
A 53 años del golpe: Centro Memoria y Futuro llama a una amplia unidad en defensa de la democracia y la soberanía
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La organización advierte sobre un escenario regional marcado por el avance de gobiernos de extrema derecha y una renovada influencia de Estados Unidos en América Latina. En su declaración por un nuevo aniversario del golpe de Estado de 1973, reivindica el ejemplo de Salvador Allende y llama a defender los derechos sociales, las libertades públicas y la soberanía nacional.
A 53 años del golpe de Estado cívico-militar del 11 de septiembre de 1973, el Centro de Formación Memoria y Futuro difundió una declaración en la que vincula la memoria histórica de aquella jornada con los desafíos políticos que, a su juicio, enfrenta actualmente Chile y América Latina.
El documento sostiene que la región atraviesa «un momento particularmente desafiante» y advierte sobre una renovada amenaza a la soberanía de los países latinoamericanos y caribeños. La organización interpreta la política de la administración de Donald Trump hacia el continente como una actualización de la doctrina Monroe, bajo una concepción que volvería a considerar a América Latina como el «patio trasero» de Estados Unidos.
La declaración sitúa esta situación en un contexto político regional caracterizado por el ascenso de gobiernos de extrema derecha y menciona como excepciones, entre otros países, a México y Brasil. También incluye a Chile dentro de este ciclo político y sostiene que el avance de las derechas debe analizarse considerando las debilidades que mostraron anteriores gobiernos progresistas para transformar el modelo neoliberal, fortalecer las democracias y construir un discurso capaz de responder a las demandas de progreso económico y seguridad ciudadana.
Poder mediático, redes sociales y democracia
Uno de los aspectos centrales de la declaración es su crítica al funcionamiento contemporáneo de los sistemas democráticos. El Centro de Formación Memoria y Futuro atribuye parte importante del avance electoral de las derechas al peso del poder mediático y al creciente papel de las redes sociales, donde identifica la intervención de trolls, bots y sistemas automatizados capaces de influir sobre la opinión pública.
Desde esa perspectiva, el documento establece una diferencia entre las formas mediante las cuales se produjo la ruptura democrática de 1973 y los mecanismos de disputa por el poder existentes en la actualidad.
Según la organización, hace 53 años fue necesario recurrir a las Fuerzas Armadas, bombardear La Moneda y destruir violentamente el orden constitucional para derrocar al gobierno de Salvador Allende. Hoy, sostiene, existen mecanismos mucho más sofisticados para condicionar la voluntad ciudadana mediante la concentración de los medios de comunicación, las campañas digitales y la manipulación política de temores y frustraciones sociales.
La declaración plantea así una lectura del 11 de septiembre que no se limita a la conmemoración histórica. Su preocupación está puesta también en las condiciones que permiten preservar una democracia efectiva en sociedades donde el poder económico, comunicacional y tecnológico tiene una creciente capacidad para intervenir en la formación de la opinión pública.
Allende como referencia para el presente
En su tramo final, el documento reivindica expresamente la figura de Salvador Allende y su resistencia en La Moneda durante el golpe de Estado. También recuerda a quienes enfrentaron a la dictadura durante los 17 años siguientes.
La organización vincula esa memoria con problemas actuales y llama a defender «la soberanía nacional», los derechos sociales, las libertades públicas y el patrimonio fiscal. Desde esa perspectiva, sostiene que el recuerdo de Allende no debe quedar reducido a un ejercicio conmemorativo, sino proyectarse hacia las disputas democráticas del presente.
El pronunciamiento culmina con un llamado político a construir «la unidad más amplia» entre quienes estén dispuestos a defender y profundizar las conquistas democráticas y la soberanía nacional.
«Hoy, hay que promover la unidad más amplia de todos los dispuestos a defender y profundizar las conquistas democráticas y la soberanía nacional», señala la declaración, que concluye expresando su confianza en que una ciudadanía que describe como desesperanzada volverá a movilizarse «con dignidad por sus derechos y su libertad».
A 53 años del bombardeo de La Moneda, el documento del Centro de Formación Memoria y Futuro propone así mirar el 11 de septiembre no solamente desde la memoria de la tragedia y de sus víctimas, sino desde una pregunta que continúa abierta: qué condiciones políticas, sociales e institucionales son necesarias para que la democracia sea capaz de defenderse frente a nuevas formas de concentración del poder y, al mismo tiempo, responder a las demandas de una sociedad marcada por la desigualdad, la inseguridad y la pérdida de expectativas.
