
Desempleo sube a 9,6% y pone a prueba el plan de Kast: ¿alcanzarán los 100 mil empleos prometidos?
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La desocupación volvió a subir y alcanzó 9,6% en el trimestre junio-agosto. La cifra revela además una caída de los ocupados, un retroceso del empleo asalariado formal y un desempleo femenino sobre el 10%. El Gobierno acaba de lanzar “Chile Despega”, un paquete que promete más de 100 mil puestos de trabajo, pero economistas advierten que su efecto dependerá de la velocidad de ejecución y que no resuelve por sí solo los problemas estructurales del mercado laboral.
La nueva cifra de desempleo conocida este miércoles volvió a confirmar que el mercado laboral chileno atraviesa uno de sus períodos más complejos de los últimos años.
La tasa de desocupación llegó a 9,6% durante el trimestre junio-agosto de 2026, un punto porcentual por encima del mismo período del año anterior. Pero detrás del número general hay señales todavía más preocupantes: el total de personas ocupadas cayó 0,9% en doce meses, mientras los desocupados aumentaron 13%.
También creció con fuerza el grupo de quienes buscan trabajo por primera vez, que aumentó 23,2%, mientras la tasa de ocupación cayó hasta 55,6%.
El deterioro tampoco se distribuye de manera uniforme.
Entre las mujeres, el desempleo alcanzó 10,3%, mientras entre los hombres llegó a 9,1%. En la Región Metropolitana la tasa se situó en 9,8%.
A ello se suma un indicador especialmente relevante: los asalariados formales disminuyeron 2,9% en doce meses, mientras la ocupación informal aumentó ligeramente y llegó a representar 26,3% del empleo total.
Es decir, no solo hay más personas sin trabajo. También se está debilitando una parte del empleo formal.
Industria, comunicaciones y comercio pierden trabajadores
La caída del empleo estuvo concentrada principalmente en tres sectores.
La industria manufacturera redujo sus ocupados en 7,6%; información y comunicaciones cayó 16,8%; y comercio disminuyó 1,1%.
El deterioro es todavía más fuerte en algunas actividades de la Región Metropolitana, donde el empleo en información y comunicaciones cayó 25,1% y la industria manufacturera retrocedió 10,3%.
Otro dato muestra la debilidad del mercado laboral: el total de horas efectivamente trabajadas disminuyó 2,4% en doce meses.
La lectura conjunta es difícil de relativizar. Chile no enfrenta únicamente un problema de personas que entran al mercado laboral y no encuentran empleo. También está perdiendo puestos de trabajo existentes.
La respuesta del Gobierno
La nueva cifra fue conocida apenas dos días después de que el Presidente José Antonio Kast presentara Chile Despega, la principal respuesta de su Gobierno al deterioro del empleo.
El programa contempla movilizar alrededor de $1,3 billones y promete generar más de 100 mil nuevos puestos de trabajo durante los próximos meses y 2027.
El plan se estructura en cuatro áreas: acelerar la inversión pública, ampliar subsidios a la contratación, entregar mayor liquidez a empresas y proveedores y desplegar proyectos con ejecución regional y comunal.
Entre sus principales componentes hay $91 mil millones destinados a subsidios al empleo, una inyección fiscal adicional de $800 mil millones para obras de rápida ejecución, adelanto de pagos por $130 mil millones a proveedores de Salud y hasta $300 mil millones para capitalizar FOGAPE.
El Ministerio de Obras Públicas tendrá un papel central.
El Gobierno anunció una cartera adicional cercana a US$400 millones destinada a 241 contratos de rápida ejecución en caminos, puentes, infraestructura portuaria, servicios sanitarios rurales y otras obras. Según el Ejecutivo, esa inversión permitiría crear alrededor de 23 mil empleos.
Es una respuesta que reconoce implícitamente la gravedad del problema.
Durante los primeros meses de Gobierno, la estrategia económica había puesto el énfasis principalmente en destrabar inversiones privadas, reducir obstáculos regulatorios y mejorar las condiciones de crecimiento.
Ahora, ante la persistencia del desempleo, el Ejecutivo recurre también a herramientas clásicas de intervención fiscal: obra pública, subsidios a la contratación y garantías estatales.
¿Puede funcionar?
Entre economistas existe una valoración relativamente favorable de la decisión de actuar con rapidez, pero también cautela respecto de su alcance.
Estimaciones recogidas por Diario Financiero señalan que, una vez completamente desplegado, el paquete podría reducir la tasa de desempleo hasta alrededor de un punto porcentual, aunque su efecto dependerá en gran medida de que las inversiones se ejecuten efectivamente y en plazos breves.
Los analistas también advierten que crear 100 mil puestos de trabajo no equivale automáticamente a reducir en la misma proporción el número de desempleados.
El mercado laboral es dinámico: mientras algunas personas encuentran trabajo, otras lo pierden o comienzan a buscarlo. Además, parte de los empleos asociados a obras públicas será temporal.
La calidad y duración de los nuevos trabajos será, por tanto, tan relevante como su cantidad.
El mundo empresarial ha respaldado especialmente la aceleración de la inversión pública, los subsidios a la contratación y el fortalecimiento de FOGAPE, pero gremios empresariales también han insistido en que se requieren medidas estructurales para recuperar inversión y crecimiento sostenido.
Incluso desde el propio Gobierno existe conciencia de esa diferencia.
El biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, ha reconocido que una política de empleo de corto plazo “no reemplaza la necesidad de recuperar la inversión”.
Una meta cada vez más exigente
La persistencia del desempleo también ha abierto diferencias de énfasis dentro del propio Ejecutivo.
El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, ha defendido una meta de llevar la desocupación hacia niveles cercanos al 6% al final del Gobierno.
El ministro del Trabajo, Tomás Rau, ha sido más cauteloso y llegó a señalar que antes de pensar en ese objetivo había que conseguir bajar el desempleo desde los actuales niveles superiores al 9%. Posteriormente aclaró que respaldaba la meta general del Gobierno.
La diferencia muestra la magnitud del desafío.
Chile acumula más de 40 meses con una tasa de desocupación superior al 8%, mientras alrededor de un millón de personas busca trabajo sin encontrarlo.
Y el deterioro ya no puede explicarse únicamente por factores estacionales.
La tasa ajustada estacionalmente llegó a 9,4%, aumentando nuevamente respecto del trimestre móvil anterior.
Empleo y Presupuesto 2027
La discusión adquiere además una dimensión adicional porque este miércoles el Gobierno debe ingresar al Congreso su proyecto de Presupuesto 2027.
Buena parte de Chile Despega requiere precisamente recursos fiscales, inversión pública y ejecución presupuestaria.
Esto coloca al Ejecutivo ante una tensión evidente: mantener su estrategia de ajuste y contención fiscal mientras aumenta el gasto necesario para enfrentar una emergencia laboral.
El propio plan supone $800 mil millones adicionales para obras de rápida ejecución y una fuerte participación del MOP, Minvu y otros organismos públicos.
La discusión presupuestaria permitirá comprobar cuánto espacio fiscal está dispuesto a destinar el Gobierno a estas medidas y qué otras partidas deberán ajustarse para financiarlas.
El verdadero examen comienza ahora
El Gobierno puede argumentar que Chile Despega todavía no ha tenido tiempo de producir resultados: fue presentado apenas dos días antes de conocerse la nueva cifra del INE.
Eso es cierto.
La tasa de 9,6% refleja principalmente lo ocurrido durante junio, julio y agosto, por lo que no puede atribuirse el deterioro al nuevo programa.
Pero desde ahora las futuras mediciones comenzarán a convertirse en un examen directo de la estrategia gubernamental.
Si las obras se ejecutan rápidamente, los subsidios incentivan contrataciones efectivas y la inversión privada comienza a recuperarse, la tasa podría comenzar a disminuir durante los próximos meses.
Si eso no ocurre, la presión política sobre el Gobierno aumentará.
Porque el problema del desempleo ya dejó de ser una cifra secundaria dentro de la economía chilena.
Está afectando a cerca de un millón de personas, golpea con especial fuerza a las mujeres y comienza a erosionar el empleo asalariado formal.
La promesa de crear 100 mil nuevos puestos de trabajo puede aliviar parte del problema.
La pregunta que queda abierta es si será suficiente para revertir una tendencia que ya parece bastante más profunda que una mala temporada del mercado laboral.
