
Con el funeral del Papa Francisco celebrado ayer en la Basílica de San Pedro, se inicia uno de los momentos más solemnes y enigmáticos de la Iglesia Católica: el proceso de elección de su sucesor. La muerte de un Papa no solo representa la partida de un líder espiritual de 1.400 millones de fieles, sino también la activación de un complejo y antiguo sistema de transición














