Horacio Cartes, el poder detrás de Peña: sanciones por corrupción y negocios que llegan hasta Chile
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La caída del presidente paraguayo Santiago Peña, precipitada por el colapso de Ueno Bank, ha puesto al descubierto una trama de relaciones políticas, empresariales y financieras que trasciende las fronteras de Paraguay. En el centro de esa historia aparece Horacio Cartes, expresidente, empresario y dirigente del Partido Colorado, cuya influencia ha sobrevivido a las sanciones estadounidenses por corrupción y a las disputas internas de la organización que domina la política paraguaya.
La historia tiene también un capítulo chileno. Durante años, empresas vinculadas al grupo Luksic fueron socias de Cartes en negocios de bebidas y combustibles. Y, más recientemente, el presidente José Antonio Kast presentó el modelo económico paraguayo como un ejemplo para Chile, apenas cuatro meses antes de que una crisis bancaria provocara la destitución de Peña.
No se trata de una sola operación ni de una red de responsabilidades demostradas. Son relaciones de distinta naturaleza, documentadas a lo largo de más de una década, que permiten examinar cómo se cruzan el poder económico, la influencia política y los intereses internacionales.
El empresario que llegó al poder
Horacio Cartes gobernó Paraguay entre 2013 y 2018. Antes de llegar a la Presidencia había construido un conglomerado con intereses en banca, tabaco, bebidas, ganadería y otras actividades. Entre sus empresas más conocidas figuraban Banco Amambay, posteriormente Banco BASA, y Tabacalera del Este, conocida como Tabesa.
A diferencia de otros dirigentes que desarrollaron vínculos empresariales durante su carrera política, Cartes ingresó a la actividad partidaria desde una posición de considerable poder económico. Se incorporó al Partido Colorado en 2009 y cuatro años después alcanzó la Presidencia.
Su trayectoria fue objeto de una investigación de las autoridades estadounidenses que culminó en dos decisiones sucesivas.
En julio de 2022, el Departamento de Estado lo declaró involucrado en corrupción significativa y le prohibió ingresar a Estados Unidos. La declaración sostuvo que había obstaculizado una investigación internacional sobre delincuencia transnacional para protegerse a sí mismo y a un asociado.
En enero de 2023, el Departamento del Tesoro fue todavía más explícito. Bajo el régimen Global Magnitsky, sancionó a Cartes y a cuatro empresas relacionadas con él, acusándolo de utilizar recursos económicos para comprar apoyos políticos e influir en decisiones legislativas.
Según el comunicado oficial, Cartes habría pagado hasta 10.000 dólares a integrantes del Partido Colorado para apoyar su candidatura presidencial. Durante su gobierno, habría entregado pagos mensuales de entre 5.000 y 50.000 dólares a legisladores para asegurar su respaldo. Washington también sostuvo que en 2017 ofreció un millón de dólares para obtener votos favorables a una reforma constitucional que le permitiera buscar la reelección.
Las autoridades estadounidenses describieron así un presunto mecanismo de intercambio de dinero por lealtades políticas que habría continuado después de su salida de la Presidencia.
Son acusaciones oficiales de considerable gravedad, aunque no equivalen a una condena penal dictada por un tribunal paraguayo. Cartes ha rechazado los señalamientos.
Un banco y un conglomerado empresarial
La importancia de Cartes en Paraguay no se explica solamente por su conducción partidaria. Durante décadas, su conglomerado reunió actividades financieras, industriales y comerciales que le proporcionaron una amplia presencia en la economía nacional.
Banco Amambay fue uno de los componentes de esa estructura. Su transformación posterior en Banco BASA no borró el interés periodístico por el origen y desarrollo de las operaciones financieras del grupo.
Investigaciones internacionales, entre ellas las del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), también identificaron estructuras offshore relacionadas con el entorno empresarial de Cartes. La existencia de sociedades en jurisdicciones extranjeras no constituye por sí misma un delito, pero permite examinar la organización internacional de sus negocios.
En el sector tabacalero, Tabesa adquirió especial notoriedad. En agosto de 2024, Estados Unidos amplió las medidas contra esa compañía, sosteniendo que había efectuado o previsto pagos millonarios a Cartes pese a las restricciones financieras que pesaban sobre él.
Estos antecedentes ayudan a comprender la dimensión del poder económico que Cartes acumuló antes de gobernar y conservó después de dejar el cargo.
La relación con el grupo Luksic
La conexión chilena está documentada en los registros de las propias empresas.
El 23 de diciembre de 2013, cuando Cartes ya ejercía la Presidencia paraguaya, CCU suscribió un acuerdo de asociación estratégica y compraventa de acciones con Horacio Cartes y su hermana María Sarah Cartes para ingresar al negocio de bebidas en Paraguay.
La memoria anual de CCU correspondiente a ese año registra la adquisición de una participación cercana al 50% en Distribuidora del Paraguay. La operación formó parte de la expansión regional de la empresa chilena, vinculada a Quiñenco y al grupo Luksic.
La asociación se extendió posteriormente al negocio de combustibles. En 2019, Enex ingresó al mercado paraguayo mediante una operación con empresas relacionadas con Cartes, que para entonces ya había abandonado la Presidencia.
Durante varios años, por tanto, uno de los conglomerados empresariales más importantes de Chile mantuvo asociaciones comerciales con un expresidente que conservaba una influencia considerable en el sistema político paraguayo.
Las sanciones estadounidenses alteraron esa relación.
En marzo de 2023, después de que el Departamento del Tesoro incluyera a Cartes en su lista de sancionados, el grupo chileno reorganizó sus participaciones. Sudameris Bank adquirió las acciones que el expresidente mantenía en las sociedades de bebidas y combustibles, mientras CCU y Enex incrementaron su participación.
Sudameris explicó entonces que las operaciones con Cartes se habían realizado mediante un canje de activos, bajo asesoría jurídica y considerando las restricciones estadounidenses.
La separación se completó en febrero de 2024, cuando las empresas chilenas adquirieron las participaciones restantes de Sudameris y alcanzaron el 100% de la propiedad de sus respectivas filiales paraguayas.
Este dato es esencial: Cartes y el grupo Luksic fueron socios, pero las asociaciones accionarias identificadas en CCU y Enex terminaron en 2024. No corresponde presentarlos como socios actuales.
Tampoco existe, en los antecedentes examinados, prueba de que esas operaciones hayan constituido actos ilícitos. Su importancia periodística reside en que muestran una relación empresarial sostenida entre capitales chilenos y un dirigente que simultáneamente ejercía o conservaba un poder político considerable.
Pérez Mackenna estuvo en la reunión con Cartes
El 6 de agosto de 2022, un avión privado trasladó desde Santiago a Asunción a Andrónico Luksic y cuatro de sus principales ejecutivos. Su destino era la residencia de Horacio Cartes, quien acababa de ser declarado por Estados Unidos involucrado en corrupción significativa.
Entre los integrantes de la delegación se encontraba José Francisco Pérez Mackenna, entonces gerente general de Quiñenco y hoy ministro de Relaciones Exteriores del Gobierno de José Antonio Kast. Lo acompañaban Rodrigo Hinzpeter, Patricio Jottar y Nicolás Correa, altos ejecutivos vinculados a los negocios del conglomerado chileno.
La reunión duró aproximadamente tres horas. Según la investigación conjunta de CIPER y ABC Color, los empresarios buscaban explicaciones sobre las acusaciones estadounidenses y una revisión de los contratos y registros contables de sus sociedades paraguayas.
Cuatro años después, Pérez Mackenna ocupa la Cancillería de un Gobierno que ha destacado públicamente el modelo económico paraguayo. Su participación en aquella reunión documenta un vínculo empresarial anterior con Cartes, aunque no permite establecer por sí sola irregularidades en su actual desempeño público.
La rehabilitación de Cartes en Washington
La historia dio otro giro en octubre de 2025.
Durante la administración de Donald Trump, Estados Unidos levantó las sanciones económicas contra Cartes y las empresas relacionadas con él.
La explicación oficial fue que mantenerlas ya no resultaba necesario para incentivar cambios de comportamiento ni respondía a los objetivos estadounidenses de política exterior y seguridad nacional.
Cartes celebró la decisión. Sin embargo, el levantamiento de las sanciones no fue presentado como una absolución judicial ni como una retractación detallada de las acusaciones formuladas en 2022 y 2023.
El cambio modificó sustancialmente su situación internacional y eliminó restricciones que habían obligado a sus antiguos socios empresariales a reorganizar sus operaciones.
Peña, el presidente que proyectó el modelo paraguayo
Santiago Peña había sido ministro de Hacienda durante la presidencia de Cartes. Su candidatura de 2023 recibió el respaldo del movimiento Honor Colorado, la corriente partidaria encabezada por el expresidente.
Economista de formación, Peña construyó una imagen internacional asociada a la estabilidad macroeconómica, los impuestos bajos, la apertura a la inversión extranjera y la disciplina fiscal.
En 2024, Paraguay obtuvo por primera vez una calificación de grado de inversión de Moody’s. Ese reconocimiento se convirtió en uno de los argumentos centrales del Gobierno para presentar al país como destino atractivo para los capitales internacionales.
Peña también cultivó relaciones con dirigentes conservadores. Participó en espacios como la Conferencia de Acción Política Conservadora, CPAC, y promovió afinidades con Donald Trump y Javier Milei.
Su discurso combinaba políticas favorables a las empresas con posiciones conservadoras sobre familia, aborto y valores culturales.
Sin embargo, detrás de esa imagen de estabilidad persistían disputas dentro del Partido Colorado y cuestionamientos a las relaciones entre autoridades públicas, empresas privadas y organismos reguladores.
El colapso de Ueno Bank
La crisis estalló a comienzos de noviembre de 2026, cuando el Banco Central de Paraguay intervino Ueno Bank por graves problemas de solvencia.
La entidad, que había experimentado una rápida expansión, atendía a millones de clientes y administraba importantes recursos públicos, incluidos fondos vinculados al sistema de seguridad social.
Las investigaciones apuntan a posibles irregularidades en préstamos a empresas relacionadas, conflictos de intereses y deficiencias en la supervisión financiera.
Peña había mantenido una participación accionaria en la sociedad controladora del grupo propietario del banco hasta marzo de 2025. El expresidente sostiene que se desvinculó legalmente de esos negocios y ha negado haber cometido irregularidades.
La crisis provocó protestas, restricciones de acceso a depósitos y una rápida pérdida de respaldo político.
El 6 de noviembre, el Senado paraguayo aprobó su destitución. Su vicepresidente, Pedro Alliana, asumió la Presidencia para completar el período constitucional.
Peña enfrenta investigaciones penales, pero las responsabilidades individuales todavía deben establecerse judicialmente. La destitución política no equivale a una condena penal.
Cartes y el nuevo gobierno de Alliana
La salida de Peña volvió a colocar a Cartes en el centro de la política paraguaya.
El expresidente conserva la presidencia del Partido Colorado y una extensa red de dirigentes y parlamentarios vinculados a Honor Colorado.
Sin embargo, la relación entre Cartes, Peña y Alliana no ha sido siempre armónica. Durante octubre se hicieron públicas disputas por las candidaturas presidenciales de 2028 y por el control del movimiento partidario.
La prensa paraguaya documentó incluso un debilitamiento del liderazgo de Cartes, después de que fracasara su intento de imponer determinadas candidaturas dentro del sector.
La caída de Peña alteró ese escenario.
Según la reconstrucción publicada por La Nación de Argentina el 8 de noviembre, Cartes y Alliana negociaron durante la crisis la nueva distribución del poder. El resultado fue la continuidad del Partido Colorado en el Ejecutivo, aunque bajo una conducción distinta.
Alliana tiene una trayectoria estrechamente vinculada al partido y al cartismo, pero sus desacuerdos recientes impiden describirlo simplemente como un subordinado sin autonomía.
Lo que sí queda establecido es que Cartes continúa siendo un actor central en la reorganización del poder paraguayo, pese a las sanciones que enfrentó y a las disputas internas de su movimiento.
Kast y el ejemplo paraguayo
La historia adquiere una dimensión particularmente relevante para Chile.
El 1 de julio de 2026, durante una visita oficial a Asunción, el presidente José Antonio Kast pronunció un discurso ante el Congreso paraguayo en el que presentó al país como ejemplo de estabilidad y crecimiento.
Destacó la reducción de impuestos, la atracción de inversiones y el ordenamiento de las cuentas públicas. Sostuvo que Paraguay ofrecía un modelo digno de estudio para Chile.
No se trató solamente de un elogio protocolar.
Durante esa visita, Kast y Peña suscribieron acuerdos para evitar la doble tributación, fortalecer la cooperación en seguridad y combatir la trata de personas. Las delegaciones abordaron también una agenda de integración económica y comercial.
Cuatro meses después, el modelo elogiado por Kast enfrentaba una crisis bancaria que terminó con la destitución de su principal representante político.
Consultado el 5 de noviembre, el mandatario chileno evitó emitir un juicio sobre la situación interna paraguaya y sostuvo que cada país debía resolver sus propios problemas institucionales.
El contraste resulta significativo. Paraguay había sido presentado como una demostración de las virtudes de los impuestos bajos y la apertura económica, pero el colapso de Ueno Bank puso bajo escrutinio otro aspecto del funcionamiento estatal: la capacidad de supervisar al sistema financiero y prevenir conflictos de intereses.
Eso no demuestra que las políticas tributarias hayan causado la crisis bancaria. Tampoco invalida automáticamente los indicadores de crecimiento o inversión del país. Sí muestra que la estabilidad macroeconómica, por sí sola, no garantiza transparencia institucional ni una supervisión financiera adecuada.
Las preguntas que llegan hasta Chile
El caso paraguayo abre interrogantes que van más allá de la trayectoria de Cartes.
Uno se refiere a la exposición de capitales chilenos a la economía paraguaya. La antigua asociación entre Cartes y el grupo Luksic está documentada, pero terminó en 2024. Queda por examinar la estructura actual de las inversiones chilenas y sus relaciones con los principales grupos empresariales locales.
Otro interrogante concierne a los fondos previsionales. Las solicitudes parlamentarias para conocer eventuales inversiones directas o indirectas de las AFP chilenas en Paraguay requieren respuestas oficiales. Hasta ahora, los antecedentes revisados no permiten afirmar que los ahorros de los trabajadores chilenos estén comprometidos en Ueno Bank.
Finalmente, está la relación entre los modelos económicos promovidos internacionalmente y las estructuras de poder que los sostienen.
Horacio Cartes llegó a la Presidencia desde un conglomerado empresarial y financiero. Washington lo sancionó por presuntas prácticas sistemáticas de corrupción. Años después levantó esas sanciones. Entretanto, Cartes conservó su influencia partidaria, respaldó el ascenso de Peña y volvió a ocupar un lugar decisivo en la reorganización política que siguió a su caída.
La historia de Paraguay no es solamente la de un banco que dejó de cumplir sus obligaciones ni la de un presidente destituido. Es también la de un sistema donde grandes intereses económicos, estructuras partidarias y decisiones estatales mantienen relaciones estrechas.
Para Chile, el interés de esa historia no reside en buscar culpabilidades por asociación. Reside en comprender qué ocurre cuando un modelo económico se transforma en referencia política internacional sin que sus instituciones, sus relaciones empresariales y sus mecanismos de control reciban el mismo escrutinio que sus cifras de crecimiento.
