
“Codelco no está en venta”: trabajadores se movilizan en Santiago ante amenaza de privatización
Tiempo de lectura aprox: 4 minutos, 4 segundos
Mineros de Chuquicamata, dirigentes sindicales, autoridades y organizaciones sociales se concentraron frente a la casa matriz de Codelco para rechazar cualquier intento de abrir la empresa estatal al capital privado. La movilización ocurre después de que el presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, planteara privatizar la compañía o parte de ella. Los trabajadores entregaron una carta al Presidente José Antonio Kast y advirtieron sobre un posible proceso de “desmantelamiento” de la cuprífera.
“Codelco no está en venta”. Con esa advertencia trabajadores del cobre se concentraron este lunes 10 de agosto frente al edificio corporativo de la empresa estatal, en el centro de Santiago, en una manifestación convocada para defender el carácter cien por ciento público de la principal compañía minera del país.
La movilización, realizada precisamente en el Día del Minero, fue convocada por trabajadores de Chuquicamata bajo la consigna “Por la defensa de Codelco 100% estatal y el cobre chileno”.
A la concentración concurrieron dirigentes sindicales, organizaciones sociales y representantes políticos, entre ellos el gobernador de Antofagasta, Ricardo Díaz; la senadora Fabiola Campillai; el diputado Boris Barrera y la presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, Laura Mlynarz.
El detonante de la protesta fueron las declaraciones del presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, quien planteó públicamente la posibilidad de avanzar en la privatización de Codelco o, al menos, abrir parte de su propiedad al capital privado.
La propuesta encendió inmediatamente las alarmas entre los sindicatos de la compañía.
“Quieren desmantelar Codelco”
Hernán Guerrero Maluenda, presidente del Sindicato de Trabajadores de Chuquicamata, defendió durante la movilización el papel histórico de la empresa estatal y sostuvo que Codelco ha aportado alrededor de US$170 mil millones al Estado desde su creación.
El dirigente advirtió además sobre lo que considera señales destinadas a debilitar progresivamente la empresa para facilitar posteriormente la entrada de privados.
Guerrero ha denunciado un intento de “desmantelar Codelco” y ha cuestionado las versiones sobre eventuales ventas de activos o divisiones de la compañía.
Los trabajadores rechazan que la discusión sobre las dificultades financieras y productivas de la estatal termine transformándose en el argumento para desprenderse de activos públicos.
La posición sindical es que los problemas de Codelco deben enfrentarse fortaleciendo la empresa, aumentando la inversión, reduciendo costos innecesarios y recuperando capacidad productiva, y no mediante la privatización.
El sindicato recordó además el impacto económico de la minería estatal en las regiones. Sólo Chuquicamata, según Guerrero, mantiene alrededor de 3.600 trabajadores propios y otros 12.000 trabajadores vinculados a empresas contratistas.
Carta a Kast
La protesta no terminó frente al edificio corporativo. Los dirigentes llevaron hasta el Palacio de La Moneda una carta dirigida al Presidente José Antonio Kast en la que expresaron su rechazo a cualquier proceso privatizador y cuestionaron lo que consideran señales insuficientemente claras del Gobierno frente al debate abierto por el propio presidente del Partido Republicano.
Los trabajadores solicitaron al Ejecutivo constituir una gran mesa nacional destinada a discutir cómo fortalecer Codelco y desarrollar la industria del cobre.
La demanda incluye un aspecto que estuvo especialmente presente durante la manifestación: Chile no sólo debe extraer cobre, sino avanzar hacia mayores grados de procesamiento e industrialización.
El gobernador de Antofagasta, Ricardo Díaz, planteó precisamente ese punto. Cuestionó que Chile continúe exportando grandes cantidades de concentrado de cobre y sostuvo que el país necesita recuperar y ampliar su capacidad de fundición y refinación.
“Necesitamos refinerías, dejemos de regalar la riqueza nacional”, afirmó durante el acto.
El argumento apunta hacia una discusión más profunda que la propiedad formal de Codelco: cuánto de la riqueza generada por la minería permanece efectivamente en Chile y cuánto valor agregado es capaz de producir el país antes de exportar sus recursos naturales.
Una discusión que el país parecía haber cerrado
La propuesta de privatizar Codelco ha provocado una reacción que supera al mundo sindical.
Una encuesta Criteria difundida a comienzos de agosto reveló que un 74% de los consultados rechaza privatizar la empresa estatal, mostrando que la propiedad pública de Codelco mantiene un respaldo ampliamente mayoritario.
El dato resulta significativo porque Codelco administra actualmente sólo una parte de la producción total de cobre del país. Gran parte de la minería chilena se encuentra desde hace décadas en manos de compañías privadas nacionales y transnacionales.
Por eso, para sus defensores, privatizar Codelco no significaría introducir participación privada en una industria exclusivamente estatal —esa participación ya es ampliamente mayoritaria—, sino reducir todavía más el espacio que mantiene el Estado dentro de la principal riqueza minera chilena.
La discusión abierta por Squella toca así uno de los consensos históricos más persistentes de la sociedad chilena: mantener al menos una gran empresa pública capaz de explotar una parte de las reservas de cobre y transferir sus excedentes al Estado.
El Gobierno capitaliza el 100% de las utilidades
La movilización tuvo además una coincidencia significativa.
Mientras los trabajadores defendían en Santiago el carácter estatal de Codelco, el Gobierno anunció este mismo lunes una decisión inédita: permitir que la compañía retenga el 100% de las utilidades correspondientes a 2025.
Se trata de aproximadamente US$2.422 millones que permanecerán dentro de la empresa para fortalecer su patrimonio, financiar inversiones y contener su elevado endeudamiento.
Hasta ahora, desde 2022, Codelco podía reinvertir en promedio alrededor del 30% de sus utilidades. La decisión del Gobierno eleva excepcionalmente esa proporción al 100%.
El Ejecutivo argumentó que Codelco necesita fortalecer su situación financiera y reducir su dependencia del endeudamiento para ejecutar sus proyectos estructurales.
La medida parece ir, al menos en el corto plazo, en una dirección distinta a la propuesta privatizadora surgida desde el Partido Republicano: en vez de retirar recursos o vender activos, el Estado permitirá que las utilidades permanezcan dentro de la empresa.
Sin embargo, los trabajadores exigen una definición que vaya más allá de una decisión financiera coyuntural. Quieren que el Gobierno descarte explícitamente cualquier privatización y establezca una estrategia de largo plazo para fortalecer la compañía.
El cobre vuelve al centro de la discusión política
La concentración frente a Codelco muestra que una discusión que durante años permaneció relativamente contenida ha regresado al escenario político.
No se trata únicamente de decidir si una empresa puede vender determinados activos para mejorar su balance. Detrás aparece nuevamente una pregunta histórica: quién debe controlar la principal riqueza natural de Chile y quién debe recibir los beneficios de su explotación.
Codelco nació precisamente de esa discusión después de la nacionalización del cobre aprobada por unanimidad en el Congreso Nacional en 1971.
Más de medio siglo después, los trabajadores han vuelto a levantar frente a la sede de la compañía una consigna que parecía pertenecer a otra etapa de la historia chilena.
“Codelco no está en venta”.
La diferencia es que esta vez la advertencia no responde a una hipótesis abstracta. Surge después de que desde el partido que encabeza el oficialismo se planteara públicamente abrir la propiedad de la principal empresa estatal del país.
Por eso la movilización del Día del Minero puede ser algo más que una protesta sindical. Puede marcar el comienzo de una disputa política mucho mayor sobre el futuro de Codelco, la propiedad del cobre y el papel que tendrá el Estado chileno en la explotación de su principal recurso estratégico.





