Metropolitana Centro Norte abrió esta semana una investigación penal sobre las actividades de Cerimedo en Chile, a partir de la denuncia presentada por el diputado Juan Santana.

La causa quedó en manos de la fiscal Macarena Cañas y busca establecer si detrás de las operaciones digitales atribuidas a Cerimedo existieron delitos.

El cambio es importante.

Los bots no son necesariamente ilegales. Tampoco lo es una campaña agresiva en redes sociales. La Fiscalía tendrá que determinar si existieron conductas concretas que puedan constituir delitos informáticos, amenazas u otras figuras penales.

Pero para hacerlo deberá reconstruir las redes.

Quién contrató.

Quién pagó.

Quién recibió.

Qué empresas participaron.

Qué cuentas operaron.

Qué tecnología se utilizó.

Y quiénes tuvieron acceso a ella.

En paralelo, la Cámara de Diputados constituyó una Comisión Especial Investigadora para examinar la utilización de bots, cuentas automatizadas, redes coordinadas, desinformación y otras herramientas de manipulación digital en procesos políticos desarrollados desde 2020.

Por primera vez, por tanto, las preguntas que durante años quedaron enterradas bajo la opacidad de las campañas digitales pueden comenzar a ser formuladas institucionalmente.

Seguir el dinero

La detención de Cerimedo en Bolivia abrió accidentalmente una puerta sobre Chile.

Lo que apareció inicialmente como la caída judicial de un controvertido consultor argentino comenzó a revelar algo bastante mayor: una red transnacional de consultores, empresas, plataformas tecnológicas, organizaciones políticas y operadores digitales que se desplazaron por distintos procesos electorales latinoamericanos.

En Chile ya no basta con preguntar si Cerimedo conocía a Kast.

Sabemos que lo conoce.

Tampoco basta con encontrar nuevas fotografías.

La pregunta importante es otra.

¿Quién financió realmente las operaciones de Cerimedo en Chile?

Él mismo dice que 52 organizaciones civiles le pagaron durante el proceso constitucional.

Una de las organizaciones del Rechazo recibió dinero de su socio chileno. Ese mismo grupo recibió recursos de una persona que hoy trabaja en el Ministerio de Seguridad. Otros integrantes de las estructuras del Rechazo donde Cerimedo operó llegaron posteriormente al Segundo Piso y a la Secom.

Ninguna de estas piezas demuestra por sí sola la existencia de una organización coordinada que haya continuado hasta el actual Gobierno.

Pero juntas describen un circuito político que merece ser reconstruido.

Hay nombres. Hay sociedades. Hay aportes registrados. Hay empresas. Hay organizaciones que pagaron propaganda. Hay tecnología internacional. Y hay personas que posteriormente ingresaron al Estado.

Falta establecer las conexiones entre esas piezas.

Esa es precisamente la tarea que ahora tienen ante sí la Fiscalía y la Cámara.

La ruta más útil quizá sea también la más antigua del periodismo de investigación:

seguir el dinero.

Porque si Cerimedo dijo la verdad cuando afirmó que 52 organizaciones chilenas le pagaron, identificar quiénes fueron, cuánto pagaron, a qué sociedad transfirieron esos recursos y qué recibieron a cambio puede explicar bastante más sobre las campañas digitales chilenas que todas las fotografías publicadas hasta ahora.

Félix Montano

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