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Carácter social de la élite política planetaria

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Hemos denominado (temporalmente, por cierto) ‘tecnocracia digital’ al conjunto que, en esta nueva fase de la evolución del modo de producción capitalista, conforman las tres fracciones de la clase que domina. Al igual que aquellas lo hicieran ─y siguen haciéndolo, aunque no hegemónicamente─, esta tecnocracia no actúa por sí misma en la escena política tanto nacional como internacional, sino debidamente representada por organizaciones políticas. Conforman éstas, a su vez, las llamadas ‘élites políticas’.

Trump no pertenece a la tecnocracia digital; es su representante político. Aprovecha los negocios especulativos que hace y es el factor de unidad no solamente del estado/nación sino, además, de todos quienes pertenecen a dicha estirpe. Trump está perfectamente consciente de ello. No por algo ha aceptado que el presidente de la OTAN le llame ‘Daddy’. No ignora que, si desaparece, la unidad del bloque que lo apoya puede experimentar severos traspies y se cuida de cualquier atentado que pueda amenazarlo[1].

Pero hay algo que sorprende y llama la atención no solamente en el comportamiento del presidente de los Estados Unidos sino de toda la representación política del Bloque en el Poder planetario. Como si todos se hubiesen puesto de acuerdo para actuar de la misma manera. Como si, de pronto, hubieren recibido la misión de actuar así y no de otra manera. No es un asunto de imitación ─que, sin lugar a dudas, la hay─ sino un comportamiento anómalo en la generalidad de ellos, a menudo interpretado como una enfermedad, que invita a ser investigado. E invita, igualmente, a incursionar en el resbaladizo mundo del carácter social.

 

NOCIONES ELEMENTALES SOBRE EL CARÁCTER SOCIAL




Para Erich Fromm, las personas poseen dos caracteres, que son el individual y el social. El primero es el conjunto de rasgos culturales que identifican a cada individuo y lo diferencian de los demás; el carácter social es el conjunto de rasgos culturales que identifican al individuo como parte del grupo social al que pertenece. O, como lo expresa Fromm, con propiedad, es:

“[…] el núcleo de la estructura de carácter compartida por la mayoría de los individuos de la misma cultura”[2].

De lo cual puede derivarse, como conclusión, que el carácter individual separa, en tanto el carácter social une. Como lo señaláramos en una oportunidad:

“El carácter social hace que los chilenos sean chilenos y los peruanos sean peruanos: identifica los rasgos que son comunes en personas que viven dentro de un determinado entorno; permite, a la vez, diferenciarlos de otro grupo social. El carácter individual separa; el carácter social une”[3].

Entonces… Si la pertenencia a un grupo social crea rasgos comunes entre las personas y origina una forma de actuar, que es general a todas ellas, una forma de hablar, una manera de comportarse, un modo de enfrentar determinadas situaciones y estilos, métodos o apreciaciones,… ¿significa eso que la representación política de los intereses de la tecnocracia digital posee caracteres que son comunes a todos ellos? ¿Que existe un carácter social común a todos ellos, determinado por rasgos que se repiten en sus comportamientos particulares y los identifican como un único cuerpo social?

ALGUNOS RASGOS COMUNES QUE PRESENTA LA ELITE POLÍTICA PLANETARIA

No necesitamos hablar de cada uno de los representantes de la elite política planetaria. La anatomia del hombre es la clave de la anatomía del mono. La copia reproduce a su original. Ha de bastarnos conocer los rasgos de sus más destacados exponentes. Ellos son el modelo; los demás son sus copias. Tienen nexos personales, lazos de amistad, camaradería y afinidad que los unen. Y lazos de manifiesta complicidad.

Trump era amigo de Jeffrey Epstein, individuo que se relacionaba con gran parte de lo que hemos denominado ‘tecnocracia digital’, es decir, los mandantes de la ‘élite política planetaria’ (Elon Musk, Peter Thiel, Daniel Amodeo, Bill Gates, entre otros); esa relación también la tuvo con Benzion Mileikowsky (alias Benjamín Netanyahu o ‘Bibi’), descrito por Hunter Biden (hijo del ex presidente Joe Biden) ─en una entrevista que le hiciera Tucker Carlson─, como

“[…] la maldad encarnada”[4].

En torno a Mileikowsky (Netanyahu), se desplaza un conjunto de seres desmesurados entre los que se puede señalar a Itamar Ben Gvir, Bezalel Smotrich, Yoav Galant, entre otros. Se dice que son peores que aquel, de lo que puede dar fe la reciente revelación de un ‘podcast’ de Ben Gvir afirmando que

 

«No es un secreto, no estoy de acuerdo con el primer ministro. Creo que deberían llevarse a cabo asesinatos selectivos en Gaza, eliminando a 30 o 40 cada noche. No solo aquellos que representan una amenaza inmediata: hay personas allí que no son dignas de vida. No deberían vivir. Ni siquiera son personas»[5]

 

Los vínculos de esta élite política, a menudo se entrelazan con los del empresariado[6]. Como lo sucedido con la joven Cami Clark, quien buscó dinero de la Cofradía Epstein para organizar una empresa porno de mujeres, desposando más tarde con Darío Amodei, CEO de Anthropic, miembro de la ‘tecnocracia digital’[7].

Donald Trump es el más importante de toda la élite política planetaria ─en donde hay que incluir a Viktor Orbán, ex presidente de Hungría─. De ese maridaje proviene la empresa Political Network of Values PNV, que dirigió durante cuatro años José Antonio Kast, actual presidente de Chile, y ha unido a líderes europeos de idéntica ideología, además de hacerlo con los de Latinoamérica. Estos sujetos no manifiestan aún los rasgos necrófilos declarados que poseen Trump y Mileikowsky (Netanyahu); o, igualmente, Merz, Macron o Andy Burnham, que quisieran ver ardiendo la superficie oriental del planeta. Lo cual no quiere decir que no lo sean. Pero comparten no solamente el autoritarismo de los otros sino el constante empleo del engaño y la mentira como forma de gobernar. En el caso de José Antonio Kast, en Chile, el uso de la falacia y la mentira fue la piedra angular de su campaña electoral retratándose, a juicio de no pocos críticos, como un mentiroso compulsivo, conducta que ha sido replicada por la generalidad de su equipo y partidarios. Esta forma de proceder no es original: fue recomendada a todos los miembros de esa congregación planetaria por el ideologo Stephen Kevin Bannon, como lo señaláramos en otro de nuestros trabajos. Son personajes sin dinero: los une la tendencia a usar dineros públicos para financiar las organizaciones políticas que crean. Kast dirigió una empresa que se financiaba con dineros del Estado Húngaro. La generalidad de la nueva élite política planetaria no posee fortunas; de ahí su interés por acceder a dineros estatales.  No debe sorprender que esa élite efectúe acciones reñidas no solamente con la moral y las buenas costumbres sino incurra en verdaderas acciones delictuales..

Donald Trump es, además, el más singular personaje en esta galería de sujetos desmesurados. Sin lugar a dudas, es su sobrina, la psicóloga Mary Trump ─quien escribió un libro sobre sus patologías─, la persona más indicada para describir al que considera el

“[…] hombre más peligroso del mundo”.

La vida de Donald Trump es un conjunto de farsas y engaños. No fue bueno para los estudios ─lo que no es delito; pero sí el engaño perpetrado para su ingreso a la Universidad─: debió falsear el exámen estandarizado (SAT) con el que se evalúa a los estudiantes para ser admitidos en ese plantel. Según su sobrina, contrató a

“[…] un niño inteligente con reputación de ser bueno en los exámenes, para hacer sus SAT por él […] Donald, que nunca careció de fondos, pagó bien a su amigo”[8].

Su cercanía con Jeffrey Epstein ─al igual que otros miembros de esa Cofradía─ puede explicarse a partir del hecho que relata Mary cuando señala que Trump habia escrito un libro intitulado ‘El arte del contra ataque’, que ella debía revisar y ser remunerada por ese trabajo. Según la psicóloga, le entregó

“[…] un ofendido compendio de mujeres con las que esperaba salir pero que, después de rechazarle, se convirtieron de repente en las personas más detestables, feas y gordas que había conocido nunca”[9].

Trump no vacila en reclutar para sí a elementos delictuales; lo hizo al indultar al ex presidente de Honduras Juan Orlando Hernández, para los efectos de consolidar el poder de la tecnocracia digital en la región[10]; estos vínculos se han extendido al actual presidente de esa nación Nasry Asfura (alias ‘Papi a la Orden’), a quien apoyó económicamente y con tecnología en las últimas elecciones.

Ama la muerte y la destrucción; no vacila en ordenar la ejecución de pescadores latinoamericanos y acusarlos de narcotraficantes sin que medie sentencia de algún tribunal. Adopta, a menudo, comportamientos infantiles, como cuando se solaza pensando en la estatua de oro que podrían levantarle en el resort de Palestina. O cuando formula rogativas para que se le otorgue el Premio Nobel de la Paz, mientras bombardea ciudades y campos.

Mileikowsky no lo hace mejor. A poco de publicada la entrevista de Tucker Carlson a Hunter Biden (que hemos citado) los medios periodísticos denunciaron otra ‘gracia’ de ‘Bibi’ al disponer que el ejército israelí usara fósforo blanco en contra de la población libanesa, violando groseramente los acuerdos de las Naciones Unidas. Y hace poco, se ha anunciado la creación de un patíbulo con varias horcas para la ejecución colectiva de palestinos, con una galería de palcos destinados a quienes concurran a presenciar esas ejecuciones[11].

Israel mantiene un convenio con Palantir desde enero de 2024 para el suministro de tecnología militar. Alexander Karp, CEO de esa empresa, ha expresado su abierto y decidido apoyo al gobierno israelí. Para el exterminio del pueblo palestino, Palantir ha ayudado al ejército israelí en la planificación de operaciones y en la selección de objetivos, que incluye hasta la ubicación de las personas a quienes se va a asesinar[12].

De Javier Milei casi todo es conocido, pero no está de más recordar su absoluta conformidad con las ejecuciones de palestinos, libaneses y sirios por parte de Israel, lo que pone en evidencia su conducta manifiestamente necrofílica. Es un personaje con perturbaciones psíquicas: su propia vicepresidenta Victoria Villarruel confiesa estar preocupada por el estado de su salud mental:

“Me preocupa profundamente que el presidente de la Nación replique insensateces e inventos. Tengo genuina preocupación por su estado y por las persecuciones imaginarias que replica en Argentina y el exterior […][13]

Y sobre un proyecto que Milei había presentado en esos días:

“Es un concurso de exabruptos y delirios. La palabra no se respeta y no se hacen responsables de lo que dicen ni de lo que hacen”[14].

Tan desmesurado como los nombrados es el actual presidente de Colombia Abelardo de la Espriella quien, en la primera quincena de agosto, sin importale el terremoto que asoló a esa nación, dió, en el cambio de mando ─y con una frialdad que aterra─, su inmediato apoyo a Israel por la toma y posesión de Los Altos del Golán, además de anunciar, estruendosamente, que Colombia pasaba a ser parte del programa del programa de Trump ‘Escudo de las Américas’.

CARÁCTER SOCIAL DE LA REPRESENTACIÓN POLITICA DE LA TECNOCRACIA DIGITAL

Sostenemos nosotros, aquí, que la representación política de la tecnocracia digital posee un carácter social que es común a todos quienes forman parte de tal élite. Es más: nos atrevemos a afirmar que ese carácter social no es solamente común a ellos sino, además, identifica a la propia tecnocracia digital y a ésta con su representación política. Queremos afirmar que existe una directa relación entre dicha élite y sus mandantes, entre representantes y representados. Que unos son a otros como éstos son a aquellos, lo que los hace extremadamente peligrosos en el ejercicio de sus funciones. En palabras más directas: existen poderosos vínculos que se establecen entre agentes y mandantes, relación no diferente a la que existe entre otros grupos sociales, regida generalmente por las reglas de la repetición[15].

Los rasgos que unen a esta élite no son solamente los indicados precedentemente. Sigmund Freud observó que los bebés tienden a apoderarse no solamente de aquello que se les presenta sino, también, a no devolverlo. Tal deseo de poseer es tan poderoso que les hace retener hasta sus propias heces. A ese comportamiento le llamó ´carácter anal´. Nuestra opinión es que quienes integran la élite política planetaria son detentadores de ese rasgo. Al igual que sus mandantes. Porque el original determina la suerte de la copia como lo principal lo hace con lo accesorio. No de otra manera puede explicarse la inmensa fortuna que amasan esos sujetos.

La necrofilia identifica, también a la élite planetaria. El gozo de ver sufrir y morir de la peor manera, a quienes odian, los domina. Es más que una maldad. Es una perversión. Una alteración manifiesta de la naturaleza humana. Tomo en mis manos las declaraciones del ministro israelí Itamar Ben Gvir, luego de haber afirmado que le gustaría que se matase entre 30 y 40 palestinos cada noche:

«Dicen que yo causo daño internacionalmente, que a la gente en todo el mundo no le gusta lo que estoy haciendo en las cárceles. ¿Perdón? Al mundo tampoco le gusta que respiremos. Al mundo ni siquiera le gusta el hecho de que respiremos. ¿Y qué? ¿Se supone que yo actúe de acuerdo con el mundo?«[16].

¿Sorprendente? No. En modo alguno. Los miembros latinoamericanos de la elite planetaria como Javier Milei, Rodrigo Paz, Jair Bolsonaro, no son personajes ajenos al actuar de la élite sionista.

El sadismo es, también, un rasgo distintivo de gran parte de la elite política planetaria. Y como este rasgo no se presenta solo sino acoplado a su anverso ─el masoquismo─ encontramos uniones perfectas en grupos sociales ansiosos de ser conducidos por estos energúmenos que se realizan en la sumisión de sus seguidores.

¿Son egoístas? Por cierto que lo son. Y prejuiciosos, como ocurre cuando culpabilizan de todos los males a los ‘zurdos’ o a los ‘comunistas’; son, también, exclusivos y excluyentes, al prohibir la entrada de pobres a la ciudad Próspera, en la isla Roatán. O cuando sólo extraen de su entorno aquellos que van a gobernar con ellos. Ningún pobre, porque el pobre está excluido. El titular de un diario español denunciaba, hace poco “Un gobierno de millonarios: Trump nombró para su administración a 57 personas con un patrimonio de más de 100 millones”[17]. De dólares, por supuesto.

 

ARRIBANDO A LATINOAMERICA Y A CHILE

Podría suponerse que los hechos más arriba expuestos jamás deberían suceder en esta región, pues son propios de otras culturas. Craso error. Los recientes hechos ocurridos a propósito del intento de asesinar a la abogada Nadia Beller en Bolivia nos señalan todo lo contrario: que la perversión de esta nueva élite ha llegado hasta nuestras fronteras para instalarse con inusitada crueldad. El diálogo de Fernando Cerimedo, pareja de la abogada Beller, con uno de sus lacayos, a fin de consumar el crímen en contra de la profesional, lo comprueba:

“No digas a nadie, pero nos vendió la amiga de Enrique, ¿te acuerdas? La Nadia. O la eliminamos ya o estamos jodidos, ¿Conocés a alguien que pueda hacer el trabajo?”[18]

Cuando la perversión se consuma, o cuando más y más refinada se torna ─como cuando se instalan ‘palcos’ para presenciar las ejecuciones─ la especie humana ya no es la misma: se ha degenerado. Ha devenido en otra estructura viva. En una armazón monstruosa. Como aquella que conocimos, en Chile, bajo la dictadura. Hoy, cuando aparecen quienes defienden esas prácticas y piden indultar a los condenados por violar los derechos humanos, nos parece recibir una advertencia. No seamos ingenuos. No creamos cuando nos dicen que esos sucesos no van a suceder en este país. Eso es falso. Ya están sucediendo. Lo ocurrido con Cerimedo es la constatacón de todo ello.

 

Manuel Acuña Asenjo

Estocolmo, agosto de 2026

[1] Rawnsley, Jessica: “Trump se escondio en un cointenedor de comida para cambiar de avion en secreto por una amenaza de Irán”, BBC News, 11 agosto de 2026.

[2] Fromm, Erich: “Psicoanálisis de la sociedad contemporánea”, Fondo de Cultura Económica, Madrid, 1990, pág.71.

[3] Acuña, Manuel: ”Necrofilia y poder político”, julio de 2025, disponible en INTERNET.

[4] Redacción: ”Hunter Biden: ’Netanyahu es la maldad encarnada’”, RT, 10 de agosto de 2026.

[5] Redacción: “Ministro radical de Netanyahu aboga por matar de ´30 a 40’ palestinos cada noche en Gaza”, RT, 16 de agosto de 2026.

[6] Con Peter Thiel ─socio de Alexander Karp─ mantuvo Epstein vínculos de amistad. Hicieron negocios y tuvieron un intenso intercambio de relaciones comerciales entre 2014 y 2019.

[7] Redacción: “Sale a la luz la misteriosa esposa del CEO de Anthropic”, BAE Negocios, 14 de agosto de 2026.

[8] Redacción: ”Mary Trump: cinco impactantes pasajes del revelador libro de la sobrina del presidente de los Estados Unidos”, BBC News, 8 de julio de 2020.

[9] Redacción: ”Mary Trump: cinco impactantes pasajes del revelador libro de la sobrina del presidente de los Estados Unidos”, BBC News, 8 de julio de 2020.

[10] Hernández estaba preso en USA por narcotráfico y fue indultado por Trump, probablemente, para afirmar los intereses de uno de los dueños de Palantir (Peter Thiel) quien construyó una verdadera ciudad (Próspera) en la isla Roatán, donde está prohibido el ingreso de personas que no pertenezcan a la élite planetaria.

[11] Redacción: “Israel construirá una unidad de horcas para palestinos con palcos para presenciar las ejecuciones”, RT, 18 de agosto de 2026.

[12] Redacción: ”Qué se sabe sobre el papel desempenado por Palantir en Gaza?”, ‘Le Grand Continent’, octubre 4, 2025.

[13] Redacción: ”’Tengo preocupación por su estado’: Victoria Villarruel apuntó contra la salud mental de Milei”, ‘El Dia´, julio 30, 2026.

[14] Redacción: Id.(13).

[15] Véase, al respecto, de Gilles Deleuze, ‘Diferencia y repetición’.

[16] Redacción: “Excelente: El ministro radical de Netanyahu, que llamó a matar ’30 0 40 palestinos cada noche desafía a sus críticos”, RT, 23 de agosto de 2026. La negrita es del original.

[17] ’El País’, 18 de agosto de 2026.

[18] Ruvenal, Caio: “Detenido en Bolivia Fernando Cerimedo, asesor de Milei y Paz, tras un ataque con sicarios a su ex pareja”, ‘El País’, 19 de agosto de 2026.

Autor

  • Manuel Acuña Asenjo

    Ex Director Banco Central de Chile
    Ex Gerente de la oficina en Santiago de la Compañçia de Cobre ‘Salvador’
    Ex Dirigente Sindical (bancario)
    Comité de Defensa de los Derechos Humanos y Sindicales CODEHS
    Asamblea Permanente de Solidaridad y Derechos Humanos
    Sociedad de Escritores de Chile SECH

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