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De Cerimedo a La Moneda: el eslabón que falta

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¿Quién trabajaba con Fernando Cerimedo en Chile? Nadia Beller afirma que el operador argentino participó en la campaña presidencial de Kast y que sus operaciones incluían bots y “generadores de opinión”. Los antecedentes de Neuroc, Dress y Felipe Costabal llevan ahora las preguntas hasta La Moneda.

La historia que comienza a instalarse, todavía con cautela, en la prensa chilena corre el riesgo de ser contada al revés. Fernando Cerimedo no se convirtió en un problema para el gobierno de José Antonio Kast porque Evelyn Matthei o algunos parlamentarios de oposición decidieran levantar sospechas sobre una red de bots. Las denuncias políticas llegaron después. Antes estaban los hechos, las personas y las conexiones.

Cerimedo trabajó en Chile. Su empresa Numen realizó encuestas para Casa Común por el Rechazo en 2020. Personas que participaron de ese espacio llegaron después al entorno más próximo de Kast. Felipe Costabal terminó dirigiendo su estrategia digital y hoy encabeza la Secretaría de Comunicaciones de La Moneda. Alejandro Irarrázaval llegó al Segundo Piso. Ignacio Dülger también pasó por el equipo presidencial.

Después aparecieron Neuroc, Dress y otras cuentas anónimas. Algunas mantuvieron contactos documentados con integrantes del entorno republicano. Neuroc llegó a afirmar que su grupo hablaba habitualmente con el community manager de Kast.

Y ahora Nadia Beller, expareja de Cerimedo y una persona que conoció desde dentro sus actividades durante los últimos años, introduce una pieza nueva: afirma que el argentino participó de alguna manera en la campaña que llevó a Kast a La Moneda, que celebró su victoria como propia y que incluso evaluó viajar a Chile para asistir a la transmisión del mando.




Beller no ha exhibido hasta ahora documentos que demuestren esa participación.

Pero ha señalado exactamente dónde buscar.

Cerimedo estuvo aquí

El punto de partida está suficientemente documentado.

En 2020, Fernando Cerimedo trabajó para Casa Común por el Rechazo, agrupación articulada por empresarios para intervenir en la campaña del plebiscito constitucional. Numen realizó al menos tres encuestas para ese espacio.

Una de ellas recibió una extraordinaria exposición cuando El Mercurio llevó a su portada del 6 de septiembre la noticia de que las diferencias entre Apruebo y Rechazo se estaban estrechando.

El resultado electoral demostraría después la enorme distancia entre aquella medición y las urnas: el Apruebo obtuvo 78,28% y el Rechazo 21,72%.

Pero Casa Común resulta hoy interesante por otra razón.

Por allí pasaron personas que posteriormente acompañaron a Kast hasta el Palacio de Gobierno. El Mostrador ha identificado entre ellas a Alejandro Irarrázaval y Felipe Costabal, actualmente jefe de asesores del Segundo Piso y director de la Secom, respectivamente.

Nada de esto demuestra que ambos hayan participado de operaciones digitales de Cerimedo.

Demuestra algo mucho más sencillo: Cerimedo y figuras que actualmente ocupan posiciones estratégicas en La Moneda coincidieron en el mismo espacio político-electoral del Rechazo.

No es una denuncia de la oposición.

Es un hecho anterior a ella.

De Casa Común a La Moneda

La trayectoria de Felipe Costabal adquiere particular interés.

Después de Casa Común estuvo al frente de la estrategia digital de Kast. Con el triunfo presidencial llegó finalmente a la Secom, desde donde se conduce la comunicación gubernamental.

Y es durante ese período intermedio cuando aparece Neuroc.

CIPER obtuvo una conversación privada de noviembre de 2024 en la cual quien administraba esa cuenta decía pertenecer a un grupo amplio de activistas digitales de derecha y, refiriéndose al entorno de Kast, aseguraba:

“Hablamos a menudo con su CM”.

CIPER estableció posteriormente que la estrategia digital de Kast era dirigida por Costabal, acompañado por Sergio Turra y María Ignacia Porcile.

La precisión aquí resulta indispensable: no sabemos quién era el “CM” al que se refería Neuroc y no existe evidencia para afirmar que fuera Costabal.

Lo que sí sabemos es que Neuroc decía mantener comunicación habitual con alguien perteneciente al aparato digital de Kast mientras Costabal encabezaba aquella estrategia.

La cuenta oficial de José Antonio Kast, además, seguía a Neuroc y a otras cuentas cuestionadas, entre ellas @Kasterizado, cuyos contenidos Neuroc amplificaba.

Es decir, Neuroc no apareció repentinamente en agosto de 2026 a propósito de la detención de Cerimedo.

Estaba allí desde antes.

Dress tampoco estaba aislado

Después está Dress.

CIPER obtuvo mensajes directos intercambiados entre esa cuenta e Iván Poduje, quien posteriormente se incorporó al equipo programático de Kast.

En junio de 2024, Dress advirtió a Poduje que sería objeto de ataques y afirmó disponer de personas infiltradas en grupos frenteamplistas. Poduje respondió:

“Tenemos un café pendiente”.

CIPER documentó también comunicaciones de Poduje con otras cuentas del mismo ambiente digital.

Nada de eso demuestra que el comando de Kast dirigiera a Dress.

Pero sí destruye una explicación demasiado cómoda: que se trataba simplemente de desconocidos encerrados en sus casas, actuando espontáneamente y sin contactos con el mundo político.

Algunos contactos existieron. Y están documentados.

Republicanos sabía de Neuroc

Hay un antecedente todavía más difícil de ignorar.

El 21 de abril de 2025, una mujer que denunciaba haber sido hostigada digitalmente llegó hasta la sede del Partido Republicano y se reunió con su presidente, Arturo Squella.

Según documentación posteriormente entregada a Fiscalía y revisada por CIPER, llevaba antecedentes sobre Neuroc, incluida información acerca de la persona que estaría detrás de la cuenta, mensajes y registros del hostigamiento.

Pidió a Squella que interviniera.

Meses después se desplegó la ofensiva digital contra Evelyn Matthei, que incluyó la circulación de contenidos destinados a instalar dudas sobre su estado de salud.

Informes elaborados desde Chile Vamos identificaron a Neuroc y Dress entre las cuentas relevantes de aquella operación y describieron mecanismos mediante los cuales determinados perfiles producían contenidos que después eran amplificados por otros.

Esto tampoco demuestra que el Partido Republicano controlara esas cuentas.

Pero hace cada vez más difícil sostener que nadie conocía su existencia.

La testigo que entra en escena

Hasta aquí, la reconstrucción puede realizarse sin Nadia Beller.

Pero la entrevista concedida este viernes por la abogada boliviana a El Mostrador agrega una dimensión nueva.

Cuando le preguntaron directamente si Cerimedo le había hablado de clientes políticos en Chile, Beller respondió que su expareja “era cercano, tenía proximidad y había participado de alguna manera con Kast”.

Recordó incluso una discusión entre ambos porque Cerimedo quería asistir a la transmisión del mando presidencial y ellos tenían otros planes. Y agregó que cuando Kast ganó, Cerimedo celebró el resultado como un triunfo propio.

En una entrevista separada con Bío Bío, Beller agregó otro detalle: según su recuerdo, Cerimedo decía haber “hecho un nuevo Presidente” y durante la jornada electoral chilena permaneció pendiente de los resultados y manteniendo contactos con Chile.

Son declaraciones de enorme interés.

Pero siguen siendo declaraciones.

No existe todavía documentación pública que demuestre que Cerimedo trabajó para la campaña presidencial de Kast en 2025.

La distinción importa.

Beller fue pareja de Cerimedo y tuvo acceso privilegiado a su vida personal y profesional, pero sus afirmaciones deben ser corroboradas.

La diferencia respecto de hace algunos días es que ahora hay circunstancias concretas susceptibles de comprobación.

¿Cerimedo fue invitado a la transmisión del mando?

¿Quién lo invitó?

¿Quién era su contacto chileno durante la jornada electoral?

¿Existen mensajes entre Cerimedo y integrantes del comando?

¿Quién pagó eventualmente sus servicios?

No son preguntas retóricas.

Tienen respuestas documentales.

Cómo decía Cerimedo que funcionaba Numen

Beller entrega además una descripción particularmente interesante de la maquinaria que, según afirma, Cerimedo decía operar.

Numen vendía, relata, un paquete informático basado en segmentación de públicos e inteligencia artificial capaz de operar con “miles de cuentas” que aparentaban corresponder a personas reales.

Su función consistía en identificar intereses, intervenir conversaciones y atacar determinadas candidaturas. Beller lo describe directamente como producción de fake news y “guerra sucia”.

Más adelante introduce una distinción todavía más interesante: Cerimedo aseguraba que no trabajaba simplemente con bots convencionales, sino mediante inteligencia artificial. También hablaba de equipos mayores destinados al “control electoral”.

Nuevamente: estamos reproduciendo lo que Beller dice que Cerimedo le contaba.

Pero entonces aparece una expresión que merece atención.

Los “generadores de opinión”

Beller afirma que las operaciones de Cerimedo en Chile “no operaron solo con granjas de bots, sino también con generadores de opinión”.

Habla de “todo un equipo de trabajo”.

El concepto resulta particularmente interesante a la luz de Neuroc, Dress y las demás cuentas que venimos conociendo.

Porque quizá llevamos meses formulando mal la pregunta.

Un bot es una cuenta automatizada. Un troll puede ser una persona real que utiliza una identidad anónima. Y un “generador de opinión”, utilizando el vocabulario que Beller atribuye a Cerimedo, podría ser perfectamente una persona que produce contenidos destinados a ser posteriormente amplificados por otras cuentas.

No sabemos si Neuroc o Dress tuvieron relación alguna con Cerimedo.

Pero ahora sabemos que una persona que conoció íntimamente su actividad afirma que su operación chilena incluía precisamente personas dedicadas a generar opinión y no solamente automatización digital.

Es el eslabón que hay que buscar.

¿2020 o 2022?

Beller entrega además una pista que podría abrir otro capítulo.

Afirma que Cerimedo le contó haber trabajado durante el proceso constituyente chileno con diputados, senadores, corrientes de opinión y granjas de bots. Según ella, se refería al episodio jactándose de que “lo hizo, lo ganó y lo logró”.

La frase plantea un problema cronológico.

Cerimedo trabajó documentadamente durante el plebiscito de entrada de 2020.

Pero perdió.

El Rechazo obtuvo apenas 21,72%.

Dos años después ocurrió exactamente lo contrario: el 4 de septiembre de 2022, el Rechazo a la propuesta constitucional ganó con 61,86%.

Y entre ambos acontecimientos existe un dato que merece mucha más investigación: Numen SpA fue constituida en Chile en abril de 2022.

¿Qué hizo aquella sociedad durante los meses previos al plebiscito?

¿Quiénes fueron sus clientes?

¿Emitió facturas?

¿Contrató servicios?

¿Quién la representaba en Chile?

¿Participó de alguna manera en la campaña del Rechazo de 2022?

Las palabras de Beller no responden esas preguntas.

Pero obligan a formularlas.

La “huelga” contra la Secom

Y entonces llegamos a 2026.

Kast ya gobierna.

Costabal dirige la Secom.

En marzo, varias cuentas digitales afines al oficialismo protagonizan un episodio insólito: reclaman públicamente contra la estrategia comunicacional del Gobierno, algunas hablan de “minutas” y anuncian una especie de huelga hasta que La Moneda corrija sus problemas comunicacionales.

Entre los perfiles de ese ecosistema aparecen Neuroc, Dress, Kasterizador y otras cuentas.

El diputado Gonzalo Winter pidió ahora al Gobierno que informe cómo se elaboran las minutas comunicacionales, quién tiene acceso a ellas y cómo son distribuidas. También quiere saber si Secom coordinó, financió o proporcionó material a esas cuentas y si funcionarios del Gobierno han mantenido relaciones profesionales o contractuales con Cerimedo, Numen o sociedades vinculadas.

La pregunta resulta inevitable:

¿Cómo puede un conjunto de supuestos simpatizantes independientes declararse en huelga contra una oficina gubernamental por considerar deficiente su estrategia comunicacional?

¿A qué llamaban “minutear”?

¿Quién entregaba esas minutas?

La Moneda puede responder.

Y Cerimedo cae

El 18 de agosto Fernando Cerimedo fue detenido en Bolivia.

La Fiscalía incautó teléfonos, computadores y otros dispositivos. Los peritajes han comenzado a recuperar anotaciones, conversaciones y datos financieros.

Poco después desaparecieron Neuroc y Dress.

La coincidencia llamó inmediatamente la atención de Evelyn Matthei.

Pero aquí también hay que ser rigurosos: Neuroc había anunciado su retiro antes de la detención. La proximidad temporal no demuestra ninguna conexión con Cerimedo.

La diferencia es que ahora esa hipótesis puede investigarse técnicamente.

El diputado Juan Santana pidió al Ministerio Público preservar correos electrónicos, números telefónicos, direcciones IP y dispositivos asociados a esas cuentas antes de que los registros desaparezcan.

Si esa información pudiera contrastarse algún día con los dispositivos incautados en Bolivia, la pregunta podría dejar de ser política.

Tendría una respuesta informática.

El eslabón sigue faltando

La incorporación del testimonio de Nadia Beller no permite escribir que Cerimedo controlaba Neuroc o Dress.

Tampoco permite afirmar que Felipe Costabal coordinaba esas cuentas.

Ni demuestra que Secom haya financiado o dirigido una estructura de propaganda anónima.

Ese eslabón todavía falta.

Pero el espacio entre los distintos puntos comienza a reducirse.

Cerimedo trabajó en Chile.

Numen trabajó en Chile.

Casa Común contrató sus servicios.

Costabal e Irarrázaval participaron de aquel ambiente político.

Numen constituyó posteriormente una sociedad chilena.

Costabal terminó dirigiendo la estrategia digital de Kast.

Neuroc dijo hablar habitualmente con el community manager de Kast.

Dress intercambió mensajes con integrantes de su entorno.

El Partido Republicano recibió antecedentes sobre Neuroc meses antes de la ofensiva contra Matthei.

Las cuentas reclamaron posteriormente contra la Secom y hablaron de “minutas”.

Costabal dirige hoy esa Secom.

Y ahora la expareja de Cerimedo afirma que el argentino participó en la campaña de Kast, celebró su victoria como propia y que su operación chilena incluía “generadores de opinión”.

Falta demostrar cómo se conectan esos puntos.

Pero ya no parece razonable fingir que los puntos no existen.

La pregunta está en La Moneda

Por eso resulta tan conveniente reducir el caso a una ofensiva de Evelyn Matthei y la oposición contra el Gobierno.

Ese encuadre transforma hechos verificables en una disputa entre adversarios políticos y permite responder a cada antecedente con una declaración.

El periodismo tiene otra tarea.

Seguir documentos.

Identificar sociedades.

Reconstruir pagos.

Recuperar conversaciones.

Establecer quién manejaba las cuentas.

Determinar quién hablaba con quién.

Y preguntar qué ocurrió entre Numen, Casa Común, el Rechazo de 2022 y la campaña presidencial de 2025.

La investigación boliviana abrió accidentalmente una puerta. Del teléfono de Cerimedo ya están emergiendo mensajes, anotaciones y movimientos financieros. Es perfectamente posible que allí no exista nada relacionado con Chile.

Pero también es posible comprobarlo.

Y ahora Nadia Beller ha agregado una pregunta extraordinariamente sencilla:

Si Fernando Cerimedo realmente se jactaba de haber ayudado a elegir a José Antonio Kast, ¿para quién trabajaba en Chile?

La respuesta no está en las acusaciones de la oposición.

Tampoco en las declaraciones de Evelyn Matthei.

Debe estar en contratos, transferencias, teléfonos, correos, IP, sociedades y conversaciones.

Y una parte de esas respuestas puede encontrarse en Bolivia.

La otra está mucho más cerca.

Está en La Moneda.

Félix Montano

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