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Kast no despega y el desgaste alcanza a casi todo su gabinete: siete meses de Gobierno bajo las expectativas ciudadanas

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Las encuestas Cadem y Criteria confirman un escenario de baja aprobación presidencial, pesimismo económico y deterioro de la evaluación ministerial. El 69% considera que Chile va por mal camino y el 68% se declara pesimista sobre el futuro del país. La caída del respaldo al Ejecutivo coincide con el aumento del desempleo, las dificultades económicas y la discusión sobre los recortes del Presupuesto 2027.

A poco más de siete meses de su llegada a La Moneda, el presidente José Antonio Kast enfrenta un escenario de creciente desaprobación ciudadana. Las encuestas difundidas este domingo por Cadem y Criteria muestran que su respaldo se mantiene alrededor del 30%, mientras una amplia mayoría expresa una evaluación negativa de su gestión.

El dato más significativo de la última medición de Plaza Pública Cadem no es solamente que la aprobación presidencial haya descendido al 30%, su nivel más bajo desde marzo. Es que el deterioro alcanza también a prácticamente todo el gabinete y coincide con una percepción mayoritariamente negativa sobre la situación económica, el empleo y el rumbo del país.

Según Cadem, el 65% desaprueba la gestión del mandatario, un punto más que la semana anterior. Su aprobación retrocedió dos puntos, hasta el 30%.




La comparación con el inicio del mandato resulta particularmente reveladora. En la medición del 13 de marzo, inmediatamente después de asumir la Presidencia, Kast registraba un 57% de aprobación. Siete meses después, esa cifra ha disminuido 27 puntos porcentuales.

La encuesta Agenda Criteria, también difundida el domingo, muestra un resultado similar, aunque con una evolución semanal diferente: un 28% aprueba al Presidente, un 60% lo desaprueba y un 12% no manifiesta una posición definida.

En este caso, la aprobación subió un punto respecto de la semana anterior y la desaprobación cayó cuatro. Se trata de una variación favorable para el mandatario, pero dentro de un escenario de respaldo minoritario.

Las dos mediciones, realizadas mediante metodologías propias, coinciden en situar la aprobación presidencial por debajo de un tercio de los consultados.

El gabinete también pierde respaldo

La novedad política más relevante de Cadem es la amplitud del deterioro ministerial.

De los 18 ministros con niveles de conocimiento público superiores al 40% y mediciones comparables entre septiembre y octubre, 17 retrocedieron en aprobación. La única excepción fue Ximena Rincón, quien mantuvo su evaluación en 38%.

La caída más pronunciada corresponde al ministro Louis de Grange, cuya aprobación pasó del 54% al 40%, una disminución de 14 puntos.

Le sigue Claudio Alvarado, con un 37% y una caída de nueve puntos. Fernando Barros y Daniel Mas registran un 42% y un 40%, respectivamente, ambos con retrocesos de ocho puntos.

Tomás Rau, también con una caída de ocho puntos, alcanza un 30% de aprobación. Junto al ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, que registra un 31% y retrocede seis puntos, aparece entre los integrantes peor evaluados del gabinete.

En el extremo superior se encuentran May Chomalí, con 55%; Iván Poduje, con 53%; y Catalina Parot, con 50%. Incluso ellos registran retrocesos respecto de la medición anterior.

El resultado muestra un fenómeno que supera las dificultades de un ministerio determinado. Cuando prácticamente todos los integrantes de un gabinete pierden respaldo durante un mismo período, corresponde examinar tanto sus gestiones individuales como la evaluación general de la conducción gubernamental.

Sin embargo, las encuestas no permiten determinar por sí solas cuánto de esa caída responde a decisiones específicas de cada ministro y cuánto a la pérdida de popularidad presidencial.

Una economía que no consigue mejorar las expectativas

Las percepciones económicas ofrecen un contexto importante para comprender el momento político.

De acuerdo con Cadem, el 87% de los consultados considera que la economía chilena está estancada o retrocediendo. Un 93% evalúa negativamente la situación laboral.

Estas cifras aparecen después de semanas marcadas por nuevas señales de debilidad económica, revisiones a la baja de las expectativas de crecimiento y preocupación por el desempleo.

El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, ocupa un lugar central en este escenario. Su influencia dentro del Gobierno, según la misma encuesta, alcanza el 61%, considerablemente por encima de la de otros integrantes del gabinete.

La combinación resulta políticamente significativa: uno de los ministros percibidos como más influyentes es también uno de los peor evaluados.

La política económica del Ejecutivo ha estado marcada por el énfasis en la contención del gasto fiscal, la reducción de programas y la búsqueda de condiciones favorables para la inversión privada.

El Gobierno presenta estas decisiones como necesarias para ordenar las finanzas públicas y recuperar el crecimiento. Sus críticos cuestionan los efectos que podrían tener sobre el empleo, los servicios públicos y las prestaciones sociales.

La discusión adquirió una dimensión concreta con el ingreso del proyecto de Presupuesto 2027, que ha generado controversias en educación, cultura, medioambiente, gobiernos regionales y distintos programas sociales.

Las encuestas no demuestran que los recortes presupuestarios sean la causa directa de la caída presidencial. Pero muestran que estas decisiones se están adoptando en un contexto de creciente preocupación ciudadana por la economía y el futuro.

El pesimismo alcanza niveles especialmente altos

Cadem también registra un deterioro de las expectativas generales.

El 69% de los encuestados considera que Chile va por mal camino, tres puntos más que la semana anterior. Solamente el 25% estima que el país avanza en la dirección correcta.

Además, un 68% se declara pesimista respecto del futuro nacional.

Según la encuestadora, este último indicador alcanza su nivel más alto desde que comenzó a medirse, en enero de 2015.

La importancia de estas cifras reside en que no se limitan a la evaluación de un presidente o de un ministro. Expresan una percepción más amplia sobre las perspectivas del país.

Un gobierno puede enfrentar desaprobación por decisiones controvertidas y, al mismo tiempo, mantener expectativas favorables sobre el futuro. Los resultados actuales muestran que ambas dimensiones aparecen deterioradas.

Una medición de Criteria difundida el 11 de octubre había registrado otro antecedente: el 82% de los consultados consideraba que la gestión del Gobierno estaba por debajo de sus expectativas iniciales.

Esa pregunta no equivale a la aprobación presidencial, pero permite observar una distancia entre las expectativas depositadas en la nueva administración y la evaluación de sus primeros meses.

El desgaste abre el debate sobre cambios ministeriales

La caída generalizada del gabinete ha reactivado la discusión sobre la conveniencia de introducir modificaciones en el equipo de Gobierno.

Durante este lunes, distintos medios han informado sobre el debate al interior del oficialismo respecto de un eventual ajuste ministerial.

No existe, sin embargo, una decisión formal anunciada que permita afirmar que habrá un cambio de gabinete o anticipar cuáles serían los ministros afectados.

La encuesta Cadem incorpora un dato adicional sobre la organización de las comunicaciones gubernamentales: el 64% de los consultados considera que el Ejecutivo debería volver a contar con un ministro vocero.

La cifra refleja una preferencia ciudadana sobre la estructura comunicacional, aunque no permite concluir que la ausencia de esa figura explique por sí sola el deterioro del respaldo presidencial.

La pregunta para el oficialismo es si una eventual modificación del gabinete podría contribuir a mejorar la conducción política o si los problemas de aprobación responden principalmente a las condiciones económicas y a las decisiones de fondo de la administración.

La desaprobación en un escenario de nuevas movilizaciones

Los resultados llegan en un momento de creciente actividad de organizaciones sociales.

Durante las últimas semanas se han registrado protestas estudiantiles contra los recortes presupuestarios, cuestionamientos de los gobernadores regionales a los recursos previstos para 2027 y una convocatoria de NO+AFP para organizar acciones frente a las pérdidas registradas en los fondos previsionales.

A ello se sumó la conmemoración del séptimo aniversario del estallido social, que volvió a reunir a miles de personas en las calles de Santiago.

La misma encuesta Criteria del domingo mostró que el 68% de los consultados considera que las demandas que originaron las movilizaciones de octubre de 2019 continúan sin resolverse.

Se trata de fenómenos distintos. La desaprobación presidencial no equivale necesariamente a una disposición a participar en protestas, y las movilizaciones recientes todavía no constituyen un movimiento social nacional coordinado.

Sin embargo, la coincidencia entre una evaluación negativa del Gobierno, la persistencia de demandas sociales y la aparición de nuevos conflictos presupuestarios plantea un escenario que merece seguimiento.

También revela una dificultad que trasciende a la actual administración: la distancia entre las expectativas de transformación, las condiciones económicas y la capacidad del sistema político para responder a ellas.

Siete meses después

La aprobación presidencial es un indicador cambiante. Puede reaccionar a decisiones económicas, acontecimientos de seguridad, conflictos políticos y medidas que reciban una valoración positiva de la ciudadanía.

La propia encuesta Criteria de esta semana muestra una recuperación marginal de Kast respecto de la medición anterior, mientras Cadem registra una nueva disminución.

No corresponde, por tanto, interpretar cada variación semanal como una tendencia definitiva.

Lo que sí muestran las mediciones disponibles es una pérdida considerable de respaldo desde marzo, acompañada por un deterioro casi generalizado de la evaluación ministerial y por niveles elevados de pesimismo económico.

El Gobierno conserva sus atribuciones institucionales y su programa político, pero enfrenta un problema de respaldo ciudadano que ya no parece concentrarse en una controversia particular.

Siete meses después del inicio del mandato, la discusión pública comienza a desplazarse desde las expectativas que despertó la llegada de Kast a La Moneda hacia los resultados de su gestión.

Las próximas mediciones permitirán establecer si el deterioro se estabiliza, se revierte o continúa. Por ahora, las encuestas muestran un Gobierno cuya aprobación es minoritaria, mientras una amplia mayoría de los consultados expresa preocupación por el rumbo económico y social del país.

 

 Simón del Valle

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