El enfrentar la canallada que se prepara contra el pueblo trabajador migrante es el primer punto, inmediato, urgente, imperioso, del programa de esta formidable coalición progresista y democrática de Chile.
El pasado 24 de enero de 2026 el diario El Mercurio, en destacado reportaje de media página, publicó "Inmobiliaria pide indemnización de $ 34 mil millones por fallido proyecto de parque Pümpin en Valparaíso", demanda radicada en el 3er Juzgado Civil de esa ciudad.
No hay duda de que el nuevo gobierno enfrentará una severa oposición en las calles y en el Parlamento, donde la mayoría derechista será muy feble. Sin embargo, muy conveniente sería que no sean los mismos y desacreditados políticos del centro y de la izquierda los que protagonicen estas acciones. En este sentido, deberían ser los nuevos rostros llegados al Parlamento, por
En estos tiempos de zafacoca, nada funcionaría en Chile, sin la coima. ¿O usted discrepa? Vieja y mañosa institución, dentro de la clandestinidad, la cual surge para aceitar los engranajes de las relaciones comerciales, políticas y sociales. Toda una intriga
Esta es una concepción de la seguridad profundamente restrictiva: seguridad entendida exclusivamente como control del orden público. No como seguridad social. No como derecho al bienestar, a la salud, a la educación, a una vida digna. No como igualdad ante la ley ni como cohesión social. Seguridad, en este marco, es sinónimo de vigilancia, disuasión y castigo.
Hay momentos históricos en que el barniz se cae y lo que queda a la vista no es la democracia, ni la institucionalidad, ni el “orden basado en reglas”, sino el poder desnudo, asustado y golpeando para no caer. Eso es lo que hoy se está viendo en Estados Unidos.
Este inicio de 2026 está caracterizado por una profunda crisis económica, humana, social y política que enfrentan las sociedades en el Mundo. Particularmente en el Mundo Occidental. Se multiplican protestas sociales en el mundo entero contra los gobiernos de las democracias representativas. Esas que cada vez representan menos a quienes los eligieron. Vivimos un período de
Al parecer, en Chile el mercado —con su lógica de oferta y demanda— termina siendo el principal regulador de la psicología clínica. Basta con que un psicólogo genere un perfil atractivo en redes sociales, acumule likes, solicite reseñas (a menudo a conocidos) en portales como Doctoralia o Encuadrado, y fije precios en función de ello, para captar usuarios rápidamente.
El discurso del “orden”, de la “lealtad gubernamental” y de la crítica a la “cancelación” —encarnado con particular dureza por Carolina Tohá— parece olvidar un dato esencial: no se está discutiendo un matiz técnico, sino una ley que hoy permite que un agente del Estado que dejó ciego a un manifestante quede absuelto.
Derogar una norma que se considera injusta es legítimo. Hacerlo tarde, sin mayoría, y sin un balance político explícito sobre por qué se aprobó, deja un sabor amargo. No repara a las víctimas, no modifica el marco jurídico vigente y no resuelve la desconfianza ciudadana frente a un sistema que parece reaccionar solo cuando el daño ya está hecho.