
Chile ante una nueva emergencia climática: lluvias intensas, riesgo de aluviones y una capital que vuelve a mostrar su vulnerabilidad
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El Gobierno declaró alerta roja en diez comunas de Santiago y suspendió las clases ante un sistema frontal que amenaza con provocar nuevos deslizamientos, inundaciones y tormentas eléctricas. Las autoridades advierten que podrían repetirse las condiciones que desencadenaron los recientes desastres en la capital. La emergencia vuelve a instalar una pregunta que trasciende el pronóstico meteorológico: ¿están preparadas las ciudades chilenas para enfrentar fenómenos climáticos cada vez más extremos?
Santiago enfrenta este martes una de las jornadas meteorológicas más complejas de las últimas semanas. Un nuevo sistema frontal, acompañado de lluvias intensas, tormentas eléctricas, granizos y fuertes vientos, mantiene bajo alerta a buena parte de la zona central del país. La preocupación principal de las autoridades se concentra en la precordillera de la Región Metropolitana, donde las precipitaciones podrían reactivar quebradas, provocar deslizamientos de tierra y generar nuevos aluviones.
La amenaza llega cuando todavía están presentes las consecuencias del aluvión que afectó el 8 de octubre a San Carlos de Apoquindo, en Las Condes, y de la tormenta del día 13, que dejó calles inundadas, interrupciones del suministro eléctrico y graves problemas de circulación en distintos sectores de Santiago.
El pronóstico de la Dirección Meteorológica de Chile contempla entre 20 y 35 milímetros de precipitaciones en la capital, con episodios particularmente intensos durante la tarde y la noche. El problema no radica únicamente en la cantidad total de lluvia, sino en su concentración en períodos muy breves, que podrían superar los diez milímetros por hora en algunos sectores.
Esta combinación resulta especialmente peligrosa en territorios urbanizados sobre antiguos cauces, laderas inestables y quebradas que pueden activarse repentinamente.
Diez comunas bajo alerta roja
El Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) mantiene alerta roja en Las Condes, Vitacura, Lo Barnechea, La Reina, Peñalolén, La Florida, Puente Alto, Pirque, San José de Maipo y Colina. En todas ellas se suspendieron las clases durante este martes.
La medida busca disminuir los desplazamientos y evitar que estudiantes, docentes y familias queden expuestos a las precipitaciones durante las horas más críticas. Las autoridades tampoco descartan extender las suspensiones si los nuevos informes meteorológicos lo justifican.
El subsecretario del Interior, Máximo Pavez, reconoció que existe preocupación por la posibilidad de que se repitan condiciones similares a las registradas durante los episodios anteriores. El Ministerio de Obras Públicas anunció vigilancia especial sobre Quebrada Honda, en Las Condes, donde permanece material susceptible de ser arrastrado por nuevas precipitaciones.
La advertencia adquiere particular gravedad si se consideran las consecuencias del aluvión del 8 de octubre: según el balance difundido por Senapred, dejó seis personas lesionadas, 384 damnificadas y alrededor de mil evacuadas. También se registraron 56 viviendas destruidas, 40 con daños mayores y otras 1.960 con daños menores.
Los sectores más vulnerables: no solo la precordillera
Aunque la atención está puesta en las comunas cercanas a los Andes, los riesgos de una tormenta intensa se extienden mucho más allá del sector oriente.
Las poblaciones asentadas junto a cursos de agua, los campamentos ubicados en terrenos inundables, los barrios con infraestructura deficiente y las zonas con sistemas insuficientes de evacuación de aguas lluvias también enfrentan amenazas importantes.
Un estudio del Gobierno Regional Metropolitano, elaborado con antecedentes de Senapred, municipios y el Censo de 2024, identificó 175 puntos críticos de muy alto riesgo en Santiago. De ellos, 74 fueron considerados particularmente críticos.
El análisis estimó que más de un millón de personas viven dentro de las áreas de influencia potencial de esos puntos, entre ellas unos 225 mil adultos mayores.
Las comunas con mayor población vulnerable expuesta incluyen Peñalolén, Pudahuel, San Bernardo, La Florida, Recoleta y El Bosque. También presentan niveles significativos de exposición Lo Prado, Quilicura, Puente Alto, Cerro Navia, Conchalí y Cerrillos.
Estas cifras, elaboradas para un sistema frontal anterior, no constituyen un pronóstico específico para la tormenta de este martes. Sin embargo, revelan una vulnerabilidad territorial persistente que ninguna emergencia puede resolver por sí sola.
El contraste es significativo. Mientras las quebradas y laderas precordilleranas concentran el peligro de aluviones, los sectores urbanos más densamente poblados pueden sufrir anegamientos, colapso de colectores, interrupciones del transporte y daños en viviendas.
La exposición al riesgo tampoco es socialmente uniforme. Una familia que dispone de recursos para reparar su vivienda, trasladarse o contratar servicios de emergencia enfrenta la misma lluvia en condiciones muy distintas a las de quienes viven en un campamento o una casa precaria.
Gobierno activa medidas preventivas y restringe accesos
El Ejecutivo anunció una emergencia preventiva entre las regiones de Coquimbo y Biobío, vigente hasta el 23 de octubre, para facilitar la coordinación de los organismos públicos.
Además de la suspensión de clases, se establecieron perímetros de seguridad con restricciones de acceso en sectores especialmente expuestos: San Carlos de Apoquindo, el asentamiento Ribera del Río en Talagante y los campamentos Valle Hermoso y El Sueño de Todos en Puente Alto.
El Gobierno también solicitó reforzar los servicios de transporte público y recomendó a las empresas otorgar facilidades horarias a sus trabajadores para reducir los desplazamientos durante las horas de mayor intensidad.
Bomberos de Santiago dispuso el acuartelamiento de sus voluntarios desde la tarde del lunes, mientras distintos servicios mantienen vigilancia sobre cauces y quebradas.
La directora nacional de Senapred, Alicia Cebrián, advirtió que la persistencia de las precipitaciones aumenta el riesgo de remociones en masa, especialmente donde ya se han registrado deslizamientos. Sernageomin identificó una posibilidad alta de estos fenómenos en sectores de Coquimbo, la Región Metropolitana y O’Higgins.
Las recomendaciones incluyen evitar desplazamientos innecesarios, mantenerse alejados de quebradas y cursos de agua, no cruzar pasos bajo nivel inundados y respetar las instrucciones de evacuación.
Las críticas: alertas tardías y una prevención insuficiente
La respuesta preventiva anunciada para este martes contrasta con los cuestionamientos que enfrentaron las autoridades durante las emergencias anteriores.
El 14 de octubre, el abogado Luis Mariano Rendón presentó una denuncia ante la Contraloría General de la República solicitando investigar la actuación de Senapred durante la tormenta del día 13.
Según los antecedentes expuestos en la presentación, a las 12:43 horas de esa jornada el organismo rebajó la alerta regional desde Amarilla a Temprana Preventiva, pese a que existía un aviso meteorológico sobre posibles tormentas eléctricas con granizo. La Alerta Roja se declaró recién a las 17:15 horas, cuando los anegamientos ya afectaban distintos sectores de Santiago.
La denuncia, informada anteriormente por El Clarín, busca determinar si existieron incumplimientos administrativos. No se trata todavía de responsabilidades acreditadas.
La actuación institucional también fue cuestionada tras el aluvión de Las Condes. La directora de Senapred, Alicia Cebrián, explicó entonces que la rapidez del fenómeno impidió anticipar una evacuación mediante el sistema de mensajería SAE. El ministro Claudio Alvarado sostuvo una explicación similar.
Sin embargo, parlamentarios del Partido de la Gente criticaron la respuesta preventiva y solicitaron revisar las capacidades del Estado para anticipar este tipo de emergencias.
A ello se suma un antecedente revelador: la alcaldesa de Las Condes, Catalina San Martín, informó que las obras de instalación de mallas dinámicas para contener material arrastrado por las quebradas estaban programadas para comenzar apenas dos días después del aluvión. El proyecto contemplaba una inversión de 754 millones de pesos del Ministerio de Obras Públicas.
La proximidad entre la fecha prevista para ejecutar las obras y el desastre plantea interrogantes sobre los tiempos de implementación de la infraestructura preventiva.
Cambio climático y presupuesto: una contradicción que exige respuestas
Los fenómenos extremos de octubre no pueden explicarse únicamente por el cambio climático, pero tampoco resulta razonable analizarlos al margen de sus efectos.
El meteorólogo Roberto Rondanelli, director del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia, ha vinculado la excepcional intensidad de las precipitaciones con la interacción entre el fenómeno de El Niño y el calentamiento global.
En la estación Quinta Normal se acumularon 107,3 milímetros de lluvia durante octubre, un registro extraordinario para ese mes en la historia meteorológica de Santiago.
Pero existe una segunda dimensión: el riesgo no depende solamente del clima, sino también de las decisiones humanas sobre el territorio.
La expansión inmobiliaria hacia la precordillera, la ocupación de zonas inundables, la insuficiencia de colectores de aguas lluvias y la pérdida de superficies naturales capaces de absorber precipitaciones son factores que pueden aumentar la exposición de la población.
En este contexto, adquiere especial importancia la discusión del Presupuesto 2027.
Tras las últimas emergencias, alcaldes y autoridades regionales han reclamado mejores sistemas de observación meteorológica, incluidos radares capaces de seguir tormentas localizadas, y mayores inversiones en infraestructura preventiva. También han surgido críticas a las restricciones presupuestarias que afectan al sistema de gestión de desastres.
La pregunta es inevitable: ¿cómo pretende el Estado enfrentar una mayor frecuencia e intensidad de fenómenos extremos si no fortalece simultáneamente la prevención, la planificación territorial y las capacidades de respuesta?
El debate es particularmente relevante para un Gobierno que ha situado la contención del gasto público entre sus prioridades. El costo de prevenir debe compararse con los recursos necesarios para reconstruir viviendas, caminos, redes eléctricas e infraestructura después de cada desastre.
Qué se espera para las próximas horas
La Dirección Meteorológica prevé que las condiciones más intensas se concentren durante la tarde y noche de este martes, con lluvias fuertes en períodos breves, tormentas eléctricas y posibles granizadas.
La inestabilidad podría mantenerse durante el miércoles, mientras que las precipitaciones más débiles e intermitentes se extenderían hasta la madrugada del jueves en Santiago. En otras regiones, el sistema podría prolongarse hasta el viernes.
Las próximas horas pondrán a prueba tanto la infraestructura de la capital como los mecanismos de coordinación de las autoridades.
La suspensión anticipada de clases, los perímetros de seguridad y el despliegue de los servicios de emergencia muestran una respuesta preventiva más visible que durante los episodios anteriores. Su eficacia, sin embargo, dependerá de la evolución de las precipitaciones y de la rapidez con que se detecten y comuniquen las situaciones de peligro.
La emergencia de este martes también debería abrir una discusión de más largo plazo. Santiago no puede seguir abordando cada inundación o aluvión como un acontecimiento excepcional y aislado.
La cuestión de fondo ya no es solamente cuándo volverá a llover con intensidad, sino cuánto tiempo más podrán las ciudades chilenas postergar las inversiones y transformaciones necesarias para adaptarse a un clima que está cambiando.
