
Lula recupera ventaja en las encuestas y llega fortalecido al inicio de la campaña presidencial en Brasil
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A tres meses de las elecciones del 4 de octubre, los últimos sondeos muestran que el presidente brasileño vuelve a despegarse de Flávio Bolsonaro tras varios meses de empate técnico. La campaña entra en su fase decisiva marcada por la polarización, el desgaste de la derecha y la búsqueda de un cuarto mandato para el líder del Partido de los Trabajadores.
Con el inicio oficial del período de veda electoral y a tres meses de las elecciones presidenciales del próximo 4 de octubre, el escenario político brasileño parece haber recuperado una dinámica que hasta hace poco parecía incierta. Después de varios meses de virtual empate técnico, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva vuelve a encabezar con claridad las encuestas frente a su principal adversario, el senador Flávio Bolsonaro.
El cambio de tendencia quedó reflejado en la última encuesta de AtlasIntel/Bloomberg, difundida esta semana. En un eventual balotaje, Lula obtendría un 48,8% de los votos frente al 42,3% de Flávio Bolsonaro, una diferencia de más de seis puntos que contrasta con el empate registrado en abril, cuando ambos aparecían con un 48% de apoyo.
En la simulación de primera vuelta, el mandatario también amplía su ventaja. El estudio le asigna un 46,3% de intención de voto, mientras que el senador del Partido Liberal alcanza un 36,6%. Los demás aspirantes aparecen muy rezagados: Renan Santos suma un 7,8%; el gobernador Ronaldo Caiado un 2,9%; y Romeu Zema un 2%. La encuesta se realizó entre el 26 y el 30 de junio sobre una muestra de 4.999 personas y tiene un margen de error de un punto porcentual.
Un giro después de meses de incertidumbre
La recuperación de Lula adquiere especial relevancia porque durante buena parte del primer semestre el panorama parecía mucho más competitivo. Diversos sondeos, entre ellos los de Datafolha y AtlasIntel, mostraban una carrera extremadamente estrecha, con diferencias dentro del margen de error e incluso algunos estudios en los que Flávio Bolsonaro aparecía numéricamente por delante en una eventual segunda vuelta.
Esa evolución había alimentado las expectativas de la derecha brasileña, que logró mantener durante varios meses una relativa unidad en torno a la candidatura del hijo del expresidente Jair Bolsonaro, actualmente condenado por su participación en la conspiración golpista posterior a las elecciones de 2022.
Sin embargo, la tendencia comenzó a revertirse durante junio. Una encuesta de Datafolha ya mostraba nuevamente a Lula con ventaja de cuatro puntos en una eventual segunda vuelta (47% frente a 43%), mientras conservaba una diferencia de diez puntos en la primera vuelta.
Dificultades para la candidatura de Flávio Bolsonaro
El cambio en las encuestas coincide con una serie de controversias que han afectado la campaña del senador Bolsonaro.
Entre ellas destaca la polémica por la solicitud de financiamiento a un banquero posteriormente encarcelado para producir una película sobre la figura de su padre. Aunque Flávio Bolsonaro negó cualquier intercambio de favores, el episodio generó cuestionamientos públicos y alimentó críticas sobre la continuidad del llamado «bolsonarismo».
Pese a ello, los últimos sondeos indican que el impacto electoral de esas controversias habría sido menor al esperado y que la disputa continúa altamente polarizada entre el Partido de los Trabajadores (PT) y el Partido Liberal (PL).
Una elección nuevamente polarizada
Como ha ocurrido en los últimos procesos electorales brasileños, los candidatos alternativos aparecen con escasas posibilidades de romper la bipolaridad entre la izquierda y la derecha.
La distancia que separa a Lula y Flávio Bolsonaro del resto de los postulantes confirma que la disputa presidencial vuelve a concentrarse en dos proyectos políticos claramente enfrentados: por un lado, la continuidad del gobierno del Partido de los Trabajadores; por otro, la apuesta por mantener vigente el liderazgo político de la familia Bolsonaro pese a la inhabilitación y posterior condena judicial del expresidente.
Lula, que cumplirá 81 años poco después de las elecciones, busca obtener un cuarto mandato presidencial no consecutivo, una situación inédita en la historia democrática reciente de Brasil.
Los desafíos de la campaña
Aunque las encuestas representan un alivio para el oficialismo, los analistas advierten que la elección sigue abierta. Brasil llega a la campaña con una economía que muestra signos mixtos, un fuerte clima de polarización política y un electorado dividido prácticamente en dos grandes bloques.
Además, diversos estudios muestran que el gobierno enfrenta mayores dificultades entre los votantes jóvenes, especialmente los hombres menores de 35 años, un segmento donde la derecha ha ganado terreno durante el último año.
Por ahora, sin embargo, el dato dominante es el regreso de Lula al liderazgo claro de la carrera presidencial. Después de varios meses de incertidumbre, el presidente recupera la iniciativa justo cuando comienza oficialmente la etapa decisiva de una elección que definirá el rumbo político de la mayor economía de América Latina.
Carlos Pérez
Fuentes: Telesur, Reuters, El País.





