A siete meses de asumir, Kast registra un 30% de aprobación y un 65% de desaprobación según Cadem. El deterioro alcanza a casi todo su gabinete, mientras crecen el pesimismo económico y las críticas a los recortes del Presupuesto 2027.
Tiempo de lectura aprox: 3 minutos, 57 segundosA propósito del aluvión que afectó a San Carlos de Apoquindo en la tarde del 08 de octubre 2026, en Las Condes, el diario El Mostrador tituló dos días después con una frase que resume bien el momento: “Las contradicciones tras el aluvión: Gobierno aseguró que había mallas […]
La discusión sobre la vocería de La Moneda puede ser apenas la superficie de un problema mayor. Tras seis meses de gobierno, las descoordinaciones, la alta rotación de autoridades y el deterioro económico y ciudadano ponen el foco sobre la conducción política de Kast.
La baja en la aprobación de José Antonio Kast coincide con un rechazo creciente a las principales reformas del Gobierno. El problema ya no parece ser solo comunicacional: las prioridades del Ejecutivo comienzan a distanciarse de las preocupaciones de la ciudadanía
La rápida reacción del ministro Claudio Alvarado y de la presidenta del Senado, Paulina Núñez, a la reaparición de Camila Vallejo revela que la exvocera sigue siendo una de las figuras políticas con mayor capacidad para disputar la agenda pública.
El organismo fiscalizador determinó que la exministra de Seguridad excedió sus atribuciones al solicitar información reservada sobre funcionarios de la PDI vinculados a una investigación penal en la que ella misma había participado como fiscal. El Gobierno salió en su defensa, mientras desde la oposición ya se estudia una acusación constitucional.
Chile no necesita más privilegios para unos pocos: necesita una oposición que abandone sus rencillas infantiles y se atreva a proponer un modelo alternativo concreto, financiado y ecológicamente valiente. El plan de la ultraderecha neoliberal de Kast es el síntoma de un gobierno que desprecia el futuro, pero la fragmentación opositora es el caldo de cultivo que le permite
Claudio Alvarado pasó en menos de 24 horas de abrirse a una discusión “sin apuro” en el Senado a imponer suma urgencia al proyecto de “Reconstrucción Nacional”. La contradicción expone el nerviosismo del gobierno frente a un escenario político que comienza a complicarse.
El interés del gobierno en conseguir algo más valioso que votos: legitimidad política. Un eventual acuerdo con sectores del Socialismo Democrático permitiría a Kast presentar la reforma no como una imposición ideológica de derecha, sino como una política de “consenso nacional”. De ahí la importancia que adquieren las señales mediáticas y los mensajes cuidadosamente
Lejos de ser un plan acotado de reconstrucción, se trata de un megaproyecto misceláneo que combina ayudas a damnificados con una serie de reformas estructurales: rebajas tributarias a grandes empresas, flexibilización regulatoria, restricciones a políticas sociales como la gratuidad universitaria y una lógica de ajuste fiscal que pone en duda la sostenibilidad del gasto público.