
La muerte del Papa Francisco obró el milagro de que los principales candidatos presidenciales concurrieran a la Catedral Metropolitana de Santiago a la misa que oficiara el cardenal Fernando Chomalí. Todos juntos, muy ordenados e instalados en una misma banca, en un innegable propósito común de empatizar con el gran sentimiento de pesar que representó este acontecimiento.














