
Las malas cifras económicas intensifican las críticas al manejo de Hacienda y ponen presión sobre Jorge Quiroz
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El aumento del desempleo, la fuerte caída de la producción industrial y el nuevo retroceso del Imacec reactivaron el debate sobre la conducción económica del Gobierno. Mientras el Ejecutivo insiste en atribuir el escenario a la herencia recibida y a factores externos, economistas de distintas sensibilidades sostienen que, a cien días de iniciada la administración de José Antonio Kast, las decisiones del propio Gobierno comienzan a incidir en el desempeño de la economía.
La publicación, en menos de 48 horas, de tres indicadores que reflejan el debilitamiento de la actividad económica abrió un nuevo flanco para el Gobierno del presidente José Antonio Kast y, en particular, para el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz.
El desempleo volvió a aumentar, la producción industrial registró en mayo una caída de 7,5% —la mayor desde 2017 y la octava contracción consecutiva del sector— y el Banco Central informó un retroceso de 0,9% del Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) respecto del mismo mes del año anterior.
La sucesión de cifras negativas ha alimentado las advertencias sobre un eventual ingreso de la economía chilena a una recesión técnica si la debilidad observada durante el primer semestre se prolonga en los próximos meses. Si bien ese escenario solo puede confirmarse con los datos trimestrales del Producto Interno Bruto, varios analistas sostienen que la trayectoria de la economía se ha deteriorado de manera consistente.
El Gobierno insiste en apuntar a la herencia y al escenario internacional
Desde La Moneda, la explicación ha mantenido un mismo eje: la economía enfrenta los efectos acumulados de la administración anterior, a lo que se suman factores externos que han afectado la producción nacional.
En esa línea, el exministro de Hacienda Mario Marcel señaló que el primer trimestre estuvo marcado por fenómenos asociados al lado de la oferta. En declaraciones a Radio 13C explicó que la minería, la agricultura y la pesca registraron resultados negativos por razones específicas, entre ellas la disminución de la ley del mineral en la producción de cobre y las dificultades que enfrentan algunos mercados agrícolas.
Marcel añadió que el deterioro de las expectativas económicas también estuvo influido por el fuerte aumento del precio internacional de los combustibles, derivado de las tensiones geopolíticas de los últimos meses.
Las críticas ya no provienen solo de la oposición
Sin embargo, el deterioro de los indicadores ha comenzado a generar cuestionamientos que trascienden a los partidos de oposición.
Uno de ellos provino del analista político Patricio Navia, habitualmente identificado con posiciones de centroderecha, quien sostuvo que «hay recesiones inevitables y otras recesiones por opción» y atribuyó responsabilidades políticas directas al Presidente y al ministro de Hacienda.
«Esta recesión tiene nombre y apellido. Aunque las responsabilidades son compartidas, Kast y Quiroz le pusieron su firma a esta recesión», afirmó.
Sus declaraciones reflejan un cambio en el debate público. Durante las primeras semanas de gobierno, buena parte de las explicaciones sobre el bajo crecimiento se concentraban en la situación heredada de la administración anterior. A medida que transcurren los meses, comienza a instalarse la discusión sobre cuánto del desempeño económico puede atribuirse ya a las decisiones adoptadas por el actual Ejecutivo.
La prueba de la estrategia económica
La situación resulta especialmente sensible para Jorge Quiroz, considerado uno de los principales arquitectos del programa económico de José Antonio Kast.
Durante la campaña presidencial y en los primeros meses de gobierno, el ministro defendió una estrategia basada en la reducción de impuestos a las empresas, la agilización de los permisos para proyectos de inversión, la disminución del gasto público y la flexibilización regulatoria como herramientas para recuperar el crecimiento.
El diagnóstico oficial sostenía que el principal obstáculo para la inversión era la pérdida de confianza generada durante los años anteriores y que un cambio de orientación económica permitiría reactivar rápidamente la actividad privada.
Hasta ahora, sin embargo, los principales indicadores no muestran ese punto de inflexión.
La inversión continúa exhibiendo un comportamiento débil, la producción industrial acumula ocho meses consecutivos de retroceso, el desempleo sigue aumentando y la actividad económica permanece estancada.
Un debate que comienza a cambiar
Economistas coinciden en que cien días constituyen un plazo reducido para evaluar en profundidad una política económica, especialmente cuando existen factores internacionales que afectan a economías abiertas como la chilena.
No obstante, también advierten que las expectativas forman parte del funcionamiento de la economía. Cuando empresas e inversionistas perciben un escenario más favorable, esa confianza suele comenzar a expresarse antes de que las reformas produzcan todos sus efectos, mediante nuevos proyectos, contratación de trabajadores o mayores niveles de inversión.
La ausencia de esas señales ha comenzado a alimentar el debate sobre si la estrategia del Gobierno será suficiente para revertir una economía que arrastra varios años de bajo crecimiento o si los problemas responden a factores estructurales que exceden las medidas impulsadas hasta ahora por el Ejecutivo.
Con una sucesión de indicadores negativos y crecientes cuestionamientos desde distintos sectores del mundo económico, el manejo de Hacienda aparece por primera vez como uno de los principales focos de tensión política para el Gobierno de Kast.





