La rápida reacción del ministro Claudio Alvarado y de la presidenta del Senado, Paulina Núñez, a la reaparición de Camila Vallejo revela que la exvocera sigue siendo una de las figuras políticas con mayor capacidad para disputar la agenda pública.
El organismo fiscalizador determinó que la exministra de Seguridad excedió sus atribuciones al solicitar información reservada sobre funcionarios de la PDI vinculados a una investigación penal en la que ella misma había participado como fiscal. El Gobierno salió en su defensa, mientras desde la oposición ya se estudia una acusación constitucional.
Chile no necesita más privilegios para unos pocos: necesita una oposición que abandone sus rencillas infantiles y se atreva a proponer un modelo alternativo concreto, financiado y ecológicamente valiente. El plan de la ultraderecha neoliberal de Kast es el síntoma de un gobierno que desprecia el futuro, pero la fragmentación opositora es el caldo de cultivo que le permite
Claudio Alvarado pasó en menos de 24 horas de abrirse a una discusión “sin apuro” en el Senado a imponer suma urgencia al proyecto de “Reconstrucción Nacional”. La contradicción expone el nerviosismo del gobierno frente a un escenario político que comienza a complicarse.
El interés del gobierno en conseguir algo más valioso que votos: legitimidad política. Un eventual acuerdo con sectores del Socialismo Democrático permitiría a Kast presentar la reforma no como una imposición ideológica de derecha, sino como una política de “consenso nacional”. De ahí la importancia que adquieren las señales mediáticas y los mensajes cuidadosamente
Lejos de ser un plan acotado de reconstrucción, se trata de un megaproyecto misceláneo que combina ayudas a damnificados con una serie de reformas estructurales: rebajas tributarias a grandes empresas, flexibilización regulatoria, restricciones a políticas sociales como la gratuidad universitaria y una lógica de ajuste fiscal que pone en duda la sostenibilidad del gasto público.
En el debate público chileno, saturado de ruido coyuntural —indultos, polémicas comunicacionales, tensiones entre poderes del Estado—, la extrema derecha gobernante intenta instalar sus propios términos de evaluación con temas en apariencia virtuosos tipo: orden público, control migratorio, equilibrio fiscal, confianza de los mercados. Son sus banderas naturales, los ejes
Por último, está la tensión más delicada: la relativa a los indultos. Alvarado intenta diferenciar moralmente los indultos de este gobierno respecto de los del anterior, porque aquí se trataría de funcionarios que “defendían a la ciudadanía”. Pero la entrevista no resuelve del todo la dificultad de fondo: se está hablando de personas condenadas por tribunales y con