
Los adelantados: las iglesias evangélicas y la conversión ideológica
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Czeslaw Milosz, escritor, poeta y ensayista polaco, premio Nobel de literatura 1980, escribió un libro titulado “Pensamiento Cautivo”.
En este texto plantea un problema para los regímenes democráticos de Occidente, cuál era la incursión de oleadas de infiltración ideológica comunista, en nuestras desprevenidas sociedades. Inicialmente era una incursión pacífica, amistosa de cooperación y bien recibida por muchos dirigentes democráticos. Pero cuando ya se conquistaba a sectores estratégicos del poder democrático, entonces se iniciaban los atentados para la conquista del poder total.
Sabemos que Milosz fue inicialmente adherente al gobierno prosoviético en Polonia, luego se decepcionó y emigró a Francia y desde ahí escribió está obra contra la estrategia de conquista imperial soviética sobre los pueblos occidentales, vía la penetración ideológica.
Bueno, desde hace tiempo se viene señalando que las estrategias de lo norteamericanos viene asomando está misma lógica de enviar misiones o “adelantados” que vienen a promover la ideología neoliberal en el mundo, vía la ideología religiosa de las iglesias evangélicas. Es notable su efecto político en Chile, Brasil, Colombia, Centroamérica y en el mismo EE.UU.
El auge de las iglesias evangélicas ( especialmente Pentecostal y Neopentecostal) en EE.UU. y América Latina, se inicia por los años 70 y 80, cuando los conservadores deben enfrentar la insurgencia con apoyo religioso (Teología de la pobreza) en Centroamérica, y la CIA expone la necesidad de combatir no solo desde la arena militar sino preferentemente desde una estrategia “blanda” o cultural.
Desde los Presidentes Ford y Reagan, se impulsa el apoyo a las misiones evangélicas conservadoras en el Caribe y en Latinoamérica y – por estos días- ha venido ganando terreno hasta convertirse en un elemento gravitante en el mapa electoral en varios países.
En EE.UU., desde finales del siglo XX con el movimiento “Moral Mayority” se va arraigando una alianza religiosa con el Partido Republicano. Ya para los años 70 el electorado evangélico blanco se consolidó como el más firme soporte electoral del Partido Republicano.
En las sucesivas elecciones presidenciales alrededor del 80% de los votantes evangélicos blancos, respaldan a candidatos del perfil del actual mandatario norteamericano(Trump)
Pero no se quedan con eso, también su influencia se dirige a presionar al poder para la elección de jueces conservadores, promueven la libertad religiosa (poca o ninguna supervisión sobre las prácticas normativas y financieras de tales iglesias). También promueven políticas conservadoras en temas de familia ( matrimonios, o definición sexual, aborto, etc.). Incluso se detecta un fuerte apoyo geopolítico a Israel, ¿sobre qué argumento? Pareciera ser por una opción islamofóbica.
Esta estrategia incorpora una agresiva red de organizaciones transnacionales de influencias y de un sustancial financiamiento, conectando ministerios, televisión evangélicas y fondos económicos bien dispuestos a financiar las tareas sociales, caritativas y de construcción de iglesias y sedes comunitarias.
En América Latina, la población que se confiesa pertenecer a estás iglesias evangélicas, pasó de un modesto 2% en los años 70 del pasado siglo, a representar el 20%, y en algunos países hasta el 50% ( Costar Rica y Panamá).
Varias han sido las razones y los mecanismos implicados en esta impresionante expansión.
Uno importante fue la urgencia de contrarrestar la presencia creciente de la corriente cristiana católica conocida como “teología de la liberación”, la Iglesia popular, de los curas obreros, etc. A los que se les acusaba de cercanía peligrosa con las corrientes marxistas.
De hecho, el papado de Juan Pablo II, se dedicó a desmantelar a este sector popular del catolicismo en toda la región latinoamericana, dejando, en consecuencia, el campo despejado para la penetración, en esos mismos pueblos, de las iglesias evangélicas, que venían provistas de buenos fondos para la acción caritativa y una capacidad de asistencia solidaria muy superior a la simple predica de la solidaridad de clase y de religión, propuesta por lo que iba quedando del catolicismo social.
En consecuencia, el avance se hizo fácil, en tiempos en que nuestra región sufría un severo empobrecimiento del 80% de la población, productos de las políticas de ajuste neoliberal, a nivel de todo nuestro territorio.
GANAN ELECCIONES.
Cómo venimos señalando, la emergencia política de estás iglesias evangélicas es tan importante y de tanta repercusión, que las vemos apoyando candidaturas exitosas a la presidencia de los países. Candidaturas tan diversas como las de Jair Bolsonaro en Brasil y la de López Obrador en México. También el hacer pasar a segunda vuelta a un candidato como Fabricio Alvarado en Costa Rica y ayudar al triunfo de Fujimori en Perú. Es sabido que Fujimori se alió con el pastor y líder de los evangélicos del Perú y de ser un desconocido pudo alcanzar la presidencia, y el pastor Carlos García, líder de la iglesia Bautista, ofició como vicepresidente.
Las iglesias evangélicas y la dictadura de Pinochet.
Es conocida la fuerte voz de denuncia que la iglesia Católica sostuvo ante la violación de derechos humanos sufrido por los chilenos de parte de la dictadura cívico militar (1973-1989), con el liderazgo del cardenal Silva Henríquez, que da forma a varias iniciativas de ayuda jurídica y asistencia humanitaria para las víctimas.
Está resistencia de la iglesia Católica fue aprovechada por las iglesias evangélicas para presionar al régimen en aras de alcanzar un reconocimiento de igualdad con el catolicismo que, por entonces, gozaba de una fuerte posición hegemónico- cultural, incluso al interior de los cuerpos armados.
De hecho, tempranamente una agrupación de iglesias protestantes manifestaron su respaldo a la dictadura recién instalada. El 13 de diciembre de 1974, un grupo de 32 obispos y pastores evangélicos se acercaron al edificio Diego Portales para entregar un manifiesto de respaldo al golpe militar, lo hicieron bajo la representación denominada “Consejo de Pastores”.
Fundamentalmente fueron las iglesias pentecostales las que apoyaron sin restricciones a la dictadura, pues eran evidente su cercanía valórica con los sectores más conservadores, incluyendo su anticomunismo.
Pero hubo sectores de los evangélicos que no apoyaron la dictadura y se afanaron en acciones de denuncias relativa a la violación de derechos humanos, es el caso de la iglesia Ecumenica. Es de reconocida valoración publica la actitud del Obispo luterano Helmut Frenz, quien se unió a los católicos para formar la agrupación FASIC (Fundación de Ayuda Social de las Iglesias Cristianas).
Pero obispos pentecostales firmaron un documento de apoyo a Pinochet en 1974, como exigencia del régimen para que el dictador asistiera a la inauguración del Templo Evangélico de Santiago.
También en 1975 se celebra el primer Tedeum Evangélico, al cual, obviamente, asisten las autoridades de la dictadura, alentados por el obispo Jorge Méndez, como logro en la trayectoria de reconocimientos oficial del Estado.
También estás iglesias apoyaron los plebiscitos y consultas populares convocadas por la dictadura, desde 1980 hasta el final de la dictadura.
Se sabe que la iglesia Pentecostal, ideológicamente son afines a la obediencia a la autoridad, también a la verticalidad de la autoridad, son esencialmente anticomunistas y firmes en la defensa de la familia convencional y a las restricciones respecto a la sexualidad. Por tanto su afinidad ideológica con la dictadura chilena no sorprende a nadie.
Luego de la vuelta a la democracia, las iglesias evangélicas siguieron aumentando su influencia. Su inmersión popular les permitió acrecentar su número de seguidores que ya en siglo XXI alcanza porcentajes impresionantes, los censos al 2024, lo ubican en 2 millones 500 mil personas que se adscriben a esas iglesias, en el caso de Chile, lo que correspondería a un 17% de la población. Consideremos que al cambio de siglo, los fieles de estás iglesias no pasaban del 5% de la población.
Una diferencia destacable de esta feligresía evangélica, radica en su obediencia irrestricta a sus líderes, que se corresponde con su adicción ideológica a la autoridad y a las jerarquías, lo que se traslada a las opciones políticas.
Varios parlamentarios en Chile, responden a su electorado evangélico, también en Brasil, dónde ya forman verdaderas “bancadas evangélicas”. Su capacidad de lobby ante los diferentes gobiernos se incrementa notablemente y su influencia en las elecciones presidenciales y consultas populares también ha quedado expuesto en los casos de Bolsonaro en Brasil, de los procesos constitucionales en Chile y otras regiones de América y el Caribe.
Es digno de mencionar que es en democracia que se instituye el día feriado de celebración para los evangélicos y firmado por una presidenta área a la que se le abucheó cuando asistió a un Tedeum de las iglesias evangélicas durante su segundo mandato.
El feriado del Día Nacional de las Iglesias Evangélicas y Protestantes en Chile se incorporó durante el primer gobierno de la presidenta Michelle Bachelet, mediante la promulgación de la Ley N° 20.299 el 10 de octubre de 2008.
La extrema derecha chilena, como la de Brasil, así como la del gobierno autoritario de Ríos Mont en Guatemala, Fujimori en Perú y tantos otros, seguirán recibiendo el apoyo de sus obispos y feligreses, que ordenan a sus fieles con un rigor casi militar a votar por estos conservadores autoritarios y- valga la contradiccion- abiertamente antipopulares en sus propuestas económico- sociales.
Está antinomia hace prever un futuro muy tenebroso para la política nacional y regional, pues estás iglesias seguirán creciendo sobre la base de la pobreza, a través de la caridad asistida de grandes fondos internacionales y nacionales, Pero agravadas por políticas empobrecedor as desde los proyectos estatales.
Este círculo infernal condena a nuestras sociedades al círculo de una especie de “Un mundo Feliz” sustentado en la resignación inoculada por una potente droga ideológica, o de un “1984”, disciplinados por una jerarquía plutocrática y militarizada, cosa que ya vemos comenzar a plasmar se en nuestras geografías propias y cercanas.
Hugo Latorre Fuenzalida
