
Los estudiantes, como siempre, comienzan a dar señales de que no todo está muerto. Que solo se murieron algunos partidos, ciertas organizaciones de trabajadores, la de los profesores, las federaciones universitarias, los empleados del sector público y aquellos que les gusta la emoción de marchar por las calles con batucadas, permisos al día y discursos inofensivos a pesar














