
EE.UU. impide viaje del senador Daniel Núñez y abre un nuevo flanco sobre visas, soberanía y Escudo de las Américas
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El parlamentario comunista debía participar en Nueva York en una actividad de la Unión Interparlamentaria vinculada a la Asamblea General de Naciones Unidas. Núñez sostiene que existieron razones políticas detrás de la decisión y pedirá un pronunciamiento institucional del Senado. Hasta ahora, ni la Cancillería chilena ni la Embajada de Estados Unidos han entregado públicamente una explicación específica sobre el episodio.
Estados Unidos impidió que el senador comunista Daniel Núñez viajara a Nueva York para participar en una actividad oficial de la Unión Interparlamentaria, en un episodio que vuelve a tensionar la relación entre Washington y sectores de la política chilena y que inevitablemente se cruza con la discusión abierta por la incorporación de Chile al llamado Escudo de las Américas.
Núñez había sido designado para reemplazar al senador Francisco Huenchumilla, quien desistió de asistir por razones familiares. La actividad se desarrolló en el marco de la 81ª Asamblea General de Naciones Unidas y la representación chilena terminó siendo asumida por la senadora Loreto Carvajal. Cooperativa.cl
La controversia comenzó después de conocerse que el senador no logró obtener a tiempo la visa necesaria para ingresar a Estados Unidos.
Aquí existe una precisión importante. Algunos medios han informado que Washington “negó la visa”, mientras el propio relato de Núñez indica que, durante las gestiones realizadas por el área de Relaciones Internacionales del Senado, se le comunicó que Estados Unidos no tenía disposición para acelerar la tramitación y entregar oportunamente el documento. Emol atribuyó lo ocurrido a un problema con los plazos de la solicitud. La Tercera
La diferencia no es menor. Una cosa sería una denegación formal basada en alguna causal migratoria estadounidense y otra, distinta, que la representación diplomática simplemente no hubiese accedido a tramitar excepcionalmente una solicitud presentada con poco tiempo.
Pero Núñez cree que detrás de lo ocurrido puede existir una razón política.
“Hay razones políticas”
El senador anunció que solicitará un pronunciamiento institucional de la Cámara Alta y planteó que Estados Unidos debería explicar lo sucedido.
Según declaró a La Tercera, existen antecedentes que a su juicio permiten considerar una motivación política. Por ello, senadores de oposición buscaban que la mesa encabezada por Paulina Núñez se pronunciara formalmente sobre el episodio.
El punto adquiere particular relevancia porque Núñez no pretendía viajar a Estados Unidos por una actividad privada. Lo hacía como integrante de una delegación parlamentaria chilena para participar en una instancia multilateral.
La eventual restricción, por tanto, no solo afectó personalmente al senador, sino que terminó alterando la composición de una representación institucional del Congreso Nacional.
Daniel Núñez es senador por la Región de Coquimbo para el período 2022-2030 y militante del Partido Comunista. Senado de Chile
Hasta esta tarde, no existe un pronunciamiento público específico de la Embajada de Estados Unidos en Santiago que explique los fundamentos de la decisión, ni aparece una declaración oficial de Cancillería o La Moneda sobre el caso.
Ese silencio puede comenzar a transformarse en parte de la controversia.
Un antecedente que el Gobierno conoce bien
La situación no es completamente nueva para Chile.
En febrero de este año, Estados Unidos revocó las visas oficiales de tres funcionarios chilenos, acusándolos de participar en actividades que, según Washington, afectaban la seguridad regional.
En aquella oportunidad, el Gobierno chileno reaccionó con dureza.
Cancillería calificó las medidas de unilaterales, rechazó las acusaciones y citó al embajador estadounidense Brandon Judd para exigir explicaciones. El Ministerio de Relaciones Exteriores sostuvo entonces que el procedimiento utilizado por Washington podía vulnerar la independencia y soberanía del país y criticó que las medidas hubieran sido anunciadas públicamente sin comunicación diplomática previa. Ministerio de Relaciones Exteriores
Ese antecedente vuelve ahora inevitable una pregunta: ¿tendrá el Gobierno de José Antonio Kast la misma reacción cuando el afectado es un senador de oposición?
Hasta el momento, no la ha tenido.
El contexto del Escudo de las Américas
El episodio se produce además en un momento especialmente sensible de la relación con Estados Unidos.
Chile acaba de incorporarse al Escudo de las Américas, iniciativa impulsada por la administración de Donald Trump para articular cooperación regional en materias como narcotráfico, crimen organizado y seguridad hemisférica.
La adhesión ha generado una polémica que culminó esta semana con la interpelación al canciller Francisco Pérez Mackenna en la Cámara de Diputados.
Allí, el ministro insistió en que el mecanismo no es vinculante y defendió la autonomía de la política exterior chilena. Frente a las reiteradas intervenciones públicas del embajador Brandon Judd sobre asuntos internos, Pérez Mackenna fue explícito: “ningún embajador extranjero define lo que hace este país” y los diplomáticos no deben inmiscuirse en asuntos internos. La Tercera
Pocas semanas antes, el propio Judd había vinculado públicamente al Gobierno de Kast con la aplicación en Chile de la denominada “doctrina Donroe”, expresión utilizada desde círculos trumpistas para reivindicar una política estadounidense más activa sobre el hemisferio occidental. La Tercera
Ahora aparece un senador chileno impedido de participar en una actividad parlamentaria en Estados Unidos y todavía no hay una explicación oficial de la embajada.
No existe evidencia que permita afirmar que el caso Núñez sea consecuencia del Escudo de las Américas. Tampoco se ha conocido una declaración estadounidense que vincule ambas materias.
Pero la coincidencia temporal alimentará inevitablemente el debate.
La visa como instrumento político
Lo ocurrido con Núñez se suma además a un escenario regional más amplio.
En los últimos días, Washington ha aplicado restricciones de visas a funcionarios y autoridades de distintos países latinoamericanos, entre ellos Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú.
Estados Unidos sostiene que esas decisiones responden principalmente a casos de corrupción, narcotráfico o amenazas contra la seguridad regional.
Pero en varios países han surgido acusaciones de que las visas están comenzando a utilizarse también como un instrumento de presión diplomática y política.
El caso del fiscal general boliviano Roger Mariaca es probablemente el ejemplo más reciente. Washington le revocó la visa y lo acusó de corrupción vinculada al narcotráfico. Mariaca rechazó las imputaciones y denunció una intervención política estadounidense.
La utilización de restricciones migratorias tiene una característica particular: Estados Unidos puede decidir quién entra a su territorio sin necesidad de una sentencia judicial extranjera ni de un procedimiento equivalente a un juicio penal.
Es una facultad soberana.
Pero cuando afecta a fiscales, parlamentarios, jueces o altos funcionarios de otros países, la decisión inevitablemente adquiere una dimensión política.
La pregunta para La Moneda
El caso Núñez coloca ahora al Gobierno chileno ante una situación incómoda.
Durante las últimas semanas el canciller Pérez Mackenna ha sostenido reiteradamente que Chile mantiene una relación estrecha con Estados Unidos, pero que esa cooperación tiene límites y que la soberanía nacional será defendida.
También ha afirmado que ha llamado la atención al embajador Judd cuando considera que sus declaraciones exceden el papel diplomático. Cooperativa.cl
La controversia por Daniel Núñez ofrece una oportunidad concreta para comprobar cómo se aplica ese principio.
La pregunta ya no es abstracta.
Si Estados Unidos decidió negar formalmente la visa a un senador chileno que viajaba en representación institucional, corresponde conocer las razones.
Si, en cambio, simplemente se produjo un problema administrativo de plazos, también debería poder aclararse.
Y si existió alguna consideración política relacionada con las posiciones del parlamentario, el asunto adquiere una gravedad distinta.
El Senado ha comenzado a pedir respuestas.
Ahora falta saber qué dirá Washington.
Y, sobre todo, qué dirá el Gobierno chileno cuando la política estadounidense de visas toca directamente a un integrante del Congreso Nacional.
