
Trump pone a Brasil bajo la lupa a 48 horas de las elecciones: Washington suspende servicios consulares y crecen las acusaciones de injerencia
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A dos días de la elección presidencial brasileña, Estados Unidos suspendió sus servicios consulares en todo el país alegando preocupaciones de seguridad. La Policía Federal realizó operativos preventivos, pero informó que hasta ahora no encontró elementos que corroboren los riesgos inicialmente señalados. La decisión se suma a declaraciones de Donald Trump, quien dijo seguir “muy de cerca” unos comicios extremadamente ajustados entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, y alimentó nuevas acusaciones de interferencia estadounidense desde sectores del oficialismo brasileño.
Brasil entra este fin de semana en las últimas horas de una de las elecciones presidenciales más disputadas de su historia reciente bajo una tensión adicional: el creciente protagonismo de Estados Unidos en el entorno político de la campaña.
Este viernes, la Embajada estadounidense en Brasilia y los consulados de Estados Unidos suspendieron sus servicios presenciales en todo el país alegando “preocupaciones de seguridad”.
La medida afectó las representaciones en Brasilia, São Paulo, Río de Janeiro, Recife y Porto Alegre e incluyó los trámites de visas y atención consular.
Washington recomendó además a sus ciudadanos evitar las instalaciones diplomáticas estadounidenses mientras estuviera vigente la alerta.
La decisión se produjo apenas dos días antes de la primera vuelta presidencial de este domingo 4 de octubre.
El Departamento de Estado no vinculó públicamente la suspensión con las elecciones y sostuvo que estaba trabajando con las autoridades brasileñas frente a posibles amenazas.
Horas después apareció un dato que añadió incertidumbre.
La Policía Federal brasileña informó que había cumplido órdenes de registro en São Paulo y en las cercanías de Brasilia dentro de una investigación sobre supuestos planes que podrían poner en riesgo instalaciones diplomáticas estadounidenses.
Pero agregó que, hasta el momento, no encontró elementos que permitieran confirmar los riesgos inicialmente identificados, ni estableció vínculos entre los investigados y organizaciones criminales.
La investigación continúa.
Australia decidió también cerrar temporalmente su embajada en Brasilia a raíz de las mismas preocupaciones de seguridad.
Trump: “muy de cerca”
El episodio se produjo apenas horas después de nuevas declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump sobre las elecciones brasileñas.
Consultado en Washington sobre cuánto estaba siguiendo la campaña, Trump respondió que lo hacía “muy de cerca” y calificó las elecciones brasileñas como “muy importantes”.
No entregó un respaldo explícito a ninguno de los candidatos.
Sin embargo, la declaración adquiere relevancia por la relación política existente entre Trump y el bolsonarismo.
El principal adversario de Lula da Silva es el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y declarado admirador del mandatario estadounidense.
Flávio Bolsonaro viajó recientemente a Estados Unidos y mantiene contactos con sectores cercanos a la administración Trump. Su hermano Eduardo Bolsonaro reside actualmente en Estados Unidos y ha desarrollado gestiones ante autoridades norteamericanas para impulsar sanciones contra magistrados del Supremo Tribunal Federal brasileño.
Por otro lado, Lula ha convertido durante los últimos meses la defensa de la soberanía brasileña en uno de los ejes de su campaña.
En septiembre, durante su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas, advirtió que Brasil no aceptaría interferencias extranjeras en sus elecciones y rechazó cualquier intento externo de condicionar las decisiones políticas del país.
El PT denuncia una posible interferencia
La suspensión de los servicios consulares provocó rápidamente reacciones políticas.
El presidente del Partido de los Trabajadores, Edinho Silva, sostuvo que la decisión genera sospechas sobre una eventual interferencia estadounidense en la elección y cuestionó la oportunidad de una medida que transmite una señal de inseguridad apenas dos días antes de la votación.
El gobierno de Lula, sin embargo, ha sido más cauteloso.
Fuentes oficiales consultadas por la prensa brasileña expresaron desconfianza ante la decisión estadounidense, pero el Ejecutivo evitó acusar formalmente a Washington de intervenir en el proceso electoral.
La diferencia es importante.
Hasta ahora no existe evidencia pública que demuestre que la suspensión consular tenga una finalidad electoral.
Washington la atribuye a razones de seguridad.
La Policía Federal brasileña confirma que existió una investigación preventiva relacionada con eventuales amenazas contra instalaciones diplomáticas estadounidenses.
Pero también informa que esas sospechas, hasta este viernes, no habían podido ser corroboradas.
Una señal que algunos diplomáticos consideran política
La decisión también generó inquietud entre exdiplomáticos brasileños.
Rubens Barbosa, quien fue embajador de Brasil en Washington, sostuvo que el cierre temporal de las representaciones estadounidenses puede transmitir hacia el exterior la imagen de que existe inseguridad o riesgo institucional en el país.
En su interpretación, eso podría constituir una forma indirecta de influir en el ambiente electoral, aunque reconoció que probablemente no tendrá efectos significativos sobre la decisión de los votantes.
Se trata de una evaluación política del exembajador, no de un hecho comprobado.
Pero refleja el nivel de sensibilidad existente en Brasil respecto de cualquier movimiento de Washington durante las últimas horas de campaña.
Una relación deteriorada
Las sospechas tampoco aparecen en el vacío.
Las relaciones entre Brasilia y Washington se han deteriorado durante el último año.
Lula ha cuestionado las políticas comerciales y diplomáticas de Trump y ha acusado anteriormente a Estados Unidos de utilizar instrumentos económicos para ejercer presión sobre Brasil.
Al mismo tiempo, Washington ha mantenido una relación particularmente tensa con sectores del Poder Judicial brasileño y con el magistrado Alexandre de Moraes, figura central en los procesos contra Jair Bolsonaro y sus aliados.
Flávio Bolsonaro, en cambio, ha presentado una eventual victoria suya como una oportunidad para reconstruir una relación estrecha con la Casa Blanca.
La elección brasileña, por tanto, no decidirá solamente quién ocupará el Palacio de Planalto.
También puede modificar significativamente la orientación internacional de la mayor economía de América Latina.
Una elección extremadamente estrecha
Las últimas encuestas muestran que Lula llega al domingo con ventaja en la primera vuelta, pero sin posibilidades claras de superar el 50% de los votos válidos necesarios para evitar un balotaje.
Una encuesta Datafolha divulgada el jueves situó a Lula en 48% frente a 45% de Flávio Bolsonaro en una eventual segunda vuelta. La diferencia es reducida y otras mediciones muestran escenarios todavía más estrechos.
AtlasIntel/Bloomberg, por ejemplo, registró esta semana prácticamente un empate: 47,7% para Bolsonaro y 47,6% para Lula, diferencia completamente dentro del margen de error.
Si ninguno obtiene la mayoría absoluta este domingo, ambos volverán a enfrentarse el 25 de octubre.
La economía es uno de los asuntos decisivos.
Brasil registra niveles bajos de desempleo y avances en reducción de desigualdad, pero una parte considerable de la población continúa descontenta con el costo de vida. Una encuesta de Quaest divulgada en septiembre mostró que casi la mitad de los brasileños consideraba que su situación económica había empeorado durante el último año.
La seguridad pública también ocupa un lugar central en la campaña.
Mucho más que Brasil
El resultado tendrá consecuencias regionales importantes.
Lula ha mantenido una política exterior orientada hacia una mayor autonomía respecto de Washington, reforzando las relaciones con China, Europa y los BRICS.
Flávio Bolsonaro representa una orientación considerablemente más cercana a Trump y a los sectores conservadores que han avanzado electoralmente en distintos países latinoamericanos.
Reuters ha descrito la elección como especialmente significativa para una izquierda latinoamericana que ha perdido posiciones en diversos países durante los últimos años.
Para Washington, Brasil representa además un actor difícil de ignorar: es la mayor economía de América Latina, miembro del G20 y de los BRICS y una potencia con capacidad para ejercer autonomía diplomática en temas de comercio, seguridad y relaciones con China.
Por eso cada declaración estadounidense adquiere una dimensión mayor.
Las últimas 48 horas
La suspensión de los servicios consulares estadounidenses puede terminar demostrando que respondió exclusivamente a una precaución de seguridad.
La investigación brasileña sigue abierta y podría aportar nuevos antecedentes.
Pero el momento elegido convierte inevitablemente el episodio en un hecho político.
Trump dice observar las elecciones “muy de cerca”.
El PT denuncia posibles señales de injerencia.
El Gobierno brasileño evita por ahora una acusación formal, pero mira con desconfianza los movimientos de Washington.
Y la Policía Federal informa que todavía no ha encontrado elementos que confirmen las amenazas que originaron las medidas preventivas.
Así llega Brasil a las últimas 48 horas antes de votar.
En una elección extremadamente estrecha, con Lula y Flávio Bolsonaro disputando dos proyectos políticos y dos formas muy distintas de relacionarse con Estados Unidos, Washington ha terminado convirtiéndose también en uno de los protagonistas externos de la campaña.
