Política Global

Trump declara muerto el alto el fuego con Irán y amenaza con nuevos bombardeos

Tiempo de lectura aprox: 2 minutos, 18 segundos

La tregua impulsada hace apenas semanas quedó prácticamente sepultada por el propio presidente estadounidense, quien anunció nuevos ataques contra Irán y reavivó el temor a una escalada militar con consecuencias globales sobre el petróleo, el comercio y la estabilidad de Oriente Medio.

La frágil tregua entre Estados Unidos e Irán parece haber llegado a su fin. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró este miércoles que el memorándum de entendimiento que había servido de base para el cese del fuego «se terminó» y advirtió que las fuerzas estadounidenses volverán a atacar territorio iraní durante la noche.

«Esta noche les vamos a dar duro», afirmó Trump ante periodistas durante la cumbre de la OTAN que se desarrolla en Ankara, poco antes de reunirse con el presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy.

Las declaraciones representan el giro más brusco desde que Washington e Irán suscribieron, en junio, un acuerdo provisional destinado a abrir un período de negociaciones hacia un arreglo permanente. Aunque Trump evitó anunciar formalmente el regreso a una guerra abierta, dejó claro que ya no considera vigente el entendimiento alcanzado.




«No sé si vamos a llegar a un acuerdo. Quizás simplemente lo hagamos sin acuerdo», sostuvo el mandatario estadounidense.

Nueva escalada militar

Las palabras de Trump llegaron pocas horas después de un nuevo intercambio de ataques entre ambos países.

Según el Comando Central de Estados Unidos, las fuerzas estadounidenses lanzaron una nueva oleada de bombardeos sobre más de 80 objetivos iraníes, incluidos sistemas de defensa aérea, radares costeros, centros de mando, instalaciones de misiles antibuque y embarcaciones de la Guardia Revolucionaria en torno al estrecho de Ormuz. Washington sostuvo que la operación buscó reducir la capacidad iraní para amenazar el tráfico marítimo internacional.

Irán respondió atacando instalaciones militares estadounidenses en Bahréin y Kuwait, además de reiterar que continuará respondiendo militarmente mientras persistan las operaciones de Washington.

La escalada se produjo después de que varios petroleros fueran atacados en el estrecho de Ormuz, episodio que Estados Unidos atribuyó a Teherán y que utilizó como argumento para reanudar las operaciones militares.

Petróleo y comercio bajo presión

Las consecuencias económicas fueron inmediatas.

Los precios internacionales del petróleo volvieron a dispararse ante el riesgo de una interrupción prolongada del tránsito por el estrecho de Ormuz, paso estratégico por donde circula cerca de una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado.

Datos del tráfico marítimo muestran que al menos cuatro petroleros y buques gaseros optaron por cambiar de rumbo antes que atravesar la zona, mientras los mercados financieros reaccionaron con fuertes caídas y un renovado aumento de la incertidumbre global.

La decisión de Washington de revocar además una licencia que permitía a Irán exportar petróleo endurece aún más el escenario económico y reduce los incentivos para una eventual reanudación de las conversaciones diplomáticas.

La diplomacia queda en suspenso

Pese a la dureza de sus declaraciones, Trump evitó cerrar completamente la puerta a futuras negociaciones.

Consultado sobre la posibilidad de continuar el diálogo, respondió que ya no confía en las autoridades iraníes y cuestionó cualquier posibilidad de que un nuevo acuerdo pudiera cumplirse.

«Los encontré personas muy deshonrosas», afirmó, insistiendo además en que impedir que Irán obtenga armas nucleares sigue siendo el principal objetivo de Estados Unidos.

Las negociaciones indirectas que se desarrollaban en Qatar para transformar el memorándum de entendimiento en un acuerdo permanente quedaron así prácticamente congeladas.

Riesgo de una crisis prolongada

La ruptura del alto el fuego abre un escenario de alta incertidumbre para Oriente Medio y para la economía mundial.

Además del riesgo de una guerra regional más extensa, la continuidad de los ataques amenaza el abastecimiento energético internacional, presiona la inflación y añade tensión a unos mercados que ya enfrentaban un contexto de desaceleración económica.

Para los aliados europeos reunidos en la cumbre de la OTAN, la reanudación de las hostilidades también complica los esfuerzos por mantener la unidad de la alianza en medio de la guerra en Ucrania y de las crecientes diferencias con Washington sobre la conducción de la política internacional.

Fuentes: Reuters, El País, The Guardian.



Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *