
Otra escena patética, que nos obsequia la televisión, se refiere a la Ministra de la Corte Suprema, doña Ángela Vivanco, en cuya expresión se conjugan sus miedos. No a la muerte, o vulnerada por una investigación en su contra. Se siente traicionada, sacrificada por sus amos, quienes le enviaban buqué de flores el día de su cumpleaños. “Qué tiempos aquellos”.













