
Diez años después de esa solemne presentación, Amorós reinstala en el centro de la memoria a Miguel Enríquez, en un contexto de abierto negacionismo de los crímenes de la dictadura, corrupción del sistema político y judicial y descreimiento generalizado en la política tradicional acentuado por el carácter neoliberal del actual gobierno de Boric, devenido en presidente de









