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Kast entra a octubre bajo presión: siete meses de Gobierno entre economía débil, conflictos políticos y movilización social

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El Gobierno cerró septiembre con el desempleo en 9,6%, una caída de 5,7% de la producción industrial y un Imacec de agosto de -1%. A ello se suman una nueva y fuerte alza de los combustibles, dificultades para sacar adelante parte de su agenda de seguridad, nuevas salidas de autoridades regionales y una movilización estudiantil y sindical que este jueves coincide con el inicio de la discusión del Presupuesto 2027. A siete meses de asumir, La Moneda entra en octubre obligada a responder simultáneamente en varios frentes.

Siete meses después de instalarse en La Moneda, el Gobierno de José Antonio Kast entra en octubre en un escenario considerablemente más complejo que aquel con el que comenzó su administración.

No existe un único acontecimiento que permita hablar de un cambio de ciclo. Tampoco todos los problemas que enfrenta el Ejecutivo tienen un mismo origen. Pero durante las últimas semanas se ha producido una acumulación de señales económicas, políticas y sociales que obliga al Gobierno a reaccionar simultáneamente en ámbitos que hasta hace poco intentaba administrar de manera separada.

El dato más reciente llegó este jueves desde el Banco Central.




El Imacec de agosto cayó 1,0% respecto del mismo mes del año anterior, mientras la serie desestacionalizada disminuyó 0,7% respecto de julio. El principal responsable fue la minería, cuya actividad cayó 17,4%, particularmente por la menor extracción de cobre. El Imacec no minero, en cambio, creció 1,4% anual.

La cifra no constituye por sí sola una recesión, pero se agrega a una serie de indicadores que muestran una economía debilitada.

Un día antes, el INE había informado que el desempleo alcanzó 9,6% en el trimestre junio-agosto, un punto porcentual más que hace doce meses. El número de personas ocupadas cayó 0,9% y el empleo asalariado formal retrocedió 2,9%.

El desempleo femenino llegó al 10,3%.

Y durante la tarde del miércoles se conoció además que la producción industrial cayó 5,7% interanual en agosto, con una reducción especialmente pronunciada de la actividad minera.

La fotografía económica con que termina septiembre es, por tanto, difícil de ignorar: actividad en retroceso durante agosto, menor producción industrial y cerca de un millón de personas buscando empleo sin encontrarlo.

La respuesta: Chile Despega

El Gobierno conocía la gravedad del problema laboral antes de conocerse estas últimas cifras.

Por eso, el lunes presentó Chile Despega, un paquete de $1,3 billones que promete generar más de 100 mil empleos mediante inversión pública, subsidios a la contratación, garantías para pequeñas empresas y aceleración de obras.

La iniciativa supone, entre otras medidas, $91 mil millones en subsidios al empleo, una cartera extraordinaria de obras públicas y mayores recursos de liquidez para empresas.

El giro es significativo.

Durante su instalación, el Ejecutivo puso gran parte del énfasis económico en destrabar la inversión privada, reducir regulación y mejorar las condiciones para el crecimiento.

Ahora debe complementar esa estrategia con instrumentos mucho más directamente estatales: gasto en infraestructura, contratación subsidiada y garantías públicas.

No existe contradicción necesaria entre ambas políticas. Pero sí revela que la recuperación del empleo no está llegando con la rapidez que esperaba La Moneda.

El desafío será ahora la ejecución.

Crear 100 mil empleos sería significativo, pero no basta con anunciarlos. Importa cuánto tardarán en materializarse, cuánto durarán y cuántos serán trabajos formales.

Las próximas mediciones laborales comenzarán a convertirse en el primer examen concreto del programa.

El combustible vuelve a golpear el bolsillo

A la debilidad de la actividad se suma desde este jueves un nuevo aumento de los combustibles.

La gasolina de 93 octanos sube $39,4 por litro, mientras el diésel aumenta $95. La parafina registra el ajuste más fuerte: $281,8 por litro. Se trata de la cuarta alza consecutiva informada por ENAP.

ENAP no fija los precios finales al consumidor, pero sus variaciones se trasladan posteriormente al mercado.

En el caso del diésel, el incremento acumulado desde fines de julio supera los $300 por litro.

El problema trasciende a quienes utilizan automóvil.

El combustible afecta costos de transporte, distribución y producción y, por esa vía, puede trasladarse parcialmente a precios.

El propio Banco Central ha señalado en su último Informe de Política Monetaria que el alza de los combustibles está deteriorando los ingresos disponibles de hogares y empresas en un contexto en que la demanda interna ya se encuentra debilitada.

Es aquí donde las cifras macroeconómicas comienzan a encontrarse con la economía cotidiana.

Un retroceso en la agenda de seguridad

Los problemas del Gobierno no se limitan a la economía.

Durante septiembre La Moneda debió modificar una de las iniciativas centrales de su Agenda contra el Crimen Organizado y el Terrorismo, ACOT.

El Ejecutivo se abrió a retirar su propuesta de reforma constitucional destinada a crear una nueva modalidad de estado de excepción después de constatar que no reunía los votos necesarios en el Senado.

La iniciativa había sido presentada como una pieza relevante de la estrategia gubernamental de seguridad.

Su modificación no significa que el Gobierno abandone la agenda. El Ejecutivo intenta ahora negociar un texto alternativo y mantener otros componentes de la ACOT.

Pero el episodio muestra una dificultad política que comienza a repetirse: el Gobierno puede instalar con facilidad determinados asuntos en la agenda pública, pero convertirlos en legislación exige acuerdos parlamentarios que no siempre posee.

Y seguridad es precisamente el terreno en que Kast había apostado una parte importante de su capital político.

Salidas y problemas de gestión

El cierre de septiembre también agregó nuevas salidas de autoridades regionales.

En la Región Metropolitana dejaron sus cargos los seremis de Vivienda, Sebastián Norambuena, y de Desarrollo Social, Kattia Durán.

Las razones informadas son diferentes y sería incorrecto presentar todas las renuncias del Gobierno como expresión de una misma crisis.

Pero el número acumulado de autoridades que han dejado cargos durante estos primeros meses empieza a ser políticamente visible.

El problema para cualquier administración nueva no consiste solamente en nombrar equipos. También debe conseguir estabilidad suficiente para que esos equipos implementen las políticas que anuncia.

Esto adquiere especial importancia cuando el Gobierno intenta acelerar inversión pública, vivienda, empleo y programas sociales.

La calle reaparece

Hay otro factor que este jueves vuelve a hacerse visible.

La Confech convocó a un paro nacional y a movilizaciones bajo la consigna “Ni un peso menos para la educación”.

En Santiago la marcha comenzó en el sector de Baquedano, mientras existen convocatorias en distintas regiones.

Pero la movilización ya no involucra exclusivamente a estudiantes universitarios.

Se han sumado organizaciones secundarias, el Colegio de Profesores, sectores sindicales y otras organizaciones sociales.

El movimiento llega después del pañuelazo feminista del lunes y del paro de 48 horas de la salud municipal.

Todavía sería exagerado hablar de una movilización social unificada contra el Gobierno.

Las demandas son distintas, las organizaciones también y no existe por ahora una conducción común.

Pero comienzan a producirse puntos de encuentro.

El principal es el gasto público.

Salud exige mayores recursos. Educación reclama que no existan recortes. Los gobiernos regionales advierten sobre reducciones de sus presupuestos. Y los trabajadores estatales observan con preocupación el proceso de ajuste fiscal.

Por eso la discusión que comienza ahora en el Congreso puede transformarse en algo bastante mayor que una negociación entre parlamentarios y Hacienda.

El primer Presupuesto de Kast

El Gobierno presentó el miércoles por la noche su Presupuesto 2027, el primero elaborado íntegramente por la administración Kast.

El gasto crecerá 1,5%, uno de los incrementos presupuestarios más bajos de las últimas dos décadas si se excluye la contracción posterior a la pandemia.

La apuesta del Ejecutivo consiste en concentrar recursos.

Destina $9,5 billones a crecimiento, trabajo y reconstrucción, un 8,1% más que este año. Seguridad aumenta 9,1%. Salud crece 4,7%. La protección de la niñez sube 4,1%.

Kast aseguró además que los beneficios sociales establecidos por ley —PGU, gratuidad y otras prestaciones— se mantendrán.

Pero para financiar las prioridades el Gobierno también está reduciendo o reformulando programas que considera de bajo desempeño y limitando recursos en otras áreas.

Ahí comenzará probablemente una de las principales disputas políticas de octubre.

Porque el Presupuesto debe resolver varias exigencias simultáneas: controlar las cuentas fiscales, financiar seguridad, recuperar el empleo, acelerar obras públicas, mantener derechos sociales y responder a las demandas que ya están apareciendo en la calle.

No será sencillo.

Siete meses después

El Gobierno de Kast no enfrenta hoy una única crisis.

Eso sería una descripción excesiva.

Pero sí enfrenta una convergencia de presiones que hace siete meses no existía con la misma intensidad.

La economía entrega señales débiles. El desempleo permanece elevado. El costo de los combustibles vuelve a subir. Algunas iniciativas legislativas encuentran resistencia. La rotación de autoridades continúa. Y las organizaciones sociales comienzan a ocupar nuevamente las calles.

La Moneda dispone todavía de instrumentos importantes para responder.

Chile Despega es uno de ellos.

El Presupuesto 2027 será otro.

Pero ambos serán medidos menos por sus anuncios que por sus resultados.

Octubre comienza, por eso, con una pregunta más concreta que ideológica: si el Gobierno será capaz de transformar sus prioridades políticas en empleo, actividad económica, capacidad de gestión y acuerdos suficientes para ejecutar su programa.

Después de siete meses, esa es probablemente la prueba que comienza ahora.

 

Simón del Valle

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