
Derrame de relaves de Codelco llegó al río Blanco: investigan impacto sobre las aguas del Aconcagu
Tiempo de lectura aprox: 4 minutos
La División Andina reconoció que entre uno y cinco metros cúbicos de residuos mineros alcanzaron el cauce del río Blanco, en la cordillera de Los Andes. La emergencia obligó a suspender captaciones de agua y cerrar preventivamente compuertas de riego. Aunque la estatal asegura que sus primeros análisis no muestran alteraciones significativas, la Superintendencia del Medio Ambiente inició una fiscalización y exigió antecedentes técnicos urgentes.
Un derrame de relaves registrado durante la madrugada del jueves 5 de noviembre en la División Andina de Codelco encendió las alertas ambientales en la cuenca del río Aconcagua, una de las principales fuentes de agua para consumo humano, agricultura y actividades productivas de la Región de Valparaíso.
La empresa estatal confirmó que entre uno y cinco metros cúbicos de material minero llegaron al cauce del río Blanco, luego de una obstrucción en el sistema que transporta los relaves desde sus instalaciones cordilleranas.
El incidente se produjo en el kilómetro 4 de una canaleta de conducción, aproximadamente a 24 kilómetros hacia el interior de la Ruta Internacional 60-CH, en el cajón del río Blanco.
Según la explicación entregada por Codelco, un objeto arrastrado por un deslizamiento de nieve, asociado a las condiciones de deshielo, habría caído al interior de la canaleta y provocado su obstrucción.
La acumulación de material derivó en un derrame que alcanzó el curso de agua. La empresa ordenó detener completamente la planta concentradora y suspender el transporte de relaves, además de activar sus procedimientos de emergencia.
El agua potable y el riego, bajo medidas preventivas
La emergencia adquirió especial relevancia por la conexión del río Blanco con el sistema hídrico del Aconcagua.
Aunque el incidente ocurrió en una zona cordillerana, sus posibles efectos debían evaluarse aguas abajo, donde existen captaciones para abastecimiento de agua potable y sistemas de riego agrícola.
Durante la mañana del jueves, la Junta de Vigilancia de la Primera Sección del Río Aconcagua dispuso el cierre preventivo de compuertas, con el propósito de evitar el ingreso de agua eventualmente afectada a los canales de regadío.
Paralelamente, la empresa sanitaria Esval suspendió temporalmente su captación superficial desde el río Aconcagua y activó fuentes subterráneas y sistemas de respaldo para mantener el suministro en Los Andes.
La sanitaria informó que el abastecimiento de agua potable continuaba funcionando normalmente, sin interrupciones para los usuarios.
Estas decisiones fueron adoptadas como medidas de precaución ante la incertidumbre inicial sobre el alcance del derrame. No constituyen, por sí mismas, una confirmación de contaminación del agua destinada al consumo humano.
Codelco asegura que sus primeros análisis no detectan alteraciones significativas
Durante la tarde del jueves, Codelco entregó nuevos antecedentes sobre la magnitud del incidente y los resultados preliminares de los monitoreos.
La compañía informó que los análisis realizados en los ríos Blanco y Aconcagua no mostraron alteraciones significativas en los parámetros evaluados, entre ellos pH, conductividad y temperatura.
Los muestreos fueron encargados a una Entidad Técnica de Fiscalización Ambiental (ETFA), según la empresa.
Codelco sostuvo además que no se observaron modificaciones relevantes en la apariencia del agua y que los resultados fueron comunicados a la Junta de Vigilancia y a Esval.
Sin embargo, estos antecedentes corresponden a los resultados iniciales informados por la propia compañía. Todavía debe conocerse la evaluación de la autoridad fiscalizadora sobre la magnitud del derrame y sus eventuales consecuencias ambientales.
La ausencia de variaciones significativas en algunos parámetros no permite descartar automáticamente todos los efectos posibles de un vertimiento de residuos mineros.
Para establecerlos resulta necesario conocer la composición del material, las concentraciones de sustancias presentes, la extensión del área afectada y la evolución de los indicadores ambientales durante los días posteriores.
La Superintendencia exige explicaciones y fiscaliza en terreno
La Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) inició una fiscalización para establecer las causas del incidente, verificar la aplicación de los planes de contingencia y determinar sus efectos.
El organismo, encabezado por Emanuel Ibarra, exigió a Codelco dos entregas de información.
En un plazo de dos días hábiles, la estatal deberá presentar una cronología del accidente, la ubicación exacta de las instalaciones afectadas, la cuantificación del material derramado y recuperado, la superficie comprometida y los resultados de los análisis físico-químicos de los relaves y del agua.
También deberá acreditar las medidas de control, limpieza y seguimiento adoptadas.
En un segundo plazo, de cinco días hábiles, deberá entregar un informe técnico consolidado sobre las causas de la falla, los impactos ambientales, el destino del material retirado y las medidas preventivas destinadas a evitar incidentes similares.
Fiscalizadores de la SMA se encuentran en el sector para comprobar directamente las condiciones de la zona afectada.
La autoridad recordó que incumplir los requerimientos de información puede constituir una infracción grave, de acuerdo con la legislación ambiental.
La preocupación de las comunidades del Aconcagua
La diputada Francisca Bello, del Frente Amplio, solicitó esclarecer el origen del derrame y entregar información oportuna sobre sus posibles efectos.
La parlamentaria advirtió que la situación involucra el agua utilizada por familias y comunidades de la zona y pidió que se determine el alcance ambiental del incidente.
La Municipalidad de Hijuelas también presentó denuncias ante los organismos competentes, solicitando antecedentes sobre las consecuencias del vertimiento.
El episodio vuelve a poner de relieve la relación entre las operaciones mineras de alta cordillera y los sistemas hídricos que abastecen a poblaciones situadas a decenas de kilómetros.
Los relaves son residuos del procesamiento de minerales. Su composición depende del mineral explotado y de los procedimientos utilizados, por lo que su eventual peligrosidad debe establecerse mediante análisis específicos.
La cantidad de material derramado es un antecedente importante, pero no constituye el único criterio para evaluar el riesgo ambiental. También deben considerarse su composición, la posibilidad de acumulación en sedimentos y las características del curso de agua receptor.
Por esa razón, los resultados preliminares comunicados por Codelco requieren ser contrastados con los antecedentes que reúna la SMA.
Las preguntas que deberá responder Codelco
La fiscalización deberá establecer si la obstrucción fue un hecho imprevisible o si existían condiciones de riesgo que debieron ser detectadas mediante inspecciones y mantenimiento.
También será necesario determinar si las instalaciones de transporte de relaves contaban con protecciones suficientes frente a deslizamientos de nieve y otros fenómenos propios de la alta cordillera.
Otro aspecto es el tiempo transcurrido entre la detección de la falla, la suspensión del transporte de residuos y la comunicación a los organismos responsables del agua potable y del riego.
Hasta ahora, Codelco sostiene que el incidente está controlado y que sus monitoreos no muestran alteraciones significativas en los cursos de agua examinados.
La investigación ambiental deberá verificar esas afirmaciones y establecer si corresponde adoptar medidas adicionales.
El derrame ocurre en un territorio donde la disponibilidad y calidad del agua constituyen asuntos fundamentales para la población, la agricultura y las actividades productivas.
La emergencia inmediata puede estar controlada, pero el esclarecimiento de sus consecuencias ambientales sigue pendiente. La responsabilidad de Codelco no termina con detener el derrame: incluye determinar sus causas, evaluar sus efectos y garantizar que los sistemas de transporte de residuos no vuelvan a comprometer los cursos de agua de la cuenca.
