
Cerimedo, Neuroc y Dress: la red digital que obliga a La Moneda a dar explicaciones
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La historia que comienza a aparecer tímidamente en la prensa chilena está siendo contada al revés. Fernando Cerimedo no se convirtió en un problema para el gobierno de José Antonio Kast porque Evelyn Matthei o algunos diputados de oposición decidieran denunciar una supuesta red de bots. Las denuncias son posteriores. Lo que existía antes de ellas —y está documentado— son personas, organizaciones, cuentas anónimas y relaciones políticas que durante años han ocupado el mismo territorio digital.
La pregunta periodística no es si la oposición acusa al oficialismo de relacionarse con Cerimedo. Es otra: ¿qué vínculos comprobables existen entre el ecosistema digital que rodeó a Cerimedo en Chile, las cuentas que posteriormente participaron en campañas de desinformación y quienes hoy manejan las comunicaciones y la asesoría política desde La Moneda?
Y sobre esa pregunta ya hay bastante más que sospechas.
Cerimedo estuvo aquí
El primer hecho es difícil de discutir.
En 2020 Fernando Cerimedo trabajó para Casa Común por el Rechazo, agrupación financiada por empresarios para intervenir en la campaña del plebiscito constitucional. Su empresa Numen realizó al menos tres encuestas para esa organización. Una de ellas alcanzó un extraordinario despliegue cuando El Mercurio llevó a su portada del 6 de septiembre la noticia de que las opciones Apruebo y Rechazo se estaban estrechando.
El resultado electoral demostraría después cuán lejos estaba aquel sondeo de la realidad: el Apruebo obtuvo 78,28%.
Pero Casa Común tiene hoy una importancia que trasciende aquella encuesta. Por allí pasaron personas que posteriormente acompañarían a Kast hasta el Palacio de Gobierno.
El Mostrador ha documentado la participación en ese espacio de Alejandro Irarrázaval, Ignacio Dülger y Felipe Costabal. Los tres terminaron en el entorno inmediato del actual Presidente: Irarrázaval como jefe del Segundo Piso; Dülger como asesor presidencial —cargo que dejará para incorporarse a Acción Republicana— y Costabal como director de la Secretaría de Comunicaciones, Secom.
Esto no demuestra que alguno de ellos participara en las operaciones posteriores de Cerimedo. Tampoco demuestra que Cerimedo haya intervenido en la campaña presidencial de Kast de 2025.
Demuestra algo más elemental: Cerimedo y figuras que hoy ocupan posiciones estratégicas en La Moneda coincidieron en el mismo dispositivo político-electoral del Rechazo de 2020.
No es una acusación de la oposición. Es historia reciente.
Aparece Neuroc
Cinco años después aparece otro antecedente.
En octubre de 2025 CIPER publicó una conversación privada de noviembre de 2024 en la que quien administraba la cuenta Neuroc (@JackedIn) hablaba de su relación con el entorno republicano.
Neuroc explicaba a su interlocutor que pertenecía a un grupo amplio de activistas digitales de derecha y, refiriéndose al equipo de Kast, decía: “hablamos a menudo con su CM”, es decir, su community manager.
CIPER estableció entonces que la estrategia digital de Kast era dirigida por Felipe Costabal, junto con otros profesionales como Sergio Turra y María Ignacia Porcile. El medio intentó obtener una explicación de Costabal acerca de la afirmación de Neuroc, pero no recibió respuesta.
Hay que detenerse aquí porque la precisión es indispensable.
No sabemos si el “CM” mencionado por Neuroc era Costabal. Sería incorrecto afirmarlo.
Pero sí sabemos dos cosas: Neuroc decía hablar frecuentemente con alguien del equipo digital de Kast y Costabal dirigía la estrategia digital de esa candidatura.
Hay algo más. La cuenta oficial de José Antonio Kast seguía a Neuroc y también a otras cuentas cuestionadas por difundir información falsa o tergiversada, entre ellas @Kasterizado, cuyos contenidos Neuroc compartía frecuentemente.
Por tanto, Neuroc no aparece en agosto de 2026 debido al escándalo Cerimedo. Su proximidad con el ecosistema digital republicano estaba documentada mucho antes.
Dress y los contactos directos
Luego está Dress (@DRESTRUM__Pl).
CIPER consiguió algo aún más concreto: mensajes directos intercambiados entre Dress y Iván Poduje, quien posteriormente se integró al equipo programático de Kast.
En junio de 2024 Dress advirtió a Poduje que sería atacado y aseguró disponer de personas infiltradas en grupos frenteamplistas. Poduje respondió: “Tenemos un café pendiente”.
CIPER accedió además a conversaciones de Poduje con otras cuentas: TOKY, Politica2 y Camilo. También estableció que Patito Verde —cuenta que Chilevisión atribuyó al entonces director de Canal 13 Patricio Góngora— le había escrito ofreciéndole ayuda para difundir contenidos. Góngora negó ser quien administraba aquella cuenta.
Consultado por CIPER, Poduje reconoció las interacciones, aunque negó conocer personalmente a sus interlocutores y aseguró que el comando de Kast no sabía de esas conversaciones.
El dato, sin embargo, existe.
Ya no hablamos simplemente de cuentas anónimas que espontáneamente simpatizaban con un candidato. Hay comunicaciones documentadas entre algunas de ellas y personas pertenecientes al equipo político de Kast.
Republicanos sabía de Neuroc
Existe otro antecedente todavía más incómodo.
El 21 de abril de 2025 una mujer llegó hasta la sede del Partido Republicano y se reunió con su presidente, Arturo Squella. Según antecedentes que posteriormente fueron entregados a la Fiscalía Regional Oriente y revisados por CIPER, llevaba una carpeta con documentación sobre Neuroc.
La mujer venía sufriendo hostigamiento digital y pidió al presidente de Republicanos que interviniera. Le entregó antecedentes sobre la identidad atribuida al administrador de la cuenta, mensajes, amenazas y material sobre su forma de operar.
Tres meses después estallaría la campaña digital contra Evelyn Matthei, incluida la difusión de videos manipulados destinados a instalar la idea de que sufría deterioro cognitivo.
Dos informes internos de Chile Vamos analizaron posteriormente esa operación. Según los antecedentes recogidos por CIPER, identificaron a Neuroc y Dress y describieron un mecanismo en el que determinadas cuentas generaban contenidos que posteriormente eran amplificados por otras.
Eso tampoco demuestra que el Partido Republicano dirigiera las operaciones.
Pero vuelve muy difícil sostener que nadie sabía que estas cuentas existían.
Una curiosa “huelga” contra La Moneda
Entonces llegamos a 2026.
Kast ya está en La Moneda. Y Felipe Costabal, que había pasado por Casa Común y después había dirigido la estrategia comunicacional de la candidatura, está al frente de la Secom.
En marzo ocurre algo extraordinariamente revelador.
Varias cuentas afines al Gobierno anuncian públicamente una especie de “huelga” contra la Secom. Reclaman problemas en la estrategia comunicacional y algunas utilizan el término “minuta” al referirse a los contenidos que dejarían de difundir.
Entre las cuentas mencionadas en los antecedentes parlamentarios aparecen Neuroc, Dress y Patito Verde.
El episodio ha llevado ahora al diputado Gonzalo Winter a oficiar al Ministerio Secretaría General de Gobierno para conocer cómo se elaboran las minutas comunicacionales de La Moneda, quién tiene acceso a ellas y mediante qué canales se distribuyen.
También pregunta si Secom coordinó, financió o entregó material a estas cuentas y solicita informar si funcionarios del Gobierno han tenido relaciones profesionales, contractuales o societarias con Cerimedo, Numen o empresas relacionadas.
Winter ha tenido el cuidado correcto: reconoce que no está afirmando que esa relación exista.
Quiere saber si existe.
Pero las preguntas no nacieron de la imaginación de un diputado. Nacieron del comportamiento público de las propias cuentas.
Y aquí aparece la paradoja.
¿Cómo puede un conjunto de supuestos simpatizantes independientes declararse en “huelga” contra una oficina gubernamental porque considera deficiente su estrategia comunicacional? ¿Qué significa exactamente “minutear”? ¿Qué clase de relación presupone semejante reclamación?
La Moneda puede responderlo con bastante facilidad.
La caída de Cerimedo
Y entonces, en agosto, Cerimedo es detenido en Bolivia.
La policía y la Fiscalía incautan teléfonos, computadores y otros dispositivos. Una primera caracterización fiscal habló incluso de una “mini granja de bots”, aunque esa descripción deberá ser confirmada mediante peritajes técnicos y no debe confundirse con videos falsos que circularon posteriormente en redes sociales. Cerimedo sostiene que los equipos eran módems nuevos.
Casi simultáneamente ocurre algo llamativo en Chile.
Neuroc y Dress desaparecen de X.
Evelyn Matthei ha llamado la atención sobre esa coincidencia y la ha utilizado para cuestionar las explicaciones entregadas anteriormente por Kast.
Pero tampoco aquí conviene saltarse los hechos: Neuroc había anunciado previamente su retiro. La proximidad temporal entre su desaparición y la detención de Cerimedo no demuestra que exista relación alguna entre ambos.
La pregunta, sin embargo, ahora puede investigarse.
El diputado Juan Santana presentó antecedentes al Ministerio Público y solicitó que se preserven los registros digitales de esas cuentas. Su denuncia recoge además el chat de Neuroc sobre el community manager de Kast y los informes que detectaron actuación coordinada de cuentas que atacaron a Matthei mientras respaldaban al Partido Republicano.
Si Fiscalía obtiene correos de registro, números telefónicos, direcciones IP y dispositivos asociados a esas cuentas, las especulaciones podrían empezar a transformarse en evidencia verificable.
El eslabón que todavía falta
Hay que decirlo claramente.
No existe hasta ahora evidencia pública que permita afirmar que Fernando Cerimedo manejaba Neuroc, Dress o las demás cuentas chilenas.
Tampoco existe prueba pública de que Felipe Costabal les impartiera instrucciones ni de que Secom financie una red de trolls.
Afirmarlo sería adelantarse a la investigación.
Pero tampoco estamos frente a una colección de coincidencias completamente inconexas.
Existe Cerimedo trabajando en Chile.
Existe Numen.
Existe Casa Común.
Existen Costabal, Irarrázaval y Dülger dentro de esa experiencia política.
Existe Costabal posteriormente dirigiendo la estrategia digital de Kast.
Existe Neuroc afirmando que su grupo hablaba frecuentemente con el community manager de Kast.
Existen mensajes directos entre Dress y Poduje.
Existe una denuncia previa contra Neuroc cuyos antecedentes fueron entregados personalmente al presidente del Partido Republicano.
Existen cuentas que dicen estar en “huelga” contra la Secom y hablan de “minutas”.
Existe Costabal dirigiendo ahora esa Secom.
Y existe Cerimedo detenido en Bolivia mientras fiscales intentan reconstruir sus negocios, sus dispositivos y sus operaciones digitales internacionales.
La obligación del periodismo no consiste en llenar artificialmente los espacios que todavía quedan vacíos entre esos puntos.
Consiste en poner los puntos sobre la mesa.
La pregunta ya está dentro de La Moneda
Por eso reducir esta historia levantada por La Tercera a que “Matthei y la oposición vinculan a Cerimedo con el oficialismo” resulta extraordinariamente conveniente.
Convierte hechos documentados en una pelea política.
No lo es.
La pregunta central tampoco consiste en determinar si José Antonio Kast conoció alguna vez personalmente a Fernando Cerimedo. Eso podría terminar siendo casi irrelevante.
La cuestión es otra: cómo se construyó el aparato digital que acompañó el ascenso del proyecto republicano, quiénes participaron en él, qué relación mantuvo con cuentas anónimas dedicadas a atacar adversarios y cuánto de aquella estructura terminó aproximándose al Estado cuando sus responsables políticos llegaron al poder.
Felipe Costabal ocupa una posición especialmente importante en esa cronología porque aparece en distintos momentos de ella: Casa Común, la estrategia comunicacional de Kast y finalmente Secom. Eso no lo convierte en responsable de las operaciones de las cuentas, pero sí hace legítimo preguntarle qué sabe de ellas.
Y hay una pregunta todavía más sencilla.
Si Neuroc decía hablar con el community manager de Kast, ¿con quién hablaba?
Si las cuentas hablaban de “minutas”, ¿quién se las entregaba?
Si no existió relación alguna con Secom, ¿por qué no publicar los antecedentes y terminar con la discusión?
La investigación sobre Fernando Cerimedo abrió accidentalmente una puerta en Bolivia. Detrás de ella están apareciendo teléfonos, computadores, documentos, sociedades y movimientos financieros.
En Chile hay otra puerta.
Está en La Moneda.
Y ya es hora de abrirla.
Félix Montano





