
Al parecer, en Chile el mercado —con su lógica de oferta y demanda— termina siendo el principal regulador de la psicología clínica. Basta con que un psicólogo genere un perfil atractivo en redes sociales, acumule likes, solicite reseñas (a menudo a conocidos) en portales como Doctoralia o Encuadrado, y fije precios en función de ello, para captar usuarios rápidamente.














