
Herr K, bien puede subir en las encuestas, si pililos y borregos lo apoyan, convencidos de la originalidad de sus promesas. Hay quienes piensan que son los encargados de definir las elecciones. Aún hay un tortuoso camino por recorrer. Ya el otoño muestra su rostro de nostalgia y nos invita a meditar.














