Como cada vez que hay elecciones, le toca su turno a Cuba. Así, personas de izquierda, que se hayan neoliberalizado es otro cantar, y que ahora se ponen el conveniente rótulo de progresistas, son sacados al pizarrón para obligarlos a referirse a Cuba para complicarlos, para desdecirse, para abjurar cual marranos o para justificar pecados juveniles entre dubitaciones y balbuceos.